El Rayo Vallecano viaja este sábado a uno de los estadios más complicados de la Primera División española. El enfrentamiento con el Barcelona llega en un momento de presión extrema para los vallecanos.
Este año, lamentablemente, no hay lugar para la melancolía, para recordar tiempos mejores, ni siquiera para echar la vista atrás y ser consciente de un capricho de Jémez, en la figura del jovencísimo Isi, y que no ha vuelto a tener continuidad. La realidad del Rayo Vallecano esta temporada engulle cualquier atisbo de sueño y lo tiñe todo de presión, amargura, responsabilidad y riesgo. Ya da igual ir al Calderón, al Bernabéu o al Camp Nou porque, por prepotente que suene, el Rayo tiene que ganar, sí o sí. Su situación ha convertido cada partido en una final y el equipo franjirrojo no está para regalar «finales», está para ganarlas todas.
Ese es el panorama que espera a los de Jémez de aquí al final de temporada. En Vallecas se ha empezado muy pronto a catalogar los partidos como finales o ‘match-ball’. Se salvó el primero contra el Málaga, y con nota, pero ahora llegan el Camp Nou, la visita del Sevilla y el Valencia y viajar a San Sebastián para medirse a la Real. Si Schuster entrenase al Rayo quizá diría algo así como que «hemos calculado que sumaremos cero puntos en los próximos cuatro partidos». Por suerte, Schuster está en el Málaga.
Si hay algo que caracteriza al Rayo Vallecano es su espíritu, ese espíritu que le permitió ganar a la Real en el último suspiro, y de penalti, ese espíritu que estuvo cerca de voltear al Real Madrid en una gran segunda mitad, con dos penaltis, y ese espíritu que el fin de semana pasado inundó el ambiente de Vallecas para hacer que el primer ‘match-ball’ se quedara en un simple ‘set-ball’.
El conjunto franjirrojo ha seguido durante la semana con la inercia de la victoria ante los malacitanos, para auto-convencerse de que es posible hacer la ‘machada’ en el Camp Nou. Sería de traca. Arbilla, Bueno, Baena… anteriormente Rubén o Falqué, se encargaron de decir que si hay una posibilidad de hacer algo en Barcelona, el Rayo estará allí para aprovecharla. Para ello, por encima de su idea, de su fútbol, de la salida del balón, del cambio de estilo… por encima de todo ello quedan dos simples palabras, dos palabras que lo condensan todo: intensidad y concentración. La intensidad permitirá al cuadro vallecano poner en apuros a un rival muy superior en todo y al que únicamente se puede igualar en presión, en agobio y en trabajo. La concentración tendrá que ver con todas las líneas de juego. Concentración defensiva, muy importante ahora que el equipo ha sido capaz de encadenar dos partidos recibiendo tan solo un gol en contra, concentración en la salida del balón para buscar las mejores opciones y concentración en punta de ataque para intentar materializar aquellas situaciones que se produzcan. Este año no está Tamudo para empujarla, como hico el año pasado, pero el Rayo confía en encontrar el camino del gol a base de perseverancia, lo que Jémez calificaba como ser «pesados y muy pesados».
Para el partido del sábado, el Rayo contará con la baja de Nacho en el lateral izquierdo y, aunque Mojica se ha encargado de difundir sus ganas de disputar el encuentro, el técnico podría volver a buscar alternativas entre sus comodines. Saúl es el comodín para el centro de la defensa, mientras que Arbilla lo es para los laterales, e incluso también para el puesto de central, donde ya ha jugado esta temporada. Ante los problemas en ese costado, el cuadro vallecano ha hecho público el fichaje, hasta final de temporada, del lateral izquierdo rumano Razvan Rat, que llega libre tras haber rescindido el contrato que le unía al West Ham inglés.
El resto de la plantilla estará disponible al completo salvo las bajas de la semana anterior: José Carlos, Gálvez, Seba Fernández y Borja no estarán disponibles, mientras que Zé Castro trabajó el miércoles al margen del grupo.
El Barcelona, pendiente de la Champions, no quiere perder la perspectiva
Los jugadores del Barcelona saben que el partido más importante no es el del sábado sino que llegará a mediados de la semana próxima. La cita con el Manchester City llega justo tras la visita de un Rayo Vallecano que intentará aprovechar el desgaste de la Copa del Rey y las posibles maniobras del Tata Martino para preservar jugadores, con la intención de hacer daño a los barcelonistas. En el apartado de nombres propios destacan dos por encima de todos. Neymar, que se ha recuperado a tiempo para la cita con el Manchester City, pondrá a prueba su recuperación ante los franjirrojos, mientras que Messi intentará seguir haciendo crecer su leyenda con goles y más goles, una vez olvidada su última lesión.
La principal duda con la que llega el Barcelona al encuentro contra el Rayo será si su entrenador toma en serio los tres importantes puntos que habrá en juego, y que podrían permitirles seguir al frente de la clasificación de Primera División, o si, por el contrario, decide que es un buen día para hacer rotaciones, tanto por el momento como por el rival.
El Rayo viaja a Barcelona con toda la ilusión de hacer un partido digno ante uno de los mejores equipos del mundo y sin renunciar a nada en un estadio en el que lo más fácil es salir derrotado. Pura historia.
