>
Parecen dos vidas paralelas y arriesgadas. Arriesgadas porque cuando Aganzo no marca, el equipo no da sensación de apoyarse en otro delantero de garantías, a pesar del gran potencial en ataque que atesora este grupo. Arriesgada porque cuando se acabe el crédito del Teresa Rivero, donde salvo dos empates se han amarrado todos los puntos puestos en juego, habría que echar mano del oficio lejos de su feudo. Y hoy por hoy los datos en ese apartado no son nada positivos.
El Rayo, ese equipo que encandila a su público domingo a domingo, que ganó con oficio y saber estar al Huesca con diez hombres, aunque ayer no pudiera pasar de un empate sin goles ante el Alicante, tiene una asignatura pendiente lejos de Vallecas. Mel tiene trabajo por delante con los suyos para afrontar los próximos compromisos. La primera reválida será el sábado en el Carlos Belmonte de Albacete, ante un rival al que ya se echó de la Copa del Rey esta misma temporada.
Un sentimiento, una ilusión… ¡aúpa Rayo, aúpa campeón!
