El Rayo Vallecano cosechó su tercer mal resultado de la temporada en el Estadio de Vallecas al caer derrotado ante el Espanyol (0-1) en un mal partido. Los de Sandoval salieron ‘tocados’.

Ficha técnica:
Rayo Vallecano (0): Dani Giménez, Tito, Arribas (A), Jordi Figueras, Casado, Movilla (Pacheco, minuto 61), Javi Fuego (A), Michu, Botelho (Lass, minuto 55), Piti (Delibasic, minuto 68) y Tamudo (A).
R.C.D. Espanyol (1): Cristian Alvarez, J. Marquez (A) (Baena, minuto 73), Amat (A), Alvaro (Rui Fonte, minuto 55), Sergio García, Verdú, Romaric (A) (Pandiani, minuto 89), Moreno, López, Forlín y Didac.
Goles: 0-1. Minuto 55. Romaric.
Arbitro: Iglesias Villanueva.
El Rayo Vallecano ha dejado escapar tres nuevos puntos de su estadio, donde solo ha sumado uno en tres partidos, y lo ha hecho ofreciendo una mala imagen y tirando por tierra todas las buenas sensaciones y las cualidades demostradas a lo largo de un inicio liguero en el que los puntos no reflejaban el buen hacer del equipo. La realidad de hoy ha sido muy diferente.
El conjunto vallecano no presentaba variaciones en el planteamiento táctico y tampoco ofreció alternativas a lo largo de noventa minutos de juego plano y poco profundo. La reaparición de Alejandro Arribas, muestra de pundonor y compromiso, deja al descubierto la falta de confianza que el míster parece tener en sus relevos naturales (Labaka o Raúl Bravo), lo que supone una pequeña fisura en un bloque bien armado y, hasta la fecha, repleto de moral y confianza a pesar de los resultados.
El Espanyol llegó a Vallecas con las ideas claras. Su obsesión por lograr la primera victoria de la temporada lejos de Cornellá-El Prat rápidamente pasó a convertirse en una posibilidad más que cercana, sobretodo porque las sensaciones de los vallecanos se alejaban mucho de lo esperado. Ni la presión asfixiante de cada semana, ni el manejo del balón, ni por supuesto la contundencia en el ataque en el Estadio de Vallecas aparecieron a lo largo de un partido que se fue escapando mientras la afición esperaba una chispa que encendiera la mecha de una reacción inexistente.
Los ‘pericos’ rápidamente se adueñaron del partido y, a pesar de no generar peligro continuado, marcaron el ritmo y maniataron el centro del campo rayista. Movilla y Javi Fuego no encajaron en el engranaje ofensivo y los acercamientos de Romaric y Sergio García minoraban la moral de los madrileños. Dos llegadas de los catalanes, con intervención de Dani en la primera y con falta de acierto de Alvaro en la segunda, serían lo más destacado de una primera mitad aburrida y falta de fútbol. El Rayo estaba despistado y no conseguía dar dos pases seguidos con acierto, con lo que la primera parte se esfumó sin un solo intento de remate sobre la portería defendida por Cristian Alvarez.
El Espanyol solicitó penalti en una caída de Didac en el minuto 40, mientras el Rayo miraba para otro lado buscando el descanso sin mayores sobresaltos.
Ni la entrada de Pacheco, Delibasic o Lass solucionó el desaguisado
No hubo reacción en la segunda mitad. El Rayo, sin aparentes alternativas tácticas al planteamiento alegre y atrevido de Pochettino, se limitó a cargar la zona de ataque de jugadores que ayudaran a un Tamudo que peleó pero que no pudo realizar ni un disparo a portería. Desquiciado ante el marcaje de Amat, el de Santa Coloma se limitó a perseguir sombras y a buscar faltas inexistentes que cambiaran el rumbo de un partido sin luces para los suyos.
Entre tanto, el Espanyol siguió a su ritmo y sin hacer un futbol de alta escuela, tampoco lo necesitó para ser mejor que los franjirrojos, aprovechó una de las ocasiones que tuvo para llevarse los tres puntos. El balón era suyo, el ritmo del partido también y Romaric, con un remate cruzado, avanzaba a los catalanes también en el marcador (0-1, minuto 55).
Lo del Rayo no era una cuestión de actitud, porque siguieron corriendo y peleando, ni siquiera es un problema de aptitud, con una calidad demostrada en jornadas anteriores, simplemente no supo jugar sin balón. Diez minutos después del gol espanyolista, los visitantes gozaron de una nueva oportunidad de poner la puntilla al partido, pero una gran intervención de Dani evitó el desastre. El Rayo seguía sin aparecer.
Un disparo alto de Casado, en el minuto 68, fue toda la aportación ofensiva del Rayo durante el partido. El conjunto vallecano, acostumbrado a avalanchas de juego, a minutos locos, a la magia de Vallecas, se había dispersado de tal manera que ni tan siquiera en los instantes finales en que apretaron más al Espanyol, demostraron la convicción necesaria para enganchar a la grada.
Sin fútbol, sin victoria y sin puntos, el Rayo agudiza su crisis de resultados, pero sobretodo deja patente su falta de gol, a pesar de terminar el partido con Lass, Delibasic, Tamudo, Pacheco…
La próxima semana se rendirá visita al Betis antes de recibir al Málaga en jornada de miércoles y visitar al Villarreal.
