El Rayo Vallecano B consiguió empatar ante el Real Madrid C en un partido marcado por la actuación arbitral y por la expulsión de Perea en el primer período. Rubén Ramiro lograría el gol del empate para el filial.

Ficha técnica:
Rayo Vallecano B (1): Ismael, Owusu (A), Rober, Alcañiz (A), Mario, Cuerva (A), Perea (A)(A), Alvaro (Manquillo, minuto 89) , Dani (A), Rida (Jorge Sáez, minuto 70) y Rubén Ramiro (A).
Real Madrid C (1): Yañez, Joel (A), Adrián, Molero (A) (Alvaro, minuto 45), Llorente, Medran (A), Bruno (A), Aguza, Raúl (A) Ramírez (Belima, minuto 63) y Franco (Díaz, minuto 67).
Arbitro: Cid Puga. Tambiién expulsó a Bielsa, portero suplente del Rayo B.
Goles: 0-1. Minuto 78. Raúl; 1-1. Minuto 83. Rubén Ramiro.
El Rayo Vallecano B logró rescatar un punto ante el Real Madrid C en un partido que se puso feo desde el principio y en el que tendría que remar siempre a contracorriente para terminar el año 2012 con sabor agridulce, en un derbi marcado por la tensión del juego, por la actuación arbitral, por una nueva expulsión en las filas vallecanas y por los dos goles logrados en la recta final del partido.
El filial del Rayo está pagando muy cara su adaptación a la categoría. Con un plantel muy renovado y rejuvenecido, los de Jimeno han dejado escapar demasiados puntos como locales en partidos de claro dominio franjirrojo y eso se paga, sobre todo si a domicilio no muestras la misma solvencia futbolística. No fue hoy el día idóneo para demostrar la capacidad creadora de los futbolistas de Jimeno, ni mucho menos. El Real Madrid C, con espacios y con las circunstancias a favor se caracteriza por ir directo a la zona comprometida y por buscar siempre la mejor opción de ‘tumbar’ al rival.
El choque arrancó con las fuerzas igualadas y con dos equipos con vocación ofensiva que querían terminar el año con una victoria. Los vallecanos, acostumbrados a vivir en zonas mucho menos comprometidas de la clasificación, están sufriendo para remontar el vuelo y, hoy, sobre todo tras la expulsión de Perea mediada la primera mitad, parecieron volver a las andadas en la Ciudad Deportiva. Con el arbitraje del colegiado gallego Cid Puga, demasiado pendiente de lo que ocurría en el banquillo local y midiendo por raseros diferentes a uno y otro equipo, el Rayo no supo tener la cabeza fría y terminó con diez jugadores un encuentro que poco a poco iría aumentando en tensión y agresividad. Cada acción antirreglamentaria de los vallecanos finalizaba con amonestación, mientras que los jóvenes jugadores del Real Madrid vivían con mayor placidez la facilidad de movimientos de un colegiado que se empeñó en no dar la impresión de ser casero, y lo logró con creces.
Con un jugador menos sobre el terreno de juego, los franjirrojos debieron redoblar esfuerzos para juntar líneas y para evitar las circulaciones interiores de balón de los blancos. El trabajo defensivo fue impecable durante todo el partido e Ismael apenas sufría lanzamientos de larga distancia que nunca encontraron su destino.
Rubén Ramiro lograría el gol que rescataba un punto para el Rayo B
El segundo período continuó por el mismo camino, aunque éste se fuera complicando cada vez más. El colegiado continuó con su recital de tarjetas y el choque se fue calentando hasta que llegaron las tanganas, las patadas a los tobillos e incluso las agresiones sin balón, siempre señalizadas y penalizadas en función de quién fuera el infractor y quién el damnificado.
Los franjirrojos confiaron su suerte a la velocidad de un explosivo Rubén Ramiro, constante peligro por la banda izquierda del ataque del Rayo, cediendo el balón y el protagonismo creativo a los visitantes. Los lanzamientos largos a la espalda de la defensa fueron una constante y siempre con caída hacia la banda de Rubén. Entre tanto, el Real Madrid C seguía a lo suyo y gracias a una recuperación en tres cuartos de campo se adelantaría en el marcador. Con diez, con un gol en contra y sin encontrar el camino de la portería madridista, el Rayo siguió echándole corazón al partido. Rida sufrió penalti en un despeje del portero madridista, mientras el colegiado volvía a desentenderse de la jugada.
El Rayo lo seguiría intentando hasta el final y Rubén Ramiro, aprovechando un nuevo pase a la espalda de la defensa, lograría el gol que rescataba un punto en la Ciudad Deportiva. Alcañiz caía fulminado, se quejó de una agresión de un jugador madridista, y el colegiado solucionó la trifulca posterior mostrando una cartulina amarilla a un jugador visitante. Desde ahí hasta el final, varias caídas, muchas protestas y poco fútbol pondrían el punto y final a un derbi sin demasiado juego, pero con una gran dosis de tensión.
