Un Rayo Vallecano plagado de suplentes cayó eliminado ante la U.D. Las Palmas tras noventa minutos en los que los vallecanos apenas inquietaron la portería del conjunto de Segunda División.

Ficha técnica:
Rayo Vallecano (0): Rubén (R), Casado, Labaka (Leo, minuto 60), Galvez, Sueliton (A), Abu (Trashorras, minuto 53), Adrián, Lass, Arana, Delibasic (A) y Nicki Bille (Cobeño, minuto 69).
U.D. Las Palmas (0): Barbosa, Pignol, Vicente Gómez, David García, Nauzet Alemán (A) (Pedro Vega, minuto 89), Deivid, Thievy, Javi Guerrero (Chrisantus, minuto 67), Momo (A) (Sergio Suárez, minuto 79), Corrales (A) y Hernán (A).
Arbitro: Pérez Lasa.
El Rayo Vallecano quedó tristemente apeado a las primeras de cambio en la presente edición de la Copa del Rey. Los de Jémez, con dos partidos por debajo de su nivel, terminaron superados por una U.D. Las Palmas que se limitó a defender la ventaja del partido de ida ante un inoperante y, sorprendentemente, falto de ambición Rayo Vallecano.
Los de Jémez presentaban, según lo previsto, una alineación plagada de jugadores poco habituales. Algo que, en determinados momentos y para ciertos equipos puede ser una excusa, no podía convertirse en la principal razón de la falta de coraje y la nula combatividad de un equipo que en nada se pareció al que el sábado terminó apabullando al Mallorca en liga. Rubén recobraba su sitio en la portería, una vez perdida la titularidad en liga y con Dani fuera por sanción. El regreso del cancerbero franjirrojo terminó igual que el debut de Dani en el Gran Canaria, con una tarjeta roja que dejaba en evidencia una vez más a la defensa rayista. Casado, que entre sus flojas actuaciones y el buen partido de Nacho, también parece haber dicho adiós a su perenne presencia en el once titular liguero, cubrió una banda, dejando a Sueliton Pereira la otra. Del brasileño poco que destacar, del andaluz, algún intento de remate, varias llegadas al ataque y una recta final de partido en la que fue incluso silbado por parte de la afición.
Tampoco el centro del campo, con Abu y Adrián, sirvió para desatascar el partido, mientras Lass por un extremo y Arana por el otro apenas se hacían visibles. Las alocadas carreras de Bille y la desactivada garra de Delibasic, cerraban un once que no se ganó el respeto de la grada ni el hueco que les pudiera llegar en un futuro más o menos inmediato. Así, evidentemente, no.
La U.D. Las Palmas tenía muy claro cuál debía ser su partido. El paso de los minutos les favorecía y su fútbol, sin virtuosismo, sin una calidad apabullante y sin apenas ataque, le era suficiente para sobrevivir. Los grancanarios entendieron rápidamente que el Rayo, a pesar de ser equipo de Primera División, apenas contaba con recursos para buscarle las cosquillas y, desde el principio, se limitaron a dar tranquilidad al encuentro, a esperar una ocasión que lo matara definitivamente y a esperar que un error del rival les dejara la eliminatoria en bandeja.
El Rayo no sabía y no podía encontrar la manera de llegar hasta la portería de Barbosa. Una serie de saques de esquina consecutivos, con remates y rechaces continuos pareció encender la mecha de una traca que no terminó de explotar y que llevaría el partido al descanso sin que el portero insular hubiera tenido la sensación de sufrimiento que siempre es de esperar en Vallecas.
La falta de ambición del Rayo durante todo el encuentro fue una constante y Jémez, viendo que la cosa pintaba mal, decidía dar la oportunidad a Trashorras y Leo. El gallego tocó varios balones, aunque tampoco aportó la chispa necesaria para cambiar el rumbo del choque, mientras el brasileño recibía la mayor ovación de la noche en el momento de su ingreso al campo. Fue la única de todo el partido, para él y para el equipo.
Los minutos siguieron pasando y con defensa de tres, con Leo, Delibasic y Bille en el campo y con Trashorras manejando el ritmo, Jémez buscó la heroica, pero se recibió un nuevo mazazo. La galopada de Chrisantus para plantarse solo ante Rubén terminó con el cancerbero expulsado y con Cobeño de nuevo entrando para sustituir a un compañero en copa. Desde ese momento, y con un hombre menos, el Rayo tuvo más balón, pero su embarullamiento y su insistencia en penetrar por el centro se toparon de bruces con la realidad de un equipo amarillo muy bien pertrechado atrás y que no dio ninguna opción a un Rayo que, a las primeras de cambio, y sin haber demostrado nada en ciento ochenta minutos, se queda fuera de la Copa del Rey.
