El Rayo intentará recuperar la chispa manteniendo la consistencia defensiva

El Rayo intentará recuperar la chispa manteniendo la consistencia defensiva
El Rayo Vallecano exhibió ante el Sevilla buena disposición defensiva pero no tuvo profundidad en ataque

El Rayo Vallecano experimentó ante el Sevilla una transformación que no gustó a Jémez. El técnico afirmó que no le gustaría «ganar consistencia defensiva perdiendo lo bueno que teníamos arriba».


¿El cambio de estilo de juego, la mayor consistencia defensiva, la concentración y la pelea por evitar huecos a la espalda o simple casualidad? Esa es la pregunta que muchos rayistas se hacen tras el cambio de imagen experimentado por el Rayo Vallecano ante el Sevilla el pasado fin de semana. La idea era regresar a lo vivido contra el Málaga pero, tras el ‘meneo’ sufrido en el Camp Nou… la realidad fue muy diferente.

Partamos de la base y entendamos que la principal causa del desaguisado del domingo fue toparse con un auténtico muro. Con un planteamiento ‘ultra-defensivo’, finalizando el partido con siete jugadores de corte defensivo y racaneando, perdiendo tiempo y achicando balones a la desesperada por parte del Sevilla, las opciones ofensivas se ven reducidas para un Rayo que, además, tampoco es que se caracterice por su alto grado de conversión, más bien al contrario. Ese es el primer punto a estudiar tras un partido en el que el conjunto vallecano apenas creó peligro, en el que vio cómo pasaban los minutos y cómo quedaba en evidencia su incapacidad para llegar con opciones al área de Beto y sus ‘mil’ defensores. Pero quizá haya más. La idea de jugar sin un delantero centro nato para terminar el partido con dos (Larrivey y Longo), significa un cambio de idea sobre la marcha en busca de esas ocasiones que hasta el tramo final del partido apenas habían aparecido. Llegaron, pero tampoco ahí hubo acierto.

El Rayo ha mejorado defensivamente, eso es más que evidente, y podría tener mucho más que ganar cuando Gálvez se reintegre al grupo y Saúl se sume a las opciones del centro del campo, encontrando lo que buscó Jémez con la entrada de Adrián, mayor profundidad, más presencia arriba, más desahogo y un mayor apoyo al trabajo de creación de Trashorras y al de contención de Baena. Saúl puede aportar todo eso en busca de un equilibrio que no haga plantearse al técnico si tanto pensar en la defensa no habrá desactivado la chispa de su equipo arriba. «Hay que intentar mantener esa solidez defensiva, pero ahora nos falta marcar, porque cuando arreglas una cosa, se tuerce otra. La idea es seguir creando ocasiones y lo que no me gustaría sería ganar consistencia defensiva, perdiendo lo bueno que teníamos en ataque, no creo que fuera buen apaño», dijo a modo de lamento por la falta de mordaz ofensiva de su equipo.

En busca del equilibrio, el técnico tendrá por delante la difícil labor de hacer entender a los suyos que el fútbol total es el que permitirá a los vallecanos salvar la categoría. La defensa de cada jugador en todas las zonas del campo y durante los noventa minutos y el apoyo de todos para que la fluidez ofensiva siga apareciendo, será una de las claves del éxito para un Rayo que vive permanentemente con el agua al cuello y que, semana a semana, sigue lamentando sus desajustes. Ahora toca los ofensivos… con tiempo por delante para que el equipo vuelva a reactivarse y recupere el espíritu del Málaga.