El Rayo Vallecano perdió en el Sánchez-Pizjuán. El buen fútbol desplegado durante buena parte del choque por los franjirrojos se topó con un error de Rubén y con un acierto de Negredo.

Ficha técnica:
Sevilla F.C.(2): Beto, Fazio, Fernando Navarro, Spahic, Jesús Navas, Medel, Negredo, Rakitic, Reyes (Manu del Moral, minuto 69), Cicinho (Coke, minuto 43) y Kondogvia (Maduro, minuto 73) .
Rayo Vallecano (1): Rubén, Tito, Amat, Galvez, Casado, Javi Fuego, Trashorras (Adrián, minuto 87), Lass, José Carlos (Franco Vázquez, minuto 80), Chori Domínguez y Delibasic (Leo, minuto 60).
Arbitro: Muñíz Fernández.
Goles: 1-0. Minuto 45. Rakitic; 1-1. Minuto 50. Domínguez, de penalti; 2-1. Minuto 54. Negredo.
El Rayo Vallecano no pudo sacar un resultado positivo en su visita al Sevilla. El ambiente, la buena actitud de los de Emery y los errores puntuales de los vallecanos terminaron pasando factura a un equipo que lo intentó, que buscó desplegar su fútbol,, consiguiéndolo durante buena parte del partido, pero que adoleció de remate a portería contraria. Un error en el primer gol y un acierto de los sevillistas en el segundo, finiquitaron un choque intenso y entretenido entre dos equipos con aspiraciones a luchar por puestos europeos.
Así se entendió el partido en Sevilla. El llamamiento del presidente y el entrenador sevillistas surtió efecto entre la hinchada, que acudió al Sánchez-Pizjuán para disputar un partido paralelo con el foco puesto en el colegiado Muñiz Fernández. Desde la salida del vestuario, los aficionados locales no pararon de increparle y presionarle para intentar desestabilizar un partido al que ambos conjuntos llegaban con intenciones claras de lograr la victoria.
El Rayo arrancó el choque sin complejos, como se le suponía, y a pesar de la tremenda presión de los de Emery se empeñaron en sacar el balón jugado desde línea defensiva, algo que le supuso más imprecisiones de las habituales, más pérdidas de balón y más nervios que de costumbre. Pero el Rayo no renunció a su fútbol y la primera parte iba pasando entre el toque de los franjirrojos y las fulgurantes contras y salidas al ataque de un Sevilla que buscó, con Reyes principalmente, adelantarse en el marcador. Los locales fueron los primeros en buscar la potería de Rubén, aunque sería Beto, cancerbero de los sevillistas, el primero en emplearse a fondo para enviar a córner un buen remate de Javi Fuego en el minuto 12. A la media hora sería Trashorras el que probaría fortuna y Beto el que respondería con gran acierto enviando de nuevo a córner. Esas fueron las dos mejores ocasiones de un Rayo que veía como Negredo superaba a Rubén en su salida para que Amat salvara bajo palos cuando ya se cantaba el 1-0. Un minuto más tarde de nuevo sería Negredo el que repetiría la misma acción, aunque tampoco logró su objetivo. Reyes la había ‘liado’ con varias acciones individuales que hicieron temblar a la defensa vallecana, que aguantó y aguantó hasta que Rubén, en un error tremendo en un despeje con el tiempo cumplido en su primera mitad, permitió a Rakitic aprovechar un regalo inesperado y que supuso un duro golpe para las aspiraciones del Rayo.
El Sevilla se encontró con un partido totalmente diferente en la segunda mitad y supo manejar el marcador y el ritmo del partido, ante un Rayo que siguió buscando imponer su fútbol pero que adoleció de pegada y de fortuna. La falta de remate fue total durante una segunda parte en la que un penalti cometido sobre el ‘Chori’ Domínguez sería convertido por el argentino para llevar la ilusión a la esquina en la que se agrupaba la ruidosa afición vallecana. El empate pareció plantear un nuevo escenario pero dos ex rayistas, Coke y Negredo, se encargaron de volver a poner las cosas en su sitio. Un envío del lateral fue rematado por el delantero para, apenas cuatro minutos más tarde, dinamitar una vez más las opciones de los de Jémez, que vio el partido desde el palco, por sanción.
Con la renovada ventaja en el marcador, los de Emery buscaron dejar pasar el tiempo y aprovechar alguna contra para rematar la faena. Las protestas, los golpes y los parones se multiplicaron cortando el ritmo de un partido que ya no volvería a reactivarse y que supuso la derrota de un Rayo que llegaba al Sánchez-Pizjuán con la intención de dar un golpe sobre la mesa de la liga y que se marcha de Sevilla con una derrota, con fútbol, pero sin remate.
