El Rayo animó Vallecas y se llevó por delante al Levante

El Rayo Vallecano acaba el 2012 con una gran victoria ante el Levante (3-0), en un partido marcado por la protesta «silenciosa» de una parte de la grada de Vallecas contra los horarios de la liga.

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Ficha técnica:

Rayo Vallecano (3): Rubén, Tito, Amat (Labaka, minuto 78), Gálvez, Javi Fuego (A), Trashorras, Piti (Franco Vázquez, minuto 87), Lass (Delibasic, minuto 72), Chori Domínguez (A) y Leo.

Levante U.D. (0): Munúa, David Navarro, Barquero (A), Iborra (A) (Roger, minuto 82), Juanfran, Ballesteros, Pedro López, Míchel (A)(Angel, minuto 63), Diop (Elzhar, minuto 71), Martins (A) y Rubén.

Arbitro: Teixeira Vitienes (José Antonio).

Goles: 1-0. Minuto 59. Nacho; 2-0. Minuto 79. Piti; 3-0. Minuto 89. Franco Vázquez.


El Rayo Vallecano dio rienda suelta a su euforia cuando un recién llegado, un canterano que hasta hace cuatro días paseaba su anonimato para el gran público por la Ciudad Deportiva, encontró el balón de su vida y lo llenó de felicidad. Con él salieron a relucir todos los momentos previos de un partido en el que el Rayo veía cómo pasaban los minutos sin que su camino quedara despejado, ante un rival, rocoso, tenso, complicado y vorazmente preocupado por no encajar goles.

Paco Jémez había avisado de las grandezas de un Levante inmerso en competiciones europeas y muy bien clasificado en liga y los franjirrojos se pusieron el traje de faena para trabajar un partido que costó decantar, pero que cuando se hizo, llegó a lo grande.

El técnico franjirrojo despejó la duda, que no era tanta tras sus declaraciones en rueda de prensa de ayer, y devolvió al medio centro defensivo a un Javi Fuego que pasa por ser el primero de unos cuantos pilares en los que se sostiene un equipo con jugadores sin grandes nombres pero que, en noches como la de hoy, aumentan su caché. Eso sí, el míster, que había confiado en Casado para el encuentro de Mestalla devolvió a Nacho al lateral izquierdo y la apuesta le salió a pedir de boca. El joven jugador de la cantera vallecana volvió a cuajar una gran actuación, refrendada con un auténtico golazo, aunque eso llegará más adelante, porque en la historia del partido fueron varias las cosas que sucedieron antes de llegar al momento cumbre.

Empezando por el principio. La Plataforma ADRV cumplió con su propuesta de huelga y, con los Bukaneros escenificando su protesta en el fondo del estadio, se limitaron a pedir por enésima vez la marcha de Raúl Martín Presa. Esto, que no gustaba a Paco Jémez -en las horas previas al partido se había reunido con Bukaneros para que reconsideraran su postura porque le preocupaba la falta de calor de la grada-, supuso un ambiente raro, frío, poco acogedor. Y así empezó el partido, falto de ritmo, sin verticalidad y sin que pasara nada en las áreas, otra de las notas poco habituales en el Estadio de Vallecas.

El balón empezó y terminó siendo del Rayo. Los de Juan Ignacio Martínez se afanaban en estar colocados en su sitio, con Ballesteros y Navarro dirigiendo las operaciones desde el centro de la defensa, con Juanfran en su papel de ‘gallo de pelea’ y con Barkero y Míchel buscando movilidad para las arrancadas de un Martins totalmente desasistido. En los locales, la fluidez no llegada, aunque el partido estaba totalmente controlado. Piti corría y se mostraba, Gálvez sobresalía, y Trashorras manejaba el ritmo con la calidad que suele imprimir a sus acciones. Con el Rayo mandando y el Levante bien plantado el partido llegaba al ecuador y dejaba sensaciones agridulces.

La segunda mitad, con dos golazos de Nacho y Piti, cambió de ritmo y decantó el partido

El Rayo salió dispuesto a imprimir algo más de ritmo y a dar un golpe encima de una mesa sostenida sobre cuatro patas bien asentadas por el entrenador levantinista. Poco a poco el equipo iría carburando, gustándose y gustando y, de buenas a primeras, empezó a enganchar a una grada sedada, adormecida. El fútbol moderno es lo que tiene, no gusta en Vallecas. Los horarios son un asco, el desprecio a las aficiones es una vergüenza y el espectáculo, el que tanto nos gusta, se pudre entre tanto número, entre tanta deuda, entre tanto dinero que va y viene. Pero siempre nos quedará una mínima esperanza, la de los goles, la de los chavales que se abren paso a base de corazón, de trabajo y de constancia. Ahí apareció Nacho. El lateral, que había perdido la titularidad en Mestalla, se la volvió a encontrar -él mismo creía que no jugaría hoy- y devolvió la confianza del míster con un misil que abrió el marcador y que terminó de meter a la gente de Vallecas en el partido. El espíritu de la protesta, la escenificación de la vergüenza de una liga a merced de las televisiones siguió estando latente, pero Nacho había conseguido que una chispa hiciese cambiar el espíritu colectivo.

Con el 1-0, el Levante adelantó medio paso, tímidamente, sus posiciones, pero el partido ya no tenía remedio para ellos. Piti, que completaba un gran partido en la faceta personal, terminó de reventar el choque con un magistral lanzamiento de falta ante el que nada pudo hacer Munúa. Ahí empezó la fiesta. El Rayo tocaba y tocaba, acompañado por los «olés» del público y el Levante se veía impotente. Los valencianos quisieron entonces hacer lo que no habían hecho hasta entonces y algo que no acostumbran a hacer, y no supieron. Apenas dieron un giro de tuerca a su apuesta ofensiva para terminar a merced de un Rayo que se sentía en una nube. Entre tanto, Jémez volvía a dar un ‘toque de atención’ a uno de sus jugadores. Si en otras ocasiones había sido Casado o Lass, hoy le tocó el turno a Amat. El central era sustituido por Mikel Labaka, demostrando que algunas acciones en salida desde atrás con errores que pudieron provocar un disgusto, habían acabado con la paciencia del míster.

A pesar de todo, el Rayo seguía triangulando, moviendo y jugando a favor de un viento que terminó por llevar el partido a un puerto de placidez y sosiego. El definitivo tanto anotado por Franco Vázquez terminó de redondear una tarde que empezó fría en Vallecas, pero en la que el Rayo terminó imponiendo su ley para animar a una grada que representaba a todos aquellos que en día laborable y en horario de comercios abiertos, no pudieron acudir al Estadio a ver una gran victoria de los suyos. El equipo vallecano termina el 2012 con dos triunfos consecutivos ante dos equipos con aspiraciones mucho más ambiciosas que las suyas, y con la sensación de poder soñar, porque es gratis, primero con la salvación sin apuros y después… el año que viene seguiremos contando un sueño que empieza y acaba en una grada de Vallecas.