La del Levante es una historia marcada por los problemas, las adversidades y por la superación. Su presupuesto, corto, su ilusión inmensa.
El Levante U.D. cumplirá 102 años esta temporada (se convirtió en centenario justo en la última ocasión que se cruzó con el Rayo Vallecano en Segunda División) y lo hará con sufrimiento e intentando conseguir por segundo año consecutivo la gesta de permanecer entre los grandes de nuestro fútbol a pesar de las inmensas diferencias existentes en nuestra liga.
Los granotas han tenido que echar mano de imaginación y una buena dosis de paciencia para confeccionar una plantilla que les permita soñar y les sirva para alimentar sus ganas de alargar una hazaña que ya se fraguó el año pasado con Luis García en el banquillo y con Ballesteros, el incombustible y siempre ‘peleón’ Ballesteros, capitaneando un equipo sin estrellas pero con mucha luz.
El Levante ha conseguido confeccionar un buen traje a base de retales
El Levante logró la permanencia el año pasado antes de lo esperado y lo hizo a base de garra y entrega, con dosis de buen fútbol y con una fortaleza mental que sorprendió a todos. Para esta temporada perdían a un hombre muy importante, el ecuatoriano Felipe Caicedo que, además de los trece goles que anotó en La Liga, dejó más de siete millones de euros en las maltrechas arcas de los levantinos, que lo vendieron al Lokomotiv de Moscú. Su baja fue cubierta por un ‘tanque’ con experiencia en la competición nacional, el malagueño Aranda que, tras su paso por el Osasuna, después de recorrer una ciudad anualmente (Albacete, Sevilla, Murcia, Granada, Soria), ha llegado a Valencia con la intención de hacer olvidar a cualquier delantero que haya pasado por el Ciutat de Valencia.
Junto a él encontramos a hombres de extremada fiabilidad como Juanlu, que cumple su tercera temporada, Valdo, que encontró su sitio en Osasuna tras salir mal parado de la cantera del Madrid, Javi Venta, que a sus treinta y cinco años vive una segunda juventud tras abandonar el Villarreal, Munúa, Farinós, Juanfran, Iborra o Rubén Suárez. La experiencia de la plantilla hace de este bloque un equipo llamado a pelear hasta el final por mantenerse en la élite, gracias también a que han incorporado ‘sabia’ nueva que ayuda a un entrenador con hambre, como Juan Ignacio Martínez, a plantear una batalla en lo físico y otra en lo táctico en cada partido.
Entre las caras nuevas encontramos a Koné y Barkero. El costamarfileño, cedido esta temporada por el Sevilla F.C., podría convertirse en una de las grandes esperanzas de un equipo donde la clase y la calidad tienen nombre vasco: José Javier Barkero. El guipuzcoano, que ya ha estado entre los grandes tanto con la Real Sociedad como con el Numancia, decidía este año dar el salto definitivo que le lleve a un plácido retiro en la capital del Turia. A sus treinta y dos años, Barkero es el timonel de una nave en la que el capitán pirata tiene nombre propio: Ballesteros. El ex-jugador del Rayo Vallecano, que se ha especializado en todo tipo de trifulcas y tanganas (aparte de algún que otro desafortunado «incidente»), es sin lugar a dudas el hombre fuerte de la defensa levantinista y nadie en el Levante se atreve a levantar la voz en su presencia. Ballesteros luce con orgullo el brazalete de capitán de un equipo experimentado, aguerrido, falto de grandes nombres, pero repleto de ilusión y ganas de lograr, por segundo año consecutivo, la machada de la salvación a pesar de los condicionantes.
Juan Ignacio Martínez tiene ante sí el mayor reto de su carrera deportiva
No será fácil que alguien en el Levante olvide al que durante tres temporadas ha sido el inquilino de un banquillo en el que ha habido muchos problemas -marcados principalmente por las penurias económicas-, pero también alegrías enormes. Luis García consiguió el ascenso a Primera División y logró, además, la permanencia cuando todo parecía estar en su contra. Ahora, su sucesor, Juan Ignacio Martínez, revalidará el título de ‘luchador por la permanencia’ que con tanto orgullo ha lucido el actual entrenador del Getafe. J.I. Martínez (Rabasa -Albacete-, 23-6-1964), se estrena en Primera División después de haber dirigido, con mayor o menor éxito, a varios equipos de Segunda B (Cartagena o Alcoyano) y a otros cuantos de Segunda (Salamanca, Albacete y al propio Cartagena).
Su apuesta futbolística pasa por la posesión, aunque su practicidad hace de él un entrenador que se adapta perfectamente a las circunstancias de cada partido, lo que le convierte en un hombre capacitado para dirigir a una plantilla en la que la calidad no sea la mejor de sus virtudes. Su planteamiento de doble pivote por delante de una defensa de cuatro, con tres jugadores en el centro y un único delantero, le permite desdoblarse a un 4-3-3, siempre que las circunstancias lo permiten, dotando a su equipo de una elasticidad que le permiten optar a la victoria en cualquier tipo de terreno de juego. A su paso por Vallecas la temporada 2010/11 entrenando al Cartagena, Martínez comentó: «Yo siempre digo que aquí se viene a disfrutar del fútbol, a mí me gusta el fútbol ofensivo, el fútbol constante de ataque, siempre pienso en mirar la portería contraria». Mañana, en el Estadio de Vallecas, volverá a tener una nueva oportunidad de disfrutar del fútbol y de hacer disfrutar a todos los aficionados que acudan al feudo vallecano a presenciar un choque que promete espectáculo.
