El Rayo Vallecano ha tropezado en su estreno de 2011 ante un Celta de Vigo que llegó al Teresa Rivero con la intención de refrendar su buen fútbol y que, aún no pudiendo hacerlo, logró un resultado abultado consecuencia del poco acierto goleador de los Sandoval, sobretodo en la primera mitad.
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Ficha técnica:
Rayo Vallecano (1): Cobeño, Coke, Amaya, Arribas, Casado, Javi Fuego, Movilla (A) (Delibasic, minuto 65) (A), Armenteros (A), Piti (Borja García, minuto 71), Trejo y Aganzo (Juli, minuto 78).
Celta de Vigo (3): Falcón, Hugo Mallo, R. Lago, MIchu, Jonathan Vila, Trashorras (Joan Tomás, minuto 69), Bustos, David Rodríguez (Dani Abalo, minuto 87), De Lucas (Papadopoulos, minuto 90), Catalá y Alex López
Arbitro: Martínez Munuera (Colegio valenciano)
Goles: 0-1. Minuto 29. Aganzo; 1-1. Minuto 65. Generelo de penalti.
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Pocas veces un equipo ha logrado mayor rendimiento a su apuesta futbolística como el que ha conseguido esta mañana el Celta de Vigo en su visita al Rayo Vallecano. Un accidente en forma de gol en propia puerta, un balón a la espalda de la defensa y un contragolpe demoledor, sirivieron al conjunto celeste para llevarse por primera vez en la temporada los tres puntos del feudo vallecano. Pero, ¿qué ocurrió para que esto fuera así? Pues bien, que el Rayo barrió en la primera mitad a su rival, le perdonó la vida y terminó pagando su suficiencia con tres mazazos que le dejaron con ‘cara de tonto’ y con la primera derrota de la temporada como local en el estreno del nuevo año.
No hubo sorpresas para recibir a uno de los gallitos de la competición. La llegada del Celta, con el goleador David Rodríguez, con De Lucas o con Trashorras, no inquietó en exceso a un Sandoval que volvió a confiar en su equipo de gala para sacar una victoria que les catapultara en la clasificación, metiendo un buen colchón de puntos entre ellos y un rival directo como son los gallegos. Con Aganzo en punta de ataque, Trejo entre líneas, Piti y Armenteros abiertos a banda y Movilla y Javi Fuego dirigiendo las operaciones ofensivas, el Rayo saltó al Teresa Rivero y se transformó en un auténtico vendaval que borró a los celtiñas ofreciendo la que seguramente ha sido la mejor primera mitad de la temporada en Vallecas.
Avisaría pronto el conjunto franjirrojo que, tras un primer acercamiento de Bustos sobre el portal de Cobeño, tomó el mando y bordó el fútbol. El primero sería Armenteros, que una vez más y en algo ya habitual en este estadio, se topó con el larguero de la portería de un Falcón que tuvo trabajo extra en los primeros cuarenta y cinco minutos. Era el primer toque para los de Francisco Herrera, que no sabía como recolocar a los suyos ante el baño que se avecinaba. El segundo acercamiento supuso el gol del Rayo, en una llegada en triangulación que acertó a rematar Coke, bien colocado como de costumbre y ‘cazando’ goles de delantero centro. Precisamente fue el delantero centro, David Aganzo el que tuvo en sus botas la confirmación de una victoria que tras lo vivido en la primera mitad parecía más que asegurada. Antes, Movilla remataría al poste del portal gallego y Armenteros desde la frontal probó fortuna con un disparo que se perdió cerca del poste de la portería visitante.
A la media hora, tras una exhibición del Rayo, Aganzo remataría dentro del área y de chilena espectacular un balón que terminó alojándose en la portería del Celta, pero que sería anulado por juego peligroso (ni Sandoval ni muchos de los presentes entendieron a simple vista que la acción del delantero madrileño fuese antirreglamentaria). Dos saques de esquina consecutivos confirmaron con sendos remates que el Rayo había realizado un fútbol de alta escuela, de garra, de presión y de calidad pero que no había redondeado en una mañana en la que los franjirrojos se las prometían muy felices, porque el Celta después del primer período no había terminado de aterrizar en Madrid.
Los gallegos se encontraron con un premio excesivo que supieron administrar y mejorar
No se había asentado el Rayo tras el reingreso en la segunda mitad y cuando quiso darse cuenta ya iba por debajo en el marcador. Ahí cambió radicalmente el partido y todas las caras de alegría por el trabajo bien hecho y la tranquilidad de saberse superiores, se transformaron en ansiedad, nervios, tensión, prisas e imprecisión. Aún así, el Rayo mereció mejor suerte.
En apenas cinco minutos, primero Arribas en propia puerta e intentando despejar un centro desde la derecha de De Lucas, y después David Rodríguez, aprovechando una asistencia del propio interior diestro, voltearon el marcador y pusieron contra las cuerdas a un equipo que no merecía tan severo castigo. El Celta, que no había podido demostrar el por qué de su magnífica prestación esta temporada, se encontraba con un regalo de Reyes anticipado, que le permitía aprovechar la coyuntura para dedicarse a defender en bloque, dejando a tres hombres en punta que aprovecharan las contras para cerrar definitivamente el encuentro. El guión del partido cambió, el Rayo ya no tenía la misma fluidez que en el primer período y sus ‘arreones’ fueron algo más atropellados.
Entre tanto, Bustos empezó a carburar en el centro del campo celtiña y se dedicó a buscar los huecos en la defensa vallecana, ante el avance en metros de los de Sandoval. El Rayo llegaba a la frontal pero solía morir en las inmediaciones del área de Falcón, agotando poco a poco los minutos y siendo consciente del peligro que estaba generando a la espalda de su defensa. Así fue como se decidió de manera definitiva el choque. Un nuevo envío al hueco, por banda derecha, sería aprovechado de nuevo por David Rodríguez para redondear una victoria demasiado abultada para la apuesta ofrecida por un Celta que no podía ocultar su alegría a la conclusión del partido y camino del aeropuerto para volar de vuelta a Vigo, con el prestigio obtenido al ser el primer equipo de la Segunda División que consigue doblegar al Rayo en el Teresa Rivero, situándose además en la segunda posición de la tabla clasificatoria.
El Rayo, por su parte, quedaba ‘tocado’ en su orgullo al haber dejado escapar una opotunidad inmejorable para haber puesto tierra de por medio con sus más inmediatos perseguidores, única y exclusivamente por su falta de puntería en la primera mitad.
