El primero de Amat y el seiscientos del Rayo

Jordi Amat consiguió su primer gol con la camiseta del Rayo, su primer gol en Primera División y el tanto número 600 del conjunto vallecano en la máxima categoría. El gol de Amat, desde 45 metros, pasará a la historia.

Amat no se lo pensó dos veces. Recogió el balón en su propio campo, avanzó unos metros y golpeó. En su cabeza estaba la jugada con la que el Valladolid había logrado adelantarse en el marcador y, ahí mismo, el central catalán cedido por el Espanyol hasta final de temporada dibujó el gol de su vida, el primero con el Rayo, el primero en la máxima categoría y el seiscientos, y por tanto la historia, para el Rayo Vallecano.

El defensor franjirrojo se atrevía en el minuto 71 con uno de esos gestos reservados únicamente a los ‘cracks’, a esos futbolistas dotados de las condiciones técnicas necesarias para buscar la portería a gran distancia y para saber leer una jugada siempre complicada. Su intención fue clara, su ejecución precisa. El lanzamiento de Amat, desde 45 metros, recordó a los intentos y aciertos de Mijatovic -principalmente en su etapa con el Valencia- o al enorme gol de Nayim en la final de la Recopa que ganó el Zaragoza en 1995. El gol de Amat no tuvo la trascendencia, ni el valor definitivo siquiera a corto plazo, que el del zaragocista, pero para él y para el Rayo siempre tendrán un valor sentimental elevado.

El gol 600 del Rayo Vallecano en Primera División no podía pasar desapercibido, no podía llegar en un barullo, en un rebote o en un mal disparo. El gol 600 del Rayo llegó a lo grande y así se celebró en un Estadio de Vallecas que, finalmente, no pudo culminar la fiesta con la victoria pero que, al menos, disfrutó con un gol grande, enorme.


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