Esta tarde fue presentado el libro «Felines: Un gigante de 1,62» de Maite Martín y Juan Jiménez Mancha, con un homenaje a Felines en el que estuvieron representadas varias décadas de rayismo.
Si a uno le preguntan si es posible ser un gigante midiendo únicamente 1,62, la respuesta parecería obvia: «Bueno, gigante, gigante… no sé, no?» Pues, las respuestas obvias se convierten en verdades a medias cuando juntamos Vallecas y el Rayo con personajes como Felines. Jugador, entrenador, presidente de honor del Rayo B y representante de un Rayo Vallecano de otra época que, con ídolos o sin ellos, siempre ha tenido a este pequeño futbolista en el Olimpo de las grandes estrellas de la franja.
Felines forma parte de la historia del Rayo por mil razones, pero si hay algo que ha quedado claro en la presentacion de su libro «Felines: Un gigante de 1,62», escrito por Maite Martín y Juan Jiménez Mancha, es que por encima del futbolista y del entrenador, quedará siempre el recuerdo de la persona. Su sentido del humor, su trato cercano, su amor por su pueblo y por sus amigos y siempre sentirse arropado y estar pendiente de su familia fueron algunos de los rasgos que destacaron por encima de los futbolísticos. Y decir eso es mucho, porque si había algo que destacar en el plano deportivo era su habilidad con el balón en los pies, su regate, su inteligencia y su constancia «en los partidos y en los entrenamientos». «Era un ratón», se llegó a escuchar entre muchos de los testimonios que ‘atronaron’ en el concurrido salón de actos del Colegio Raimundo Lulio, donde los autores del libro de la historia de Felines unieron a cientos de rayistas que quisieron acompañar a una de las grandes figuras del rayismo de todos los tiempos.
Excompañeros sobre el terreno de juego, expupilos que jugaron a sus órdenes, figuras del ‘Matagigantes’ y de épocas anteriores y posteriores, así como representantes de la afición e incluso de su pueblo natal, Pedro Bernardo (Avila) o del Racing de Santander (con quien también logró un ascenso), junto con su familia y muchos amigos, coparon dos horas de puro rayismo y sentimiento en torno a la figura de un Felines que agradeció con gestos, con aplausos, con sonrisas cómplices y con alguna lágrima, las incontables muestras de cariño recibidas en directo y a través de los vídeos que varios de los protagonistas quisieron grabar para acompañar a un gigante como él.
El libro merece la pena, la historia de Felines, el primer futbolista del Rayo con un libro en su honor. Gracias Maite y Juan, gracias eternas a Felines.
