El Barcelona de Tito Vilanova, que dijo que su equipo «ya no aburre», llega a Vallecas con ganas de superar las dificultades que está encontrando en este inicio de temporada. El Rayo espera dar la sorpresa.
Ya está aquí, en pocas horas Vallecas vivirá otro de esos partidos que hacen que el estadio del Rayo se convierta en un espectáculo digno de ser vivido. La visita del Barcelona no se ha visto finalmente salpicada por la polémica de los días del club, algo que supone un alivio para una afición cansada de luchar y de pelear siempre por lo mismo y a la que, por una vez, se va a dejar disfrutar con tranquilidad del paso de uno de los mejores equipos del mundo. No se desviarán atenciones, todas estarán puestas sobre el césped del Estadio de Vallecas cuando mañana sábado arranque el enfrentamiento ante el F.C. Barcelona.
En ese momento, el Rayo se habrá olvidado del «repaso» inesperado pero radical que le dio el Valladolid o de la decepción concentrada en un remate de cabeza de un delantero que un día pudo ser rayista, pero que con la camiseta del Espanyol dejó a los vallecanos sin un punto que ya saboreaban. Atrás habrá quedado el «apagón» ante el Madrid, el sufrimiento y la esperanza del Calderón, los penaltis fallados por el Sevilla o el ‘Tamudazo’ de Trashorras en la primera jornada. Nadie recordará que hace unas semanas el Deportivo ‘mordió’ el polvo en Vallecas o lo bien que se jugó en Heliópolis. Los culpables serán los Messi, Xavi, Iniesta, Busquets, Villa… y tantos nombres que uno por uno, cada uno en solitario, hacen que el mérito del Rayo sea mucho más destacable. El caché de cada jugador del Barcelona hace que, el ridículo presupuesto general del Rayo, convierta al conjunto vallecano en un grupo de héroes que deban luchar contra monstruos. Eso sí, el orgullo, la esperanza y las ganas, igualarán a tanta figura con los jugadores de Jémez. De eso no cabe duda.
El año pasado el juego alegre, atrevido, descarado y, en ocasiones, suicida, del Rayo de Sandoval, sufrió un ‘revolcón’ a manos de una apisonadora que perforó la portería franjirroja en siete ocasiones. El 0-7 final hizo temblar los cimientos de un humilde con aspiraciones de sorpresa, que finalmente se convirtió en un equipo que tuvo que implorar hasta fuera de tiempo para salvar su vida. Así es el fútbol.
Esta temporada los de Jémez están intentando que se vuelva a hablar de ellos por su fútbol alegre y atrevido, aunque de momento lo que están consiguiendo es sumar más puntos de los merecidos en varios encuentros y encajar más goles de los deseados en la mayoría de apariciones. Aún así, lo conseguido por el Rayo a estas alturas es digno de ser resaltado.
El Rayo llega al encuentro con el Barcelona en un momento de indefinición total. El equipo sigue quebrándose defensivamente y los continuos bailes, tanto de dibujo táctico, como de jugadores, no están favoreciendo a una estabilidad tan necesaria como aparentemente imposible de lograr. Labaka será baja por su expulsión en Cornellá-El Prat, pero regresará Jordi Amat, que ante el Espanyol no pudo jugar por ‘exigencias del guión’. Gálvez, que fue titular en Barcelona, podría repetir junto al catalán, porque pocos esperan que Jémez vuelva a pensar en Rodri como recambio de garantías para cualquiera de ellos. En cualquier caso, en el entrenamiento a puerta cerrada tampoco despejó muchas dudas, dividiendo al equipo en dos grupos en los que mezcló a teóricos titulares con suplentes confirmados.
Lo que parece claro es que intentará aprovechar el estado de gracia en el que se encuentra el brasileño Leo Baptistao y que el ‘Chori’ Domínguez seguirá siendo titular una semana más. La duda a despejar en el último entrenamiento de la semana será la presencia de Abu en el centro del campo, repitiendo, reafirmando y dando una nueva oportunidad al experimento realizado ante el Espanyol. El resto del equipo podría ser el habitual porque, a excepción de Cobeño -que sigue sin contar para el técnico franjirrojo y que ha atravesado un problema gastrointestinal esta semana- todos los jugadores están en condiciones de disputar el encuentro.
El Barcelona ha dejado de «aburrir», pero continúa con su racha victoriosa
A estas alturas de la película nadie se puede sorprender por la trayectoria del F.C. Barcelona. Es cierto que, con la salida de Pep Guardiola, el equipo catalán parece haber perdido parte de la confianza plena en sus posibilidades, en su fútbol, y que la debilidad defensiva les hace mucho más vulnerables. En cualquier caso, los azulgrana siguen liderando la liga y, pese a las bajas, compondrán un equipo de garantías para medirse al Rayo Vallecano.
Más allá de los vientos políticos que siguen envolviendo cada aparición de los dirigentes blaugranas en su lucha por internacionalizar la selección catalana y por perseguir metas muy alejadas de las meramente deportivas, el Barcelona se encuentra inmerso en un proceso de autodeterminación más que evidente. Villa lucha por conseguir los minutos que cree merecerse, Cesc ha pasado momentos difíciles en el banquillo y las bajas de hombres tan esenciales como Puyol, Piqué o el brasileño Alves, han mermado la capacidad de un equipo que, en ocasiones, se ha convertido en un ‘Messi+10’, casi siempre bien interpretado por el, para muchos, mejor jugador del mundo. Porque el Barcelona es mucho más que Messi, pero sería mucho menos sin él. Cuando se atasca, aparece Messi, si se le necesita, ahí está. Da igual que venga cansado de un largo viaje desde Argentina, o que haya descansado -como el resto- solo tres días, Messi te la puede liar. Lo hace siempre, y el Rayo lo sabe. ¿Cómo pararle? Nadie parece haber encontrado el modo de parar a ‘la pulga’.
Es probable que, tras la agónica victoria en Champions ante el Celtic de Glasgow, Tito Vilanova se atreva a introducir algún cambio en su equipo inicial -todo dependerá también de la recuperación de alguno de los jugadores que siguen lesionados-. Mascherano no podrá viajar a Vallecas, porque el Comité de Competición ratificó la expulsión sufrida por el jugador argentino en Riazor y, aunque los barcelonistas han recurrido a Apelación, parece poco probable que se le retire la sanción de un partido.
El resto del equipo, con Jordi Alba ofreciendo un nivel altísimo y con un centro del campo y una punta de ataque ciertamente demoledoras, llegará a Vallecas para hacer olvidar los sufrimientos de este inicio de temporada en el que tanto Granada, como Osasuna, Sevilla, Celtic o Deportivo, se le han ido ‘atragantando’ a los de Vilanova, aunque finalmente con resultado positivo para sus intereses. El propio técnico afirmó que «decían que antes aburríamos, pues ya no aburrimos», en alusión a sus victorias épicas en los minutos finales de varios de sus partidos.
El encuentro, que despertará un interés general entre la afición del Rayo, no fue declarado día del club porque la entidad vallecana entendió que su proximidad al primer partido de «ayuda» y el pago fraccionado de los abonos eran demasiada carga para una afición que siempre apoya a los suyos y que, por una vez, se merecía pensar solo en fútbol y disfrutar de un partido en el que el Rayo, en palabras de su capitán Piti, tiene que «creerse» que puede «ganar al Barcelona». Palabra de Piti, palabra de rayista.
