El Rayo Vallecano intentará no cometer errores del pasado

El Rayo Vallecano continúa buscando su entrenador ideal. La idea es encontrar a alguien que dirija con buen criterio el grupo y que sea capaz de desterrar los egos del vestuario franjirrojo.

El Rayo Vallecano está intentando construir la casa cimentando la estructura desde la base para hacer crecer ese edificio que sea capaz de soportar la presión de las embestidas de los equipos de Primera División que, una temporada más, pasarán por el Estadio de Vallecas. La llegada del nuevo técnico abrirá las puertas a nuevas incorporaciones así como a salidas que todavía no están confirmadas, de jugadores a los que se están haciendo eternas las conversaciones -siempre teñidas de las dificultades económicas, que no son las únicas-.

El equipo de Felipe Miñambres deberá marcarse como meta evitar cometer los errores que se cometieron la temporada pasada y que provocaron más de una situación desagradable. El fichaje de Botelho, jugador que ya había demostrado ser polémico tras su paso por Salamanca o Cartagena, desestabilizó el grupo, mientras Koke, incorporado a última hora y como ‘parche’ para la delantera, fue todo un fiasco. Junto a estos hombres, el Rayo mantuvo en sus filas a otros jugadores que ofrecieron un perfil tremendamente bajo, caso de Raúl Bravo, o que ni siquiera pudieron ofrecerlo, como ocurrió con el brasileño Sueliton Pereira. Además, la apuesta de Sandoval por la cantera dio muchos nombres pero poca continuidad, debiendo afrontar el tramo final de liga con la base estructural del equipo que logró el ascenso.

Este año se intentará desterrar de una vez por todas los egos que durante los últimos años han puesto en peligro la marcha del equipo. Pepe Mel ya los tuvo con hombres como Serrano o Llorens y Sandoval con jugadores como Cobeño y posteriormente con Pulido, a los que dejó en clara evidencia. El fichaje de Joel, aprovechando la lesión de Dani, para que el jugador del Atlético fuese titular en Vallecas, dejó entrever que las relaciones personales de algunos jugadores con el técnico no fueron todo lo fluidas que cabía esperar después de un año como el que se vivió una temporada antes. Esta campaña se buscará una estabilidad interna que poco a poco se fue perdiendo en un club en el que la afición volverá a tener un papel determinante. Los aficionados ya hablaron, querían a Sandoval, y su recambio, sea quien sea -no está claro que vaya a ser Paco Jémez, porque el Villarreal está pujando fuerte también-, tendrá cuando menos la dificultad de encontrar a una grada que podría utilizarle como ‘arma arrojadiza’ contra aquellos que un día tomaron la decisión de no dar una nueva oportunidad al técnico madrileño. De ahí surge la responsabilidad y el miedo a equivocarse.