Los malos augurios basados en tendencias, evidencias y malas prácticas de años anteriores se han consumado. El Rayo Vallecano, escondido tras su flamante vitola de EuroRayo ha «premiado» a sus incondicionales con un nuevo ‘sablazo’ de dimensiones cósmicas basado en nada, absolutamente nada más que su afán recaudatorio.
Atribuirte todo el mérito de la temporada del equipo con su histórica clasificación europea me parece una desfachatez con precedentes, porque no es la primera vez que tengo esta sensación.
Golpear el bolsillo de tus aficionados con aumentos desproporcionados bajo el sobrenombre de EuroRayo es querer engañar a quien ya no se deja engañar más. Y, además, es aprovecharte del sentimiento y la devoción, de la ilusión y la constancia de esta gente por su escudo, una FRANJA y un símbolo social que no le pertenece a quien pone estos precios, por mucho que sea el dueño empresarial de algo que no se puede explicar sin el barrio y sin su gente. Siguen sin entenderlo. Sigo diciendo que el Rayo es de sus aficionados, de esos a los que se sigue maltratando año tras año. Y no hablo ya de las condiciones del estadio y la ciudad deportiva y tantas y tantas evidencias que me ponen malo.
Volviendo a lo de los abonos. ¿A qué da derecho el nuevo abono del EuroRayo? Pues a lo de siempre y a un partido de la Conference en pleno mes de Agosto y contra un rival todavía por conocer y que, con todos los respetos, no será el Liverpool.
Si una subida del 100% en 7 años no es un ‘sablazo’ que venga quien sea a discutírmelo. Porque los sueldos habrán subido su media en estos años, pero la inflación lo hizo también al mismo nivel o casi y este 100% es de auténtica vergüenza, se mire como se mire. Enhorabuena a quien en su trabajo haya sido capaz de doblar su sueldo en estos siete años, el Rayo te pide que hagas ese esfuerzo. Y no lo hace por esa razón, ni porque vaya a jugar la Conference, ni porque «todo cuesta más», no, lo hace porque sí. Sin más.
Ya hace tiempo que perdí la esperanza, porque esto no hay quien lo reconduzca. ¡Menudo sablazo!
