En Vallecas siguen sin aparecer las cuentas claras

El Rayo continúa inmerso en la ley preconcursal que le otorgaba un plazo para negociar con acreedores o acelerar la posible venta del club. Una vez superados los dos primeros meses todo sigue igual, los jugadores no cobran, la venta no se realiza y cada día que pasa todo se complica.

Opinión. ¿Por qué no hablan claro? ¿Por qué no hacen públicas las cuentas, las deudas, la situación real del Rayo Vallecano? ¿Por qué se esconden tras los grandes medios de comunicación y los utilizan a su antojo para divulgar según convenga una información que ocultan oficialmente?.

El Rayo Vallecano de Madrid es propiedad de la familia Ruiz-Mateos, con esto no descubrimos nada nuevo, pero aun siendo así, no es del todo cierto, al menos en la amplia expresión de la palabra propiedad. La entidad vallecana, nacida el 24 de Mayo de 1924 inició su actividad como Sociedad Anónima Deportiva, según los registros oficiales, el 30 de junio de 1992, y está participada por la sociedad Senero S.L., que es propietaria del 97,48% de las acciones del club vallecano. Pero, ¿qué es Senero S.L.?, ¿quién está detrás de la sociedad que tiene el gran paquete de acciones del Rayo Vallecano?.

Según los datos públicos que de esta sociedad constan en los registros mercantiles consultados por esta publicación, Senero S.L. tiene por objeto social la «realización de encuestas y estudios de mercado», quedando enmarcada dentro del grupo «Agencias inmobiliarias, administradores de fincas». La empresa fue creada el 27 de marzo de 1992, curiosamente tres meses antes de la conversión del Rayo Vallecano en S.A.D. y fue constituida con la inversión mínima que se requiere para la creación de este tipo de entidades (3.005,06 euros) -tiene su sede social en Madrid, pero en cambio fue registrada en La Coruña-. Como administrador único de esta sociedad, a pesar de no ser accionista de la misma -las acciones se las reparten otras dos personas físicas diferentes- aparece Zoilo Pazos Jiménez, sobrino de Jose María Ruiz-Mateos. Zoilo está al frente o tiene relación muy directa con muchas de la infinidad de sociedades que bajo la denominación de Nueva Rumasa son controladas por los propietarios finales del Rayo Vallecano. Senero S.L. tiene bajo su control, aparte del club de fútbol, otras dos sociedades (Alimentación y dulces S.A. Española «Aldusa» y Fabricación y derivados del chocolate S.A.) de las que posee el 100% de las acciones. En este caso es Senero S.L. la sociedad que dispone del control sobre el Rayo pero bien podría haber sido Que te pego leche S.L., Jose María Ruiz Mateos S.A. o María Teresa Rivero S.A., porque así decidieron llamar a algunas de sus sociedades.

¿Hasta dónde llegan las conexiones entre empresas? ¿en qué punto están realmente las relaciones de la sociedad Rayo Vallecano con el resto de empresas del holding de los Ruiz-Mateos? Ante todo esto nadie da la cara, todo se tapa, se transmite por un boca a boca interminable. Así ocurre con la deuda real del club. Los accionistas minoritarios del Rayo, que se han agrupado para pelear por sus derechos, acudieron a las oficinas de Payaso Fofó para que se les pusiera al día de la situación de endeudamiento de un club del que también se consideran legítimos propietarios (aunque en una proporción ciertamente escasa). Allí el gerente del club, Jesús Fraile, que aparece en los registros como administrador único, administrador o consejero de más de una treintena de sociedades, no enseñó un solo documento y se limitó a recitar de viva voz quiénes eran los principales acreedores del club (Hacienda, Seguridad Social, Klimowitz, Nájera…).

¿Por qué tanto secretismo? ¿por qué no ponen las cosas claras sobre la mesa?. Si el Rayo está en venta, que varios de los posibles inversores lo han puesto en duda durante el proceso, la transparencia y la credibilidad deberían ser los pilares en los que se sustentara dicha operación, pero en el Rayo está ocurriendo todo lo contrario. Resulta auténticamente paradójico que los mismos que no pagan, que aquellos que han endeudado al club de Vallecas hasta cifras todavía por descubrir, se permitan el «lujo» de exigir que los nuevos compradores lleguen con dos millones de euros por delante. ¿Dónde están los dos millones de euros que debe pagar la familia Ruiz-Mateos? Porque nadie debe pasar por alto que esta deuda es suya y de nadie más.

Javier Ruiz-Mateos ha salido a la palestra para desprestigiar a sus futbolistas, para enrarecer el ambiente y para sembrar muchas más dudas de las que ya existen. El consejero delegado del Rayo Vallecano declinó la invitación que este diario le hizo llegar para que aclarase la situación real del club, para que hablase en un medio relacionado de manera indirecta con el Rayo Vallecano y de manera directa con su afición, con su masa social, pero al igual que ha hecho con otras publicaciones de igual calado, declinó tal ofrecimiento.

El Rayo Vallecano no paga con regularidad a sus empleados desde hace muchos meses, pero en cambio y de manera sorprendente empiezan a aparecer en prensa porcentajes, cifras e informaciones que solo pueden proceder de una única fuente de información. ¿Cuándo va a parar este sin sentido?.

Los empleados se mueven entre la paciencia y la desesperación mientras se acerca el concurso de acreedores

Los problemas del Rayo Vallecano no son únicamente los de Aganzo, Piti, Movilla o Cobeño, los problemas del Rayo Vallecano afectan a muchas familias. Desde los empleados de oficinas y encargados de mantenimiento, pasando por el fútbol base y los equipos no profesionales, todos están sufriendo las penurias de una situación que sigue sin encontrar la salida deseada.

Y entre tanto, mientras cada uno plantea su «guerra» de la manera y con los medios que dispone a su alcance -está claro quién disfruta de toda la maquinaria necesaria para imponerse-, el tiempo sigue pasando y el proceso preconcursal amenaza con llegar a su fin, dando paso al concurso de acreedores que podría ser la alternativa menos mala. Si Carlos González se retiró antes de entrar, si González Sobrino hizo lo propio después de darse un baño de multitudes y si Pedro Roiz tampoco pudo convencer a los Ruiz-Mateos de su solvencia, las salidas se empiezan a estrechar. Los movimientos en torno a la venta del Rayo se siguen produciendo, pero el tiempo es inexorable y la ley concursal no espera.