El Rayo se olvida de la efectividad defensiva

El Rayo Vallecano ha encajado más goles en los últimos cinco encuentros que en los doce anteriores -incluso con los seis tantos recibidos en el Bernabéu-. El equipo vallecano tiene mucho que corregir.

José Ramón Sandoval e Ismael Martínez tienen trabajo ‘extra’. De la misma manera que hace unas semanas la principal preocupación del técnico franjirrojo era la finalización de las jugadas de ataque y los remates a puerta -varios entrenamientos tuvieron como finalidad principal afinar la puntería-, ahora el equipo deberá corregir los desajustes y las inquietudes defensivas, que les ha llevado a recibir goles de todos los rivales con los que se ha cruzado en los cinco últimos encuentros. A los tres primeros se les encontró rápidamente, y con justicia, una explicación. Lo ocurrido en los dos últimos se escapa a la lógica.

El Rayo Vallecano había basado en su seguridad defensiva toda la fortaleza mostrada en el arranque liguero. La muralla que formaban Jordi Figueras y Alejandro Arribas era casi infranqueable, tanto que hasta el Real Madrid o el Barcelona tuvieron serios problemas para superarles. El buen trabajo del resto del equipo, con líneas juntas y con la presión desde el delantero hasta el último jugador de campo, acompañaba a un rendimiento que les llevó a estar cerca de los puestos europeos (en la jornada 12 el Rayo era octavo a tan solo dos puntos del Málaga, que cerraba la clasificación de la Europa League con 17 puntos). Desde ese momento, un empate en el Reyno de Navarra ante Osasuna ha sido el premio que los de Sandoval han conseguido en un mes de competición (dicho empate se produjo el 20 de Noviembre).

Defensa3Lo sucedido es historia, pero el Rayo no debería dejar de analizarla para comprobar lo que ha sucedido. Si en los doce encuentros anteriores los franjirrojos tan solo habían recibido trece goles en contra, en las cinco últimas jornadas han sido quince, doce en liga y tres en la Copa del Rey ante el Racing de Santander, elevando la media de uno a tres goles por encuentro. Estos números son mucho más ‘sangrantes’ teniendo en cuenta que de los trece goles de las primeras jornadas, seis se recibieron en el encuentro del Bernabéu ante el Real Madrid, lo que supone que en los otros once partidos el Rayo únicamente recibió siete -tan solo Levante, en Vallecas, y Villarreal, en Castellón, consiguieron hacerles dos tantos-.

Varias pueden ser las claves para que Valencia, Barcelona, At. Madrid, Sporting y Racing de Santander hayan encontrado con facilidad la portería defendida por Cobeño en liga y por Dani en Copa. Los tres primeros rivales utilizaron la calidad y la pegada como argumentos válidos para terminar decantando los partidos. Ante valencianos y atléticos se estuvo más cerca de lograr mejores resultados que con el Barcelona, al que se aguantó media hora para terminar cediendo la habitual goleada en el Camp Nou. En cambio, fue contra Sporting y Racing donde el Rayo bajó su nivel. Ante los asturianos un par de despistes de los centrales y el portero propiciaron la ventaja visitante, mientras que los cántabros aprovechaban una mala gestión de las jugadas de estrategia y tres remates de cabeza para dejar en evidencia el balance defensivo de los vallecanos.

¿Hay un solo culpable? La respuesta evidentemente es negativa. De la misma manera que todo el equipo defendía en bloque y recibía los halagos por su buena predisposición cuando los resultados acompañaban y la defensa se quedaba ‘impoluta’ ante los ataques rivales, cuando los resultados no acompañan y la contundencia y la seguridad defensiva han pasado a un tercer plano, el culpable es todo el equipo, más allá de los errores puntuales o personales de alguno de sus futbolistas.

El Rayo únicamente ha repetido línea defensiva en dos de los cinco últimos encuentros. Frente al Valencia en Vallecas (1-2) y en el Calderón ante el At. Madrid (3-1), Sandoval mantuvo el esquema y la línea defensiva intacta, con Tito, Arribas, Jordi y Casado. En cambio, en los tres restantes hubo variaciones, en ocasiones de jugadores y otras incluso de sistema, como en el Camp Nou. Frente al Barcelona, el técnico franjirrojo decidió variar la línea defensiva situando a Botelho en la banda derecha para suplir a Tito, sancionado, y dio entrada a Labaka para apoyar a los habituales Jordi y Arribas. Esa ha sido la aventura más importante en la que se ha enfrascado el preparador del Rayo, dejando para el resto de encuentros, y casi siempre por exigencias del guión, los movimientos de hombres. Así ante el Sporting era Labaka el que suplía, sin demasiada fortuna, a Jordi, que por sanción no pudo disputar dicho encuentro. En el compromiso copero, por su parte, sería Sueliton quien entraría por primera vez en la temporada en el lateral derecho, dando descanso a Tito.

Los cambios en la portería tampoco han solucionado un problema colectivo

Lógicamente, tampoco los porteros se han salvado de la quema. Dani, titular durante las primeras seis jornadas de liga -disputó su último encuentro en el Sardinero, curiosamente donde volvería a disputar el partido de Copa-, recibió diez goles, siendo seis de ellos los del Real Madrid. Cobeño, en cambio, tan solo vio perforada su portería en tres ocasiones durante las siguientes seis jornadas, antes de la llegada de la terrible ‘cuesta de Diciembre’ que se ha llevado por delante sus buenos números, encajando once tantos en cuatro partidos. El regreso de Dani a la portería se saldó con otros tres en contra, dejando sus números totales en trece goles en siete partidos, por los catorce de Cobeño en diez.

El Rayo deberá mejorar sus prestaciones defensivas si quiere avanzar en la Copa del Rey, donde un gol de ventaja ante el Racing siempre que se encajen menos de dos, sería suficiente para llegar a octavos. Los siguientes compromisos ligueros, ya en el mes de enero, ante Sevilla y Granada, serán una buena ‘piedra de toque’ para observar si el Rayo vuelve a ser el equipo serio, ordenado y contundente de las primeras jornadas, o el conjunto extremadamente inseguro de la recta final de año.