El Rayo Vallecano perdió ante el Real Madrid (6-2) en un partido en el que los vallecanos tuvieron sus opciones pero en el que cedieron ante el acierto local.

Ficha técnica:
Real Madrid (6): Casillas, Marcelo, Sergio Ramos, Ronaldo, Kaká (Khedira, minuto 57), Xabi Alonso (A), Albiol, Varane, Higuain (Benzemá, minuto 57), Di María (A)(A) y Lass (Ozil, minuto 30).
Rayo Vallecano (2): Dani Giménez (A), Tito, Arribas (A), Jordi Figueras, Casado, Movilla (A), Javi Fuego, Michu (Trashorras, minuto 69), Piti (Pacheco, minuto 66), Lass (A) y Tamudo (Delibasic, minuto 55).
Goles: 0-1. Minuto 1. Michu; 1-1. Minuto 39. Ronaldo; 2-1. Minuto 45. Higuaín; 3-1. Minuto 51. Ronaldo; 3-2. Minuto 55. Michu; 4-2. Minuto 67. Varane; 5-2. Minuto 73. Benzemá; 6-2. Minuto 84. Ronaldo.
Arbitro: Paradas Romero.
Incidencias: Antes del inicio del partido, Juan José Cobo, ganador de la Vuelta Ciclista a España, realizó el saque de honor.
Lo había avisado Sandoval. El Rayo no sabe jugar a otra cosa que no sea proponer fútbol y teniendo enfrente a quien tenga matará y morirá con un planteamiento, un sistema y una propuesta que a la larga dará sus frutos, aunque hoy, en el Bernabéu y ante un efectivo Real Madrid, el resultado haya sido demasiado abultado para su aportación general al partido.
Recuperó piezas el conjunto vallecano, que devolvía a Movilla a la posición de director de orquesta, a Casado a su lateral izquierdo, a Arribas al centro de la zaga y a Lass, destacado hoy, en una de las bandas, alternando con Piti. Con las piezas situadas en su sitio y sin que la afición del Real Madrid hubiera tomado asiento (la del Rayo llevaba mucho tiempo haciéndose notar en el coliseo madridista) Michu sorprendió a todos y dejó boquiabiertos a los presentes en el Santiago Bernabéu. El primer minuto de juego, apenas veinte segudos, deparaba la primera gran alegría de la noche para los vallecanos y sembra la madridista de dudas, nervios, abucheos, bronca y desconcierto. Un remate de Tamudo, titular esta noche en detrimento de Delibasic, era rechazado por el cancerbero internacional Casillas y Michu, muy atento, se adelantaba a su par para batirle y situar el 0-1.
Sandoval daba una nueva lección de estrategia, táctica y colocación de un equipo que, con el marcador a favor, y con superioridad anímica, maniató a las rutilantes estrellas blancas hasta el punto de sembrar el pánico en la grada local. Las quejas ante la mala selección y ejecución de los pases fueron subiendo de tono, y el Rayo se sentía cómodo en la presión y recuperación del balón. Los espacios existían y los franjirrojos creaban sensación de peligro.
Los de Mourinho no están acostumbrados a que el rival, siempre más débil sobre el papel, se plante ante ellos y les juegue cara a cara y a pecho descubierto. Así lo hizo el Rayo y de la mano de un fenomenal Movilla, con Michu moviéndose con soltura y con Lass sacando los colores a un Marcelo al que superó constantemente, se adueñó del balón y dejó sobre el césped madridista la impronta de un equipo serio y con calidad suficiente para luchar por su objetivo… y quizá algo más. Parece exagerado hablar de ciertas metas con un resultado tan abultado en contra, pero la realidad deja esta sensación.
Sandoval, que había maniatado a su rival de la manera que más le gusta, con el manejo del balón, poco pudo hacer cuando Mourinho reconocía públicamente su error al confeccionar la alineación y ‘se cargaba’ de un plumazo al medio centro defensivo Lass para dar entrada a un hombre más dinámico, rápido y peligroso. La entrada de Ozil varió el rumbo del partido y eliminó la ventaja de los vallecanos en la creación de fútbol. Había transcurrido media hora y el Rayo, que vivía tranquilamente con ventaja en el marcador y con control del juego mas ocasiones, empezó a sufrir.
