El Rayo Vallecano no quiere que el Málaga les haga pagar por los problemas extradeportivos que la entidad andaluza está atravesando. Los de Jémez intentarán sorprender a uno de los grandes de la liga.
El Rayo Vallecano visitará hoy uno de los estadios en los que se ha instalado una sonrisa permanente, uno de esos lugares dignos de ser visitados y que, con su recién estrenado ‘himno Champions’, sacan lustre a años de historia futbolística en una preciosa ciudad que se ha volcado con su equipo de fútbol.
El Málaga no es un equipo construido con paciencia y, podríamos incluso decir que tampoco se construyó con cabeza, simplemente había capital y se invirtió en buenos jugadores. Los Cazorla, Joaquín, Julio Baptista, Van Nistelrooy y compañía, dieron paso a momentos de gloria escritos en el pasado más reciente y pendientes de ser contados en un futuro prometedor que parece no tener fin. La visita de grandes equipos como el Milan AC a Málaga, bien vale el precio de una historia paralela que pocos saben cómo puede terminar. Y es que al brillo de la Champions, a la excepcional clasificación liguera de los blanquiazules y su fenomenal apuesta futbolística, lamentablemente hay que aparejarle unos problemas económicos generados por un jeque que llegó, invirtió, desapareció y empezó a enviar «emisarios» que no siempre han terminado por ver cumplidas las promesas realizadas. Así las cosas, el Málaga se debate entre la histeria colectiva por sus logros deportivos, y la tristeza individual y personal de todos y cada uno de los profesionales que, habiendo logrado objetivos, tienen que pasar por el mal trago de los impagos o, cuando menos, los retrasos en el ingreso de sus nóminas.
El Málaga es un equipo que se caracteriza por su gusto en el trato del balón, por su calidad tanto a nivel colectivo como de manera individual en cada uno de sus jugadores y por la disposición táctica de un entrenador, Manuel Pellegrini, ‘defenestrado’ en el Bernabéu y aclamado en La Rosaleda. El conjunto andaluz, a pesar de su doble tránsito por competiciones de gran exigencia tanto física como mental, se mantiene a un nivel excepcional. En Champions, pese a los rivales con los que se ha enfrentado, comanda su grupo, y en liga, se mantiene al acecho de los, hasta el momento, intocables líderes de la competición, el Barcelona de Messi y el Atlético de Radamel Falcao.
Su andadura por la nuestra liga vuelve a destacar. Con una única derrota en su casillero (sufrida a manos del Atlético en el Vicente Calderón) suman dieciocho puntos, a siete de los líderes y uno por encima del Real Madrid. Han vencido a domicilio a Celta y Zaragoza (ambos por idéntico resultado, 0-1), además han empatado con Athletic Club y Espanyol (repitiendo también el mismo marcador, 0-0), mientras que en casa han ganado tres encuentros (Levante 3-1, Betis 4-0 y Valladolid 2-1), con un único empate, 0-0 ante el Málaga en su primera aparición como local este año.
En el conjunto andaluz destaca la temporada de Isco, seguido por varios equipos a nivel continental y nacional, una ‘perla’ desaprovechada en la cantera del Valencia y que ha visto cumplido su sueño de ser futbolista de masas en el Málaga C.F. Su fútbol no ha pasado desapercibido para nadie y, hoy, ante el Rayo será uno de los jugadores a seguir. Junto a él destacan, un genial Joaquín, que parece haber recobrado la ilusión y el descaro de sus inicios en el Betis, y Saviola, que de regreso a la liga española se ha empeñado en reivindicar su fútbol a base de goles.
El Rayo no quiere pagar ningún plato roto
El equipo entrenado por Paco Jémez, que ha decidido llevarse a Málaga a veinte futbolistas, no quiere que sus guarismos de goles encajados sigan creciendo. Para ello, ante la ausencia forzosa de Rubén, el técnico del conjunto franjirrojo ha optado por dar continuidad a David Cobeño, en detrimento de un Dani que apareció para recibir cuatro en el Calderón y que, tras su expulsión en los primeros minutos del encuentro copero de Las Palmas, ha visto cómo se le mandaba al banquillo.
Amat, Arana y Sueliton no se han recuperado de sus respectivas dolencias, aunque el central, que debía cumplir un partido de sanción por cerrar ciclo, no iba a poder estar presente en ningún caso en la expedición desplazada a tierras malacitanas.
El conjunto vallecano intentará recobrar las sensaciones del partido del Benito Villamarín, donde sorprendieron gratamente por su descaro y su verticalidad, abriendo la puerta a un futuro en el que desaparecerán los grandes ‘transatlánticos’ de la liga para medirse a equipos, a priori, mucho más asequibles. No lo será el Málaga, y los vallecanos son conscientes de ello.
Apenas quedan entradas disponibles a la venta para presenciar el choque, en uno de esos partidos que «gusta jugar» y que habrá que disfrutar. El enclave, el rival y el intento de recuperación del Rayo, son alicientes suficientes para vivir una gran tarde de fútbol.
