Enfado, rabia, indignación… estas son algunas de las palabras que pueden definir, a grandes rasgos, el sentimiento de una plantilla, la del Rayo Vallecano, que aparte de no cobrar sus nóminas, tiene que aguantar como el consejero delegado de la entidad se despacha a gusto en los medios de comunicación criticándoles.
La primera plantilla del Rayo Vallecano ya no sabe qué hacer. Lo último que han vivido ha sido un nuevo ataque de sus jefes, los mismos que no han hecho frente a las deudas contraidos con ellos. Si el pasado fin de semana era un reportaje ‘a lo grande’ en el Diario Marca, en el que ponían en duda todo lo denunciado públicamente por los jugadores, hoy ha sido Javier Ruiz-Mateos el que se ha permitido el lujo de compararles con el ‘Tercer Mundo’ para criticar su continuada petición de solución al problema.
Con ironía, así nos recibía un José Ramón Sandoval del que Ruiz-Mateos también se acordó en su huida hacia adelante. Según el mandatario franjirrojo el técnico estaba intentando promocionarse a su costa diciendo que no tenía dinero para la gasolina, debiendo ir a los entrenamientos en bicicleta. «Cuando uno va en dirección contraria y le detiene la policía, la culpa siempre es de todos los que vienen contra uno», comenzaba un hombre al que las palabras de su jefe no han sentado, lógicamente, nada bien. «Ellos van en dirección contraria y cuando hay tanta gente, que es un clamor popular, no entiendo el debatir eso», comentaba.
El técnico continuaba en su línea, indicando que tras las palabras de Javier Ruiz-Mateos «¿cómo le explico a mi mujer donde me he gastado el dinero?», en alusión al comentario vertido por el directivo franjirrojo que indicó que Sandoval había cobrado el 50% de su salario. «Que lo justifique, si alardea de ello, que lo justifique», decía, «porque yo tengo mucho respeto a la gente del Tercer Mundo, así que no viene a cuento ese comentario». Sandoval tiene claro que la familia Ruiz-Mateos se está autoengañando. «El hombre es preso de sus palabras y lo peor que hay en esta vida es el autoengaño». Sin querer entrar en guerras de cifras ni debates sobre porcentajes, el técnico franjirrojo solo pidió que justificara sus afirmaciones para que las verdades se convirtieran en completas y no se quedaran en un intento de confundir a la afición.
«Estoy muy enfadado. Creo que no me merezco esto por lo que estoy trabajando. Si un trabajador tiene que justificar cada paso que da, después de lo que cobra, mal vamos en este país», continuaba.
Sandoval y la plantilla al completo escucharon juntos las declaraciones de Javier Ruiz-Mateos
La primera plantilla del Rayo y el cuerpo técnico escucharon juntos en la Ciudad Deportiva de la Fundación Rayo Vallecano cómo su consejero delegado les atacaba y ponía en duda sus quejas y lamentos, rebajando sus problemas a la mínima expresión. El técnico no quiso profundizar en relación a la reacción de sus jugadores, pero sí dejó entrever que ésta no fue ni mucho menos de resignación.
Los días siguen pasando y la solución no solo no llega sino que cada día se ve más ensombrecida por todas estas salidas de tono. «Mañana a seguir trabajando pero, ¿a seguir trabajando en fútbol o en justificar si me han pagado o no me han pagado?. Yo solo puedo decir gracias a la profesionalidad de mi gente, que han tenido suerte de tener jugadores como estos con tanta profesionalidad y dejándose la vida en el campo, sin pensar en su futuro, que aquí parece que está negro».
A pesar de todas estas noticias, el técnico volvió a reiterar que le contrataron para liderar un proyecto y que lo defenderá «hasta el final» porque «soy un hombre de palabra. Puedes presentar la dimisión o hacer lo que quieras pero tienes por detrás y a tu lado a mucha gente que se está dejando la vida. La dignidad de las personas está por encima de todo».
El técnico franjirrojo en estos duros momentos también tuvo un recuerdo para toda esa afición que semana a semana sigue apoyándoles. «Gracias, gracias y mil veces gracias. Gracias a su pasión y a su cordura el Rayo tiene 87 años de historia», comentaba. «Se intenta confundir a la afición pero la afición ya se ha decanatdo por quien quiere que esté» para concluir con «mi obligación es trabajar para que el equipo esté donde tiene que estar y los demás dedicarse a otras cosas».