Kaká despertó de su letargo, Xabi Alonso tuvo más balón y más espacios en el centro del campo y Cristiano Ronaldo empezó a aparecer. Además, el Rayo cometía algunos errores en su táctica del fuera de juego, hasta ese momento sobresaliente, y permitía ciertos balones a la espalda que empezaron a inquietar a Dani. Para colmo, en un saque de banda en zona de ataque, Tito cometió un error -se le escapó el balón de las manos- permitiendo una contra que sería letal y que supondría la confirmación de que todo podía empezar a cambiar. Cristiano fue el verdugo de Dani y el Madrid empezó a creer.
La primera mitad se le empezó a hacer demasiado larga a los rayistas, que veían en el descanso el bálsamo necesario que pudiera aliviar sus males. Para certificar una última parte de primer período completamente injusta con los merecimientos de los vallecanos, Sergio Ramos, en posición dudosa, llegó a un pase de Xabi Alonso y su centro era rematado por Higuaín elevando a la máxima expresión la efectividad de un equipo que había estado contra las cuerdas, pero que supo sobreponerse en apenas diez minutos.
La goleada final no reflejó los merecimientos de un Rayo que bien pudo haber cambiado el rumbo del partido
Si el final del primer período acabó mal para el Rayo, no empezó mucho mejor el segundo. Primero porque Michu pudo haber conseguido la igualada pero su balón se paseó por delante del la meta de Casillas, y después porque Movilla cometía un penalti sobre Kaká que aprovecharía Ronaldo y que suponía pasar del posible y merecido 2-2 a un claro 3-1.
Con el marcador claramente en contra, los franjirrojos no se descompusieron y quisieron seguir haciendo su fútbol. Lo consiguieron y tuvieron sus opciones, a pesar de lo cual terminaron cediendo una goleada ante la pegada de su rival. Michu conseguía finalmente recortar distancias con un remate que Casillas no pudo evitar -aunque puso todo su empeño, sacó el balón de dentro de la portería-. Era el minuto 55 y el Rayo volvía a meterse en el partido. Mucho más cuando, un minuto más tarde, una mano de Di María le enviaba a la ducha antes de tiempo -había visto otra cartulina al cuarto de hora-. Los nervios y la tensión volvían a apoderarse de los madridistas, que veían como una y otra vez el canterano Lass ponía en aprietos a Marcelo.
Delibasic reemplazaba a Tamudo para oxigenar el ataque franjirrojo y, posteriormente, Pacheco haría lo propio con Piti. Entre tanto, y con el partido aparentemente favorable para los intereses vallecanos, llegó Varane para rematar un córner de manera inverosímil y, con un toque de espuela, romper definitivamente el partido. Khedira entró en el conjunto blanco y el Rayo no supo gestionar su ventaja numérica. Hasta tal punto fue la debacle final de los de Sandoval que con un intervalo de diez minutos permitieron que, primero Benzemá y, posteriormente, Ronaldo con el lanzamiento de un penalti a lo Panenka, sacrificaran públicamente a Dani Giménez. El gallego había cometido la pena máxima que permitió al portugués demostrar que su estrella en ocasiones le nubla la razón. Lo de ‘ridiculizar’ al rival no debería entrar dentro de ese manual en el que intenta encontrar las razones por las que las aficiones rivales fijan en él todas sus iras. Tan buen futbolista como incapaz de controlar aspectos colaterales.
El Rayo caía con goleada en el Santiago Bernabéu, pero lo hacía entre los ‘olés’ de una afición franjirroja que no paró de animar durante los noventa minutos y que, una vez más, volvió a estar sobresaliente. El accidente de esta noche no debe ser más que la excepción que confirme la regla de Sandoval: jugando al fútbol se consiguen resultados. El Rayo, jugando alegre, jugando ofensivo, jugando con descaro y demostrando su calidad, debería salvarse. Que no entren dudas a estas alturas.
