Del Nido, Monchi, Caparrós, Juande Ramos, Kanouté… hombres y nombres que han hecho que el Sevilla F.C. se convierta en uno de los grandes clubes de España.
Una extraña sensación de déjá vu me asalta cuando me dispongo a escribir estas líneas. Y es que gran parte de las ideas que uno quiere plasmar aquí sobre este Sevilla, ya las expuse en el artículo sobre Del Nido y la revolución, que luego se quedó en nada, en la Liga de Fútbol Profesional. Hablaba entonces, creo recordar, de la “chulería” del presidente sevillista y de cómo esa actitud, ese creer en sí mismo y crecerse ante todo ha sido positivo para la evolución de la entidad.
Sin duda Del Nido es importante en este Sevilla de hoy en día, pero no es el único y, si me permiten, tampoco es el fundamental. Hay una persona que es el verdadero arquitecto de este club campeón, el que rara vez sale en las fotos pero cuyas decisiones, detrás de los focos, son determinantes para la buena marcha del equipo. Seguramente ya habrán adivinado de quién hablamos y ese no es otro que Monchi, aquel portero de chiste que se ha convertido en un director deportivo de lujo. Este hombre encabeza un equipo que escudriña el mercado mundial echando las redes a jugadores desconocidos que, una vez en el club hispalense, eclosionan ayudando al equipo a crecer deportivamente. Pero es que luego, llegado el momento ideal, el club decide venderlos ganando un dinero muy jugoso (la diferencia entre lo que costaron y lo que ingresan por ellos es enorme) y los resultados apenas se resienten. Y la operación continúa una y otra vez: Alvés, Adriano, Sergio Ramos, Reyes…ahora de actualidad por su vuelta al club. Es el mismo caso que el Valencia, aunque en el Sevilla son, quizá, un poco menos estables en cuanto a nivel deportivo, que a orillas del Turia.
Pero justo es acordarse ahora de otros nombres que han hecho que este club sea ahora el que es y el primero, creo yo, es Joaquín Caparrós. El es quien le dio la competitividad necesaria, el trasladó la “chulería” que tiene Del Nido en los despachos a los jugadores en el campo. El Sevilla de ahora es, en gran parte, obra de Caparrós pero su herencia la recogió, y de qué forma, Juande Ramos, el hombre con el que el equipo cosechó sus títulos. Otro que hizo un gran trabajo en el banquillo fue Jiménez aunque, en mi opinión, fue muy injustamente tratado al final; sin embargo, creo que la historia sevillista terminará siendo justa con él.
Y no me gustaría terminar este repaso sin acordarme de un jugador que quizá ya no sea el hombre determinante de sus primeros años, pero sigue estando ahí. Kanouté no marca tantos goles, pero seguro que su presencia en el vestuario y sobre el campo continúa siendo importante e infunde seguridad a sus compañeros y respeto a sus rivales. Sin duda su participación sigue siendo importante para un Sevilla que es uno de los equipos de la zona noble, llamado todos los años a luchar por los cuatro primeros puestos (perdón, por entrar el tercero o el cuarto, ya me comprenden)…Tal vez el fallo del club hispalense haya sido la inestabilidad en el banquillo de los últimos años; si solucionan eso, Monchi vuelve por sus fueros y el club consigue que no le afecte la condena de su presidente, el Sevilla, seguro, volverá a dar guerra. El fútbol español lo necesita.
