El Rayo Vallecano ha perdido ante el Granada (2-0) en un partido en el que los de Jémez regalaron la primera mitad y no supieron arreglar el desaguisado en la segunda, a pesar de mejorar.

Ficha técnica:
Granada (2):Roberto, Nyom, Brahimi (Aranda, minuto 73)(A), Mainz, Siqueira, Mikel Rico (A), Diakhaté, Orellana (Angulo, minuto 83), Torje (Ortiz, minuto 76), Ighalo y Recio.
Rayo Vallecano (0): Rubén, Tito, Amat, Jordi Figueras (A), Casado (A), Javi Fuego (A), Trashorras, Franco Vázquez (José Carlos, minuto 45), Piti, Delibasic y Lass (A).
Arbitro: Iglesias Villanueva.
Goles: 1-0. Minuto 24. Ighalo; 2-0. Minuto 79. Recio.
El Rayo Vallecano ha caído con justicia en su visita al Estadio de Los Cármenes de Granada, olvidando que su fútbol, su creatividad y su presencia tienen como máximo protagonista el balón. Los de Jémez estuvieron excepcionalmente imprecisos y, sobre todo en la primera mitad, cedieron el protagonismo a un Granada que, necesitado de puntos y de victorias morales, sale muy fortalecido del choque con los franjirrojos.
El técnico del Rayo tuvo que improvisar una alineación alternativa, fruto de las numerosas bajas con las que afrontaba el choque ante los andaluces. Con Gálvez fuera del equipo por su expulsión en San Mamés, la pareja de centrales –no quedaban más opciones, con Labaka y Rodri lesionados- fue la formada por Amat y Jordi Figueras. La línea defensiva sufrió en diferentes fases del encuentro, aunque la clave no estuvo en el centro, sino en los costados, principalmente en el zurdo, donde Casado tuvo muchísimos problemas para contener las llegadas de los locales.
Además de la defensa, el resto de líneas también sufrieron ‘retoques’. La ausencia del ‘Chori’ Domínguez y de Leo motivó que Jémez moviese fichas y dejara en la primera mitad a Lass en punta de ataque, con Delibasic por detrás y con Franco Vázquez y Piti encargados de intentar llegar a la línea de fondo por los costados. El experimento no funcionó. El argentino Vázquez fue un cúmulo de despropósitos, motivando su sustitución al descanso y provocando una nueva disposición ofensiva con la entrada de Jose Carlos.
Pero antes de todos esos ‘retoques’ el Granada había impuesto su ley, mandaba en el juego, mandaba en las recuperaciones, en los remates, básicamente, la primera mitad fue granadina, con Trashorras desaparecido en el centro del campo y con Piti, Vázquez y compañía, desesperados por sus propias imprecisiones y por su falta de criterio con el balón en los pies. El Granada, con más corazón que cabeza, intentaba acercarse a la portería de Rubén y, por momentos, merecía llevar el mando en el marcador. Finalmente, el mayor empuje de los de Anquela les proporcionó la ventaja que merecían y el Granada se adelantaba también en el marcador, provocando un mayor grado de ansiedad en un Rayo que no era, ni de lejos, el que ha conseguido colarse al final de la primera vuelta entre los aspirantes a puestos de Europa League. El Granada pareció tener una velocidad más y el Rayo estar totalmente descolocado.
Tras el descanso, Jémez movió ficha y, dando entrada a José Carlos en sustitución de Vázquez por la banda derecha, movió la disposición de los jugadores sobre el terreno de juego. Lass se descolgó a un costado y Delibasic adelantó unos metros su posición, con Piti como acompañante y con Trashorras haciendo de las suyas a tres cuartas partes de campo. Ahí el equipo empezó a carburar mejor, aunque su mayor presencia en campo contrario también suponía dejar más espacios atrás y, a la contra, provocar mayores oportunidades de peligro para el portal defendido por Rubén.
A pesar de la recuperación visual del equipo, las ocasiones tampoco llegaron con la insistencia que merecía un rival tan necesitado y tan intenso como el Granada. Roberto apenas tuvo que intervenir y los delanteros rayistas demostraron tener hoy el punto de mira totalmente alejado de la portería rival. Jose Carlos, Piti, Lass o el propio Trashorras lo intentaron, casi siempre desde media distancia, pero sus tentativas apenas inquietaron al cancerbero local que, en cambio, sí tendría que emplearse a fondo para sacar bajo palos un gran remate de cabeza del lateral Tito, que en el segundo período se prodigó mucho más al ataque que en el primer tiempo.
La puntilla llegó con el gol anotado por Recio para un Granada que, entonces, a falta de diez minutos para el final, respiró tranquilo y disfrutó de una victoria merecida, por sus méritos y por los deméritos de un Rayo que en Los Cármenes dio una imagen muy alejada de la habitual. Un borrón en una historia repleta de alegrías. Habrá que seguir remando.
