Javier Ruiz-Mateos se ha encargado de exponer públicamente que los anteriores interesados en la compra del Rayo Vallecano tenían una clara intención publicitaria, por encima del bien del club franjirrojo. PxR ha podido acceder al documento que uno de ellos le envió, con su intención de compra.
PxR ha tenido acceso al documento que el pasado 28 de marzo Sergio Ignacio González Sobrino enviaba a Javier Ruiz-Mateos. En el mismo se sientan las bases en las que debía cimentarse el traspaso de la entidad al empresario madrileño. La propuesta fue rechazada y posteriormente puesta en duda por el propio Javier Ruiz-Mateos, que en la rueda de prensa convocada hace un par de días habló de inexistencia de propuestas de compra serias.
El documento, bautizado como «Acuerdo de voluntades y exclusividad» comenzaba haciendo referencia a un supuesto acuerdo verbal al que ambas partes habrían llegado. «Nos referimos a las conversaciones y negociaciones mantenidas en virtud del acuerdo de confidencialidad y no divulgación de información de fecha 8 de marzo de 2.011 entre, por una parte, D. Sergio Ignacio González Sobrino, en representación de la sociedad Unión Técnicos Arquitectos S.A. (en lo sucesivo referida como «EL COMPRADOR«) y, por otra, D. ____ (referidos en lo sucesivo como «EL ACCIONISTA«), en relación con la adquisición preferente por parte de EL COMPRADOR de las 96.166 acciones de las que es titular SENERO, S.L. en el capital social de la entidad mercantil RAYO VALLECANO DE MADRID, SOCIEDAD ANONIMA DEPORTIVA«. Este paquete accionarial suponía, según se contemplaba en el mencionado escrito, un 97,91% del capital social del club.
El precio de partida sería una cantidad simbólica, teniendo en cuenta que la realidad era otra muy diferente: la compra de una deuda cercana a los cuarenta millones de euros. La sociedad compradora «estaría dispuesta a ofrecer por las Acciones del Rayo Vallecano un precio total de diez euros (10,00 €)», aunque exponiendo sus condiciones. «Las Acciones deben encontrarse totalmente libres de cargas, deudas y gravámenes», seguía un escrito que además indicaba que la propuesta quedaría sin efectos si en seis semanas no se lograba un acuerdo de aplazamiento de la deuda que el club mantiene con Hacienda, la Seguridad Social, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento.
El Rayo debía confirmar por escrito que actualmente no hay contratada publicidad alguna para las camisetas
Las camisetas del Rayo, según el supuesto acuerdo alcanzado por González Sobrino y Javier Ruiz-Mateos, no tienen contratada publicidad. «El ACCIONISTA manifiesta no encontrarse contratada publicidad alguna presente y/o futura con patrocinadores para publicidad de la camiseta del Club de Fútbol y la publicidad estática y nombre del estadio, y se autoriza expresamente al COMPRADOR para la negociación de las mismas; asimismo el ACCIONISTA se obliga expresamente a liberar al comprador de aquellos compromisos anteriores adquiridos con empresas de su grupo familiar y/o con terceros», indicaba.
Además, temeroso de poder encontrar cualquier tipo de sorpresa a lo largo del proceso, el comprador incluía una clausula que hablaba de ese punto. «La propuesta contenida en esta carta se basa en el entendimiento de que con anterioridad a la formalización de los contratos correspondientes no surja información, bien por razón de nuestras investigaciones o por cualquier otra, que afecte relevantemente al valor de la deuda de la Sociedad».
Por último, «el Accionista se ha comprometido irrevocablemente frente al Comprador – hasta el 8 de mayo de 2011- a abstenerse de realizar pacto o acuerdo alguno en relación con la disposición o venta de las Acciones, y a no realizar conversaciones, negociaciones o pacto o acuerdo alguno en relación con la disposición de los activos de la Sociedad».
El envío de varios correos electrónicos sirvió para completar un preacuerdo que no llegó a fructificar
Puestos al habla con González Sobrino, el empresario confirmaba los términos del documento al que ha tenido acceso PxR indicando además que el mismo fue completado con un par de mensajes. En uno de ellos el empresario indicaba a Javier Ruiz-Mateos su intención de hacer frente a los pagos inmediatos de la entidad, debiendo incluirse en el precontrato que se aportaría la cantidad de 400.000 euros, divididos en tres pagos, para todos los empleados y gastos necesarios del club, que coincidirían con los vencimientos de cada mes hasta que finalizara la liga. Además, se dejaba la puerta abierta a la posibilidad de incluir o eliminar alguno de los puntos contenidos en el acuerdo. Entre tanto, se seguirían las negociaciones buscando el desbloqueo por parte de las instituciones y, una vez conseguido, se pondría en marcha «el plan de viabilidad proyectado», que terminaría completando el pago total de las cantidades adeudadas a los trabajadores del club.
La respuesta de los mandatarios franjirrojos fue que la propuesta de González Sobrino no se correspondía con lo comentado entre las partes y, por tanto, no podía ser aceptada. Según parece, el propio Ruiz-Mateos recibió llamadas y algún mensaje posterior con la intención de retomar las negociaciones, pero no hubo respuesta por su parte.
