El Rayo no quiere que le quiten el balón

El Rayo no quiere que le quiten el balón

Rayo Vallecano y Elche se enfrentarán el próximo domingo (Estadio de Vallecas, 12 horas) en un choque que vendrá marcado por las dudas en ataque de un Rayo que dejó escapar una gran oportunidad en Riazor.


Ya no es una declaración de principios, ni siquiera una idea preconcebida, se trata de un estilo de vida (futbolísticamente hablando). El Rayo Vallecano solo sabe vivir con el balón en los pies, dominando al rival, maniatándole y haciendo que se mueva a su ritmo. De otra manera sufre. Le ocurrió en la primera mitad ante el Atlético de Madrid, mientras a los colchoneros les aguantó el fuelle, y le pasó ante el Deportivo, cuando los gallegos asfixiaron a Trashorras y cerraron las vías de escape. Ese será el objetivo del Elche, próximo equipo en visitar Vallecas, evitar la circulación de balón vallecana, cerrar el paso a Trashorras y obligar a los centrales a buscar al delantero de turno. Lo del delantero también es un tema a estudiar.

Rayo Vallecano y Elche se verán las caras de nuevo en el arranque de la competición y lo volverán a hacer (el año pasado fue el partido inaugural) con muchas caras nuevas. En los ilicitanos, porque las cesiones pasan factura y Botía, Carles Gil, Manu del Moral o Boakye tuvieron que regresar de vuelta a sus lugares de origen, y en los vallecanos porque la tradición manda y no hay temporada que se precie sin revolución total.

El Elche llega a Vallecas apremiado por la falta de puntos en la clasificación. Pese a haberse disputado tan solo dos jornadas de liga, los de Fran Escrivá comparecerán en el feudo vallecano presionados por el único punto sumado en los minutos finales de su encuentro ante el Granada en el Martínez Valero, cuando Lombán rescataba a los levantinos con un gol que servía para aliviar las penas tras la derrota por 3-0 en el Camp Nou, encuentro con el que arrancaron el nuevo ejercicio.

Los ilicitanos viajarán con viejos conocidos de la afición vallecana en sus filas. El más cercano en el tiempo es el centrocampista Adrián González, hasta el 30 de junio pasado jugador del Rayo y que marchó a Elche tras no haber conseguido una línea de continuidad y estabilidad a las órdenes de Paco Jémez. El madrileño ha afirmado durante la semana que es un partido especial porque ha dejado amigos en Vallecas, pero nada más, porque cuando empiece a rodar el balón, su intención será llevarse los tres puntos a tierras alicantinas. Lo que también ha dicho en repetidas ocasiones es que se alegra, y mucho, de haber fichado por el Elche. También se alegró en su día, aunque por razones diferentes, el lateral zurdo Edu Albacar. Con deudas, en alguna ocasión llegó a afirmar que tenía pagarés del Rayo para empapelar una habitación, su salida no fue «suave». Junto a él se marcharía el central Pelegrín, que cierra la terna de ex del Rayo en las filas del Elche.

Los franjiverdes intentarán discutirle la posesión de balón al Rayo, aunque apoyarán su apuesta futbolística en la faceta defensiva, en el bloque y en el trabajo colectivo. La ausencia de un mediocentro defensivo obliga al resto de jugadores a sacrificarse en tareas poco vistosas, pero muy necesarias. Además, el Elche ha tenido que conformarse con reunir una plantilla corta debido a los límites presupuestarios que ha impuesto la LFP a los clubes.

Jémez abrió el debate de los delanteros y Leo podría cerrarlo

Leo intentará apurar sus opciones para convencer a Jémez y ocupar un puesto en la delantera. La ausencia de Manucho durante la semana por sus compromisos internacionales y con Jonathan Pereira supuestamente regresando desde la grada, donde tuvo que quedarse ante el Dépor, el hispano-brasileño acumula más opciones de ser de la partida desde el inicio. Esa es, sin duda, una de las grandes incógnitas de la jornada, porque el debate de la portería, en principio, no debería deparar más sorpresas que la de incluir a Toño en la lista y dejar fuera a Cobeño. Esta será la segunda gran decisión del técnico franjirrojo en el choque ante el Elche.

Además, y para sumar más ‘morbo’ al encuentro, la llegada de Insúa provoca otros movimientos y daños colaterales. La pelea del argentino por el lateral zurdo desplazará a Tito a su posición natural, donde se encontrará con Quini, abriendo una lucha por el lateral derecho que hasta el momento no se había producido. Lo mismo ocurrirá con el medio centro defensivo, aunque ahí, las buenas actuaciones de Raúl Baena en el inicio de competición le otorgan la ventaja suficiente como para confiar en que la irrupción de Fatau, de momento se quede en mera anécdota.

Por lo demás, parecen seguras las posiciones de Trashorras, Kakuta y Bueno, así como la de Javier Aquino, que ya ha regresado de sus compromisos con la selección mexicana y que, si el cansancio acumulado no lo impide, seguirá deleitando por la banda derecha del ataque franjirrojo.

Con la buena noticia de haber superado el psicológico número de 10.000 abonados y con la vuelta al fútbol de antaño, con partido de domingo a las doce, Vallecas se prepara para vivir una nueva fiesta futbolera. Casi en el olvido quedan los goles de portería a portería, las celebraciones de ‘Champions’ sin aparente sentido o las goleadas 3-0, pese a que esté mucho más reciente. El domingo, el objetivo será disfrutar de un gran partido y observar la evolución de un equipo que puede marcar una época en la historia del Rayo.