El Rayo Vallecano derrotó al Athletic Club en San Mamés (1-2) en un partido loco que quedó marcado por la efectividad de los vallecanos y por la falta de acierto local. La actuación arbitral fue muy protestada.

Ficha técnica:
Athletic (1): Iraizoz Amorebieta (Gurpegi, minuto 49)(A) , San José (A), De Marcos (A), Ibai, Susaeta, Iraola, Muniain (Llorente, minuto 58), Aduriz (Toquero, minuto 92), Ander Herrera (A) y Ekiza.
Rayo Vallecano (2): Rubén, Tito, Galvez (A)(A), Amat (A) (Jordi Figueras, minuto 45),Casado (A), Javi Fuego, Trashorras, Lass, Piti (Adrian, minuto 90), ‘Chori’ Domínguez (A) y Leo (A) (Delibasic, minuto 70) .
Arbitro: Pérez Montero.
Goles: 0-1. Minuto 48. Lass; 0-2. Minuto 64. Piti, de penalti; 1-2. Minuto 76..San José.
Treinta y un puntos. Así arrancaría la historia del actual Rayo Vallecano su técnico, un Paco Jémez que refleja en su rostro la alegría de un barrio, de una afición, de una gente que esta noche prolonga su sueño y sigue emocionada por una nueva gesta de su equipo.
La plaza era de aúpa. San Mamés, con una afición digna de un equipo luchador, aguerrido, peleón, se rindió al Rayo Vallecano y lo hizo como sabe hacerlo, peleando hasta la extenuación y luchando hasta el último suspiro por recuperar una desventaja que, Lass primero, y Piti después, habían hecho casi insalvable para los de Bielsa.
El encuentro de hoy ha sido el claro ejemplo de un partido de fútbol loco, de idas y venidas, de mucha presión, de trabajo físico, un espectáculo digno de ser presenciado en el centenario San Mamés. El Rayo ha dicho adiós a este estadio de la mejor manera, con otra victoria, y van cuatro consecutivas.
Jémez apostó por la continuidad defensiva, con Gálvez, Tito, Amat y Casado, que ocupó el puesto del lesionado Nacho. El resto del equipo volvió a ser el de las grandes ocasiones, con el trabajo de Javi Fuego y Trashorras en el centro, con el resucitado Lass en una banda y el capitán Piti en la otra y con Leo y el siempre luchador ‘Chori’ Domínguez peleando con la defensa rojiblanca.
El partido pareció controlado desde los primeros compases, aunque era el Athletic el que mandaba, el que decía cómo debía jugarse en su campo. Los bilbaínos no estaban dispuestos a permitir que ningún equipo más, ni siquiera un enrachado Rayo, se llevara más puntos de su feudo y, con Aduriz como máximo representante de la garra de los leones, apretaron a su rival en busca de un gol que, en ocasiones por méritos de los franjirrojos y en otras por deméritos propios, no llegaron a concretar.
La primera parte se consumió entre llegadas y más llegadas de los rojiblancos y con los tímidos avisos en forma de ‘tanteo’ de los rayistas, que dejaron la efectividad plena para la segunda mitad.
El segundo período trajo consigo un elevadísimo ritmo de juego, una intensidad espectacular y una presión casi asfixiante que no se tradujo más que en algún hueco y en mucha alegría para un Rayo que supo sacar petróleo de sus llegadas al ataque.
Con el público de San Mamés ‘de uñas’ con el colegiado y con el habitual ‘run-run’ que acompaña a ciertas acciones mal entendidas por la grada del Athletic, Lass recogió un buen balón y batió a Iraizoz. El Rayo abría la cuenta, se ponía por delante y metía más presión a un equipo ya presionado de por sí.
El Athletic, enrabietado por la efectividad de los vallecanos, intentó volcarse sobre la portería de Rubén, seguro en casi todas sus intervenciones, hasta que el colegiado señaló un penalti a favor del Rayo, metiendo dentro del área una falta que se produjo fuera, llevado a error por uno de sus ayudantes en banda. Piti no desaprovechó el regalo y puso ‘patas arriba’ la Catedral.
La entrada de Llorente, acompañada de los habituales pitos, la expulsión de Gálvez, el gol del Athletic, la entrada de Toquero, un remate al larguero, otro increíble de Llorente que se marchó incomprensiblemente fuera y la angustia de los últimos minutos quedarán como pura anécdota de un partido que servirá para que el Rayo diga adiós al mítico San Mamés celebrando su fútbol con una afición que se desplazó a Bilbao a vivir la enésima fiesta de su equipo en la presente temporada.
