El futuro del Rayo se escribe en el presente

El Rayo recibe hoy (Teresa Rivero, 18 horas) a la U.D. Salamanca, un equipo que quiere consumir sus últimas esperanzas de salvación en una temporada muy complicada para ellos. Los vallecanos, con la situación institucional algo más calmada, siguen en la lucha por el ascenso.

El Rayo ha cambiado de dueño pero no de objetivo y su futuro se sigue escribiendo en el presente. Así lo ha decidido también el nuevo propietario de la entidad que, ante la trascendencia de los próximos encuentros, ha decidido seguir en un segundo plano mientras los auténticos protagonistas de la película durante todo el año dan un paso más en busca de la gloria.

Los jugadores se reunieron ayer con Raúl Martín Presa y tras su primer contacto con el máximo accionista volvieron a pensar en fútbol y, por supuesto, en ascenso. Dos partidos consecutivos en casa podrían abrir las puertas de manera definitiva a la Primera División y a la más que probable salvación momentánea de sus graves problemas institucionales.

No es momento para despistes ni para dar vida a un Celta más preocupado de lo que ocurre por detrás que de lo que tiene por delante. Los vallecanos deberían continuar con su buena racha de resultados y, ante su público, hacer valer ese especial dinamismo y fútbol de calidad que les ha llevado hasta las puertas de un ascenso soñado por todos. Enfrente estará un Salamanca que tras dos buenos resultados ha vuelto a engancharse a la posibilidad de salvación.

Los charros empezaron muy bien la temporada y después de disputadas las ocho primeras jornadas de liga se presentaban como una de las alternativas al trío de cabeza, formado por Betis, Rayo y Celta. Cinco victorias, dos empates y una única derrota, les situaba en disposición de aspirar a todo en un momento en el que nadie presagiaba lo que ocurriría a continuación. Dieciocho jornadas más tarde, los salmantinos tan solo habían logrado sumar ocho puntos, encadenando la peor racha de la temporada con once derrotas (diez de ellas de manera consecutiva) y dos empates. Entre las jornadas nueve y veintiséis, la U.D. Salamanca había lapidado cualquier opción de luchar por algo diferente de la salvación, poniendo en peligro su presencia en la categoría la próxima temporada. Sus ocho puntos en ese tramo de la competición contrastaban con los treinta y cinco del Celta, los treinta y tres del Granada, los treinta y dos del Girona o los treinta y uno de Rayo y Villarreal B, y les metía de lleno en los puestos de descenso.

De nuevo pareció atisbarse una tímida reacción cuando, en ambos casos por la mínima, lograron derrotar al Villarreal B en el Helmántico y al Granada en Los Cármenes, pero su reacción se cortó de inmediato al acumular otras cinco derrotas y un empate a dos goles en casa ante la Ponferradina. Con una desventaja de cuatro puntos ante el Nástic y consiguiendo los mismos resultados que los catalanes (seis de seis en dos jornadas), los charros afrontan el tramo final de la competición con fuerzas renovadas y con un extra de motivación, sobre todo tras remontar ante el Elche un partido que tenían perdido (2-4) y que finalmente se llevaron, en su arreón final, por un apretado 5-4.

Balta dice que el Salamanca llega a Vallecas «a ganar»

Balta, técnico de la U.D. Salamanca, comentaba en la rueda de prensa posterior al último entrenamiento de la semana que «vamos a ir a ganar pero no porque estemos necesitados, sino porque así lo entendemos todos los entrenadores. No sabemos cómo se va a desarrollar el partido, pero sabemos lo que tenemos que hacer y cómo juega el Rayo. Vamos a por los tres puntos», para añadir que el Rayo «va a salir al 100%, lo tengo clarísimo. Si no lo creemos así, mejor que no vayamos porque seguro que perdemos el partido. Ellos van a ir a por todas y nosotros también. Luego pasará lo que tenga que pasar«.

El Rayo tiene claro que el ascenso pasa irremediablemente por vencer como local

El conjunto de Sandoval tiene ante sí dos partidos vitales previos a la visita a su más directo rival por la consecución del ascenso a Primera División, el Celta de Vigo. Ante el Salamanca, los vallecanos se presentan con importantes cambios fuera del aspecto deportivo y con alguna novedad dentro del terreno de juego. La llegada de un nuevo presidente y el aura de misterio que ha envuelto las negociaciones han dejado un sabor agridulce entre una afición que, como de costumbre y sin que nadie se lo solicite, apoyará a su equipo desde el primer al último minuto.

En el plano deportivo el técnico franjirrojo perderá a dos hombres de vanguardia. Aganzo, lesionado, y Armenteros, sancionado, no estarán ante el Salamanca, mermando una punta de ataque formada por Trejo, Delibasic y Lass, aunque el juvenil volverá a quedarse en el banquillo esperando sumar más minutos en su fulgurante carrera.

Movilla, que se perdió ante el Girona su primer partido de la temporada, se reincorpora al grupo, así como Borja García, con problemas físicos en las últimas semanas.

Una vez recobrada la tranquilidad, al menos aparentemente, los jugadores han vuelto a hacer piña y afrontan el partido de esta tarde como si de una final se tratase, porque la renta de once puntos les permite gozar de una gran autonomía y tranquilidad, pero no asegura la consecución de un objetivo cada día más cercano. Habrá que seguir escribiendo el futuro.