El Rayo Vallecano ha conseguido una gran victoria en su visita al Granada C.F. Los goles de Michu y Piti, contrarrestados con el tanto de Fran Rico fueron suficientes para que los de Sandoval se trajeran tres puntos vitales en la lucha por la permanencia.

Ficha técnica:
Granada (1): Roberto, Nyom, Fran Rico, Mainz, Siqueira, Geijo, Íñigo López, Franco Jara (Jaime min.73), Mikel Rico, Martins (Dani Benítez min.53) y Uche (Ighalo min.53).
Rayo Vallecano (2): Dani Giménez, Tito, Arribas, Jordi, Casado, Movilla (Michel min.80), Javi Fuego, Trashorras, Piti (Delibasic min.65), Michu y Tamudo (Rayco min.71).
Arbiro: Ayza Gámez (colegio valenciano).
El Rayo Vallecano ha hecho añicos las intenciones del Granada C.F. de conseguir tres puntos muy importantes en la lucha por la permanencia en Primera División. Fabri anunciaba en la previa que no se trataba de una final y que el partido no decidía nada, pero los suyos salieron dispuestos a demostrar todo lo contrario, llevando el choque a un encontronazo físico, de fibra y de emociones en el que, sorprendentemente, los de Sandoval se mostraron superiores.
La sorpresa del Rayo en este aspecto ya no es tanta, porque el equipo ha aprendido de los mazazos recibidos meses atrás y ahora se comporta como un auténtico experto en los partidos “tácticos”. Si la semana pasada ante el Sevilla los franjirrojos supieron ‘nadar y guardar la ropa’, lo de esta noche ante el Granada ha sido toda una demostración de buscar que el rival se desquicie, que pierda los papeles y que termine pagando caros los errores que la precipitación y los nervios te puedan llevar a cometer.
El partido arrancó con un Granada entregado a la causa, que no era otra que la de lograr un gol tempranero que obligara al Rayo a volcarse sobre la portería de Roberto. Los minutos iniciales fueron un acoso y derribo de los de Fabri, que siempre terminaban estrellándose en el muro defensivo o en Dani, que realizó su mejor partido con la camiseta del Rayo Vallecano. El de Vigo estuvo soberbio por arriba, excepcional por abajo, seguro en las salidas y muy felino en sus movimientos de reflejos. “El gato” demostró que una portería de Primera División no le viene grande.
Los andaluces tuvieron oportunidades para haberse adelantado en el marcador, no lo consiguieron y lo pagaron, porque este Rayo ha aprendido a jugar a muchas cosas. Sin el balón hace lo que no hacía hasta ahora, agota los tiempos, no expone, se arropa… juega con suficiencia. En ocasiones quizá ha llegado a un punto de exageración del ‘otro fútbol’ que le cuesta situaciones de amonestación, pero los más pragmáticos dirán que varias tarjetas bien valen tres puntos en Granada. Pero no solo de eso vive este nuevo Rayo. También lo hace de lo que mejor sabe hacer, de su imaginación, de su calidad y de la pericia de Michu y Piti hoy, o Tamudo el domingo anterior. El ‘delantero mentiroso’ del Rayo, el centrocampista máximo goleador del equipo, el ovetense Michu, gozó de varias ocasiones antes y después de anotar el tanto que ponía por delante a los suyos en el marcador. Un soberbio remate, con rabia, de los que hacen daño, fusiló a Roberto y enmudeció a una grada que se había empeñado en recordar el penalti que el centrocampista asturiano había fallado en la fase de ascenso del año pasado. Su dedicatoria, cerca del graderío, encendió aún más los ánimos en su contra.

Desde ese momento, el partido cambió de rumbo y aunque el Granada intentó manejar el ritmo, sería el Rayo el que tendría las mejores opciones y la sangre fría suficiente como para rebajar las revoluciones de su rival. Dani alargaba eternamente cada saque de portería y cada falta a favor de los rayistas suponía un tiempo de “recuperación” que los locales no aceptaron de buen grado. Los jugadores granadinos se empeñaron en levantar del suelo a Trashorras, en empujar a Tamudo para que fuera hacia la banda en su cambio y en protestar cada acción en la que el colegiado Ayza Gámez, tremendamente discutido por los rojiblancos, pitaba a favor de los madrileños.
El Rayo se movía ya en terrenos que dominaba a placer y en los que el manejo de balón era el protagonista. Piti estaba enchufado, Trashorras también –partidazo el suyo- y el equipo carburaba.
Un golazo de Piti puso la calma y otro de Fran Rico llevo el sufrimiento
La segunda mitad no arrancó como se esperaba, o si lo hizo fue con mucha menos intensidad de la que seguramente se había hablado en el vestuario local. El Granada intentó en los primeros minutos volver a poner en dificultades a Dani, que siguió en su tónica habitual completando una tarde increíble. Pero para entonces el Rayo ya sabía cómo se tenía que jugar el resto del partido. Sin balón, a correr y pelar, con el balón en los pies, a controlar, aguantar, esconder y, en la medida de lo posible, golpear.
Así lo hizo Piti. El catalán se inventó un disparo seco, cruzado a la izquierda de Roberto y puso el partido ‘patas arriba’. Como la grada tampoco se había portado demasiado bien con él, también quiso compartir su momento de felicidad con ellos, a su manera, por supuesto. El Rayo lograba un 0-2 que parecía sentenciar de manera definitiva el partido.
El Granada estaba descontrolado y, en la guerra, terminaría perdiendo a Iñigo López por tarjeta roja. Antes, Fran Rico, con un gran disparo lejano que no pudo atajar Dani, ponía emoción al tramo final de un partido en el que los andaluces empezaron a acosar de nuevo el área franjirroja. Balones bombeados al corazón de las entrañas defensivas franjirrojas –otro gran partido de toda la línea de retaguardia – obligaban al cancerbero vigués a despejar de puños y a estar muy atento cada minuto que pasaba. Roberto se sumaría a la “fiesta” final incorporándose a rematar sendos saques de esquina, mientras Rayco, que había sustituido a Tamudo, y Delibasic, que había entrado por Piti, se guardaban los balones en ataque buscando que la agonía del final no fuera tanta. Aún así, los granadinos tuvieron una última ocasión clara que Dani, hombre clave en la tarde de hoy, también consiguió desbaratar.
El Rayo lograba de esta manera su segunda victoria consecutiva y volvía a dejar a otro conjunto andaluz, como ya hiciera anteriormente con Betis, Málaga y Sevilla, compuesto y sin puntos.
