Epoca de rebajas en Vallecas

Opinión. El fiscal ha pedido al Rayo Vallecano que se ponga de acuerdo con los futbolistas para evitar las denuncias… pero el tiempo se agota.

Ver para creer. Los que hasta hace unos días eran unos héroes, esos hombres a los que más de uno les hubiera hecho un monumento, hubiera puesto su nombre en una placa junto a la plaza de su casa o se hubiera ido con ellos a tomar un whisky doble, que nos lo hemos merecido, hoy son meros instrumentos de salvación de un club que está en manos de muchos, pero dirigido por muy pocos. Paso a explicarme.

Sin junta directiva, ni nada que se le parezca, Raúl Martín Presa llegó al Rayo Vallecano con una mano delante y otra detrás y, prometiendo lo que no tenía y buscando lo que nadie le había prometido, se presentó como salvador de un barco a la deriva que se dirigía a un lugar que prefiero no nombrar. Los de antes desaparecieron, ¿para siempre?, de las vidas de los rayistas, pero su recuerdo, lamentablemente perdurará muchos años. Por las oficinas del club no se ven caras nuevas, todo sigue en su sitio y, por no estar, en la mayoría de ocasiones no está ni el dueño, demasiado ocupado en temas burocráticos y oficiales, se supone. Su segundo da la cara, el tercero y el cuarto ponen otra cosa a disposición del que quiera llegar a dar un buen ‘puntapié’ a las posaderas de unos dirigentes sin vocación diligente.

Ahora toca negociar. Parece mentira que por el calvario de las quitas, rebajas, arrimadas de hombro y remadas contracorriente, no hayan circulado ya la totalidad de los futbolistas de un Rayo que, recordemos, gracias a ellos está en Primera División. La primera premisa se había cumplido, el resto está por llegar. Se les va a pedir comprensión, solidaridad y muchas otras cosas en pro de una viabilidad en la que nadie confía y que, bajo mi punto de vista, depende de la continuidad del proyecto en Primera División. Y es ahí donde las negociaciones encallan. Si a un jugador se le pide tiempo, aplazar la deuda varios años, ¿quién le asegura que en las próximas temporadas cobrará? Nadie, nadie y nadie. Los futbolistas ya piensan en eso… lógico.

Las rebajas han llegado a Vallecas y muchos han buscado en la chequera para darse cuenta que, con tantos meses de retraso, no les llega ni para hacer cola a las puertas del estadio para ver si ‘cae’ una camiseta. Los que se han marchado no quieren saber nada de recortes de última hora y los que se quedan deberán saber torear una situación que se les puede volver en contra más pronto que tarde. Mientras las cosas vayan bien, yo sé de uno que se mantendrá ahí… cuando se tuerzan, veremos.

Esta semana será clave para el futuro de muchos futbolistas que, vista su situación, han recibido las típicas llamadas de interés personal de ciertos «amigos» comunes que les ofrecen mejores condiciones salariales y, en algunos casos deportivas. Las dinerarias son fáciles de conseguir, a poco que alguien menos indigno que los que rondan por Vallecas, se encarguen de darle a cada cual lo que se merece. De eso vivimos todos, ellos también.

Cada vez queda menos para el temido 30 de junio y el que más y el que menos sigue mirando al calendario pensando: «Como no me den una solución hoy… denuncio». A esperar acontecimientos toca.