El ‘presupuesto’ sigue ahogando los movimientos del Rayo

Opinión. La relación con el dinero y con los administradores concursales y su ‘eterno’ presupuesto, mantienen en vilo el futuro cercano del Rayo Vallecano Renovaciones, técnico, fichajes… todo en ‘stand-by’.

Opinión. En Vallecas no hay nada sencillo. Un fichaje, una renovación, una oferta o, simplemente, una llamada para interesarse por las condiciones de este o aquel jugador o para «tentar» a un técnico que pueda cumplir con los objetivos del club, se convierten en una odisea difícil de explicar y mucho más difícil de digerir en primera persona.

Esas son las circunstancias actuales de un club que, durante años, ha ofrecido sueldos atractivos y posibilidades ventajosas a todo aquel que quisiera venir a Vallecas a pasear su nombre y a luchar por el objetivo de regresar a Primera División. El encaje de bolillos que desde la dirección deportiva se tenía que realizar cada temporada, se veía minimizado por las ventajas económicas que los jugadores más interesantes de la liga obtenían a su llegada al Estadio de Vallecas. Al menos eso creían ellos porque, como dijo Armenteros, «fue llegar al vestuario el primer día y darme cuenta que lo que me habían contado de que aquí se cobraba bien y los jugadores estaban al día, era mentira».

Ahora, las tornas han cambiado. En Vallecas, a día de hoy, se paga con puntualidad, pero ni de lejos lo que los Ruiz-Mateos ofertaban en épocas anteriores. Al final, nadie quiso dejar entrever que la salida de Sandoval tenía un toque económico (aderezado con uno de guerra continua y otro de incomprensión y falta de apoyo de varios de los que vivieron con él estos dos últimos años). Los dirigentes franjirrojos evitaron realizar una oferta de renovación a la baja, intuyendo que la respuesta del técnico iba a ser negativa y que eso les dejaría en una posición mucho más endeble todavía. Decidieron tirar por el camino de en medio, preguntaron a unos y a otros, se sintieron fuertes encontrando más apoyos y comprensión de los esperados, y tomaron cartas en el asunto. Ahorro seguro, o al menos eso esperan.

La tesitura actual del Rayo Vallecano es más complicada aún de lo que esperábamos. La salvación no ha terminado de cerrar algunas heridas profundas y los Tebas, Monterrubios y compañía, siguen trabajándose el futuro incierto del Rayo Vallecano. Aparte está el papel de los administradores concursales. Su labor, la de cuadrar las cuentas, ralentiza al máximo cada contacto, cada operación. «Dile que cuatro euros menos, no, mejor cinco, que habrá que volver a hablar». Ahí están todas las operaciones. Las del plan Renove, aquellas que deben asegurar la continuidad de jugadores que en el Rayo se consideran vitales, paradas; las del plan Salvador, con la llegada de un técnico que asegure los éxitos deportivos que deja por el camino el paso del vendaval Sandoval, a paso lento; y las del plan Esperanza, con la llegada de nuevos hombres que ilusionen a la afición, a años-luz de poder concretarse.

Esto es el Rayo, mucho más ahora que ha vuelto a la humildad, a la sencillez, a la precariedad, al mundo real. Probablemente en el espectro futbolístico civilizado y de cierto nivel no haya otro club tan peculiar como este, quizá esa sea la razón del amor que le profesan sus aficionados, tanto en las buenas como en las malas… más que una religión.

El elenco de nombres que conforman la lista de Miñambres para el banquillo es poco glamuroso aunque, no nos engañemos, nadie en su sano juicio podría pensar que algo diferente pudiera llegar a suceder. Aquí, que se cuentan los euros cinco veces antes de guardarlos y cincuenta antes de desprenderse de ellos, un nombre de segunda fila será el elegido. Suenan Anquela, negado y renegado su contacto con la secretaría técnica del club -aunque el propio Anquela nunca haya dicho directamente que no le hayan «tentado»-,  también lo hace Onésimo, aquel bajito que hacía diabluras regateándose a sí mismo y que hace bien poco regateó al futuro del Rayo poniéndose del lado de los Ruiz-Mateos en una penosa mañana oscense. Se suman a la lista los Djukic o Paco Jémez, este último pretendido por Almería y Elche para continuar sus andanzas de segundón en segunda, y después de haber sido colocados en el banquillo franjirrojo Carlos Pouso, el exitoso entrenador del Mirandés o incluso Chemo del Solar, al que más de uno ya colocó la herencia de Sandoval entre sus pertenencias de futuro.

Dinero, dinero, dinero… ese es el problema y la realidad de un Rayo Vallecano que espera llegar a octubre con los deberes del convenio aprobados y con un futuro mucho más alentador del que se intuye a día de hoy. En ese momento se podrá comprobar si el ‘hombre de paja’ tiene un puño de acero o si su mecenazgo (momento de contener la risa y evitar sonrisas irónicas) se convierte en un triste paso por delante de cámaras de televisión, flashes, cual modelo fotográfico, y micrófonos radiofónicos. Unos han traído a otros, esos otros no tienen pinta de querer irse a otro lado, entre tanto, hacen y deshacen a su antojo (que para eso se les trajo), mientras los concursales siguen contando billetes con los que hacer que el Anquela de turno venga pagando, que el Tamudo de turno juegue gratis y que el aficionado de turno arrime más el hombro para poder seguir disfrutando con Cristianos, Messis, Iniestas… porca miseria.