El Rayo Vallecano ha conseguido un meritorio punto en su estreno en Primera División. La visita a La Catedral fue la presentación de un equipo valiente y ofensivo que sorprendió al Athletic.

Ficha técnica:
Ath. Bilbao (1): Iraizoz, Amorebieta, San José, Iturraspe, Llorente, De Marcos, Susaeta (Gabilondo, minuto 56), Gurpegui (Iraola, minuto 45), Muniain (Toquero, minuto 71), Ander Herrera y Javi Martínez.
Rayo Vallecano (1): Dani Giménez, Tito, Casado, Arribas, Jordi Figueras, Movilla, Javi Fuego, Michu, Piti (Delibasic, minuto 79), Botelho (Susaeta, minuto 80) y Trashorras (Lass, minuto 58).
Arbitro. Teixeira Vitienes.
Goles: 1-0. Minuto 58. Iturraspe; 1-1. Minuto 61. Movilla.
Rodó el balón en Primera División para el Rayo y lo hizo con sorpresa para todos aquellos que esperaban a un equipo defensivo, un bloque temeroso o un grupo atemorizado por la imagen de un Athletic Club de Bilbao que vio como los vallecanos se presentaron en La Catedral sin complejos. La apuesta de Sandoval dio sus frutos y el Rayo, siendo mejor que los rojiblancos en muchas fases del partido, consiguió arrancar un importante punto de su visita a Bilbao.
Con el mercado de fichajes en plena ebullición y con la ausencia de su última y flamante incorporación, Raúl Tamudo, el Rayo Vallecano se presentó ante el Athletic con la intención de demostrar que el juego desplegado el año pasado y los resultados obtenidos van a tener su continuidad este año. Da igual que el rival sea el Huesca o el Athletic, da igual que el estadio sea el Martínez Valero de Elche o San Mamés. El Rayo de Sandoval tiene su estilo y con él va a matar y a morir en busca de un objetivo de permanencia que, después de lo visto hoy, hará pensar a más de un agorero que el mismo es más que posible.
De partida, el equipo franjirrojo se plantó sobre el césped de uno de los estadios míticos de nuestro fútbol sin la presencia de un delantero centro nato. Delibasic esperaba turno en el banquillo mientras otros hombres de ataque como Lass guardaban fuerzas para explotar su velocidad en la segunda mitad.
El partido arrancó bien para el Rayo. La posesión del balón correspondía al equipo de Sandoval que, ante la sorpresa general del público bilbaíno, se erigió en dueño de la situación y empezó a manejar el ritmo del encuentro con una gran soltura. Los madrileños presionaban arriba y cerraban la salida de los de Bielsa, que se afanaban en cortar las llegadas por banda de los vallecanos. Gurpegui y De Marcos, cerraban los carriles y el Rayo vivía con tranquilidad su estreno liguero en Primera División.
Las escasas ocasiones apenas llegaban, pero el partido estaba bajo control. Mediada la primera mitad fue Javi Martínez quién rompió de manera directa unas hostilidades a las que Trashorras contestó con un disparo que despejó Iraizoz.
En los instantes finales, los leones dieron un paso al frente y empezaron a abonar un terreno que esperaban cultivar en la segunda mitad. Susaeta y Muniain lo intentaron sin encontrar el camino del gol ante la defensa en la que trabajaban Jordi Figueras y Arribas, con Dani que ocupó la titularidad en la portería franjirroja.
Movilla consiguió el gol de un Rayo que mereció más de un punto en San Mamés
Bielsa puso las pilas a sus hombres en el descanso y el Athletic salió completamente enchufado tras el paso por el vestuario. Los bilbaínos voltearon el juego y se afanaron en llegar con superioridad a las inmediaciones del área del gallego Dani. Sería tras una gran triangulación entre Muniain e Iturraspe, culminada por éste último, cuando los rojiblancos conseguirían el premio a su asedio y a su mayor apuesta ofensiva.
El Rayo, lejos de asustarse, consiguió volver a enderezar el rumbo y Movilla devolvía la esperanza a un Rayo que se volvió a mostrar majestuoso en su visita a San Mamés. Botelho en la siguiente jugada no pudo superar a Iraizoz en un mano a mano que podía haber llevado la justicia a un marcador que ya no volvería a moverse y que dejó a los vallecanos con cara de alegría, aún con el sinsabor de verse superior a un Athletic que fue incapaz de superar a un recién ascendido con aires de grandeza.
