Ha llegado mi partido del siglo

El del domingo será el partido más importante de los últimos tiempos. Sin duda, no tiene la trascendencia de aquellos cruces de play-off por lograr un ascenso, pero el momento, el rival, el ambiente, la situación extradeportiva, la caída de las vallas y el fútbol, harán que merezca la pena.

Opinión. Ha llegado mi partido del año, de la década, del siglo. Pues sí, el mío. Hace tiempo que en Vallecas se vive el fútbol como antaño, hace tiempo -mucho más- que el fútbol se vive en Vallecas como en ningún otro sitio. Lo dijo Fabri, lo dijo Anquela y lo dirán, tarde o temprano, Mourinho o Guardiola. No me cabe duda que Pepe Mel, que lo sabe mejor que nadie porque lo ha disfrutado, volverá a revivir tantos y tantos momentos bonitos vividos con una afición que, por fin, tendrá ante sí su partido del siglo.

El del domingo es uno de esos momentos que se empiezan a disfrutar desde mucho antes. Ves a Aganzo esforzarse y quieres que llegue el domingo, ves las caras de cada jugador y sabes que ellos también tienen ante sí ese minuto que puede ser único. Siempre habrá quien diga que es un partido más, que son tres puntos como los de Huelva o los del Alcorcón, pero todos sabemos que no lo son. El Betis es el enemigo público número uno del rayismo a estas alturas. El Celta será el número dos, aunque eso quede un poco más lejos y, esperemos, que un poco más cerca de Primera.

El duelo del año pasado en el Teresa Rivero fue espectacular, grandioso. Ambos equipos se citaron para verse en Primera en una mañana soleada que dejó sabor a lo que casi ya se ha olvidado por el viejo estadio de Vallecas. Y el domingo volveremos a tener una nueva oportunidad. El Betis nos pintó la cara en la primera vuelta, cuatro goles en un partido desequilibrado por el acierto de unos y la falta de fortuna de otros. Por un gol a lo Panenka de un crack llamado Emaná, por un autogol que abrió las puertas de la goleada y por una grada con bengalas que ofendió a los cincuenta valientes que acudieron al Villamarín.

El domingo llega mi partido del siglo, y ya lo estoy empezando a saborear. Voy a ver mi estadio lleno hasta la bandera, con mosaico incluido, y sin esas vallas indignantes, feas y agresivas que me dejaban con la sensación de ser más bruto de lo que realmente soy. Voy a disfrutar de un ambiente como nunca se ha vivido en un estadio de Segunda División, lo voy a disfrutar, sin más. Cerraré los ojos y me dejaré arrastrar por el sonido que debe empujar a los gladiadores de Sandoval a la victoria.

Es cierto que Sevilla tiene un color especial, pero no es menos cierto que Vallecas es un sitio diferente. Aquí dos mil personas han salido a la calle para pedir a los que mandan que dejen de hacerlo, aquí gente sin demasiados recursos ha puesto su grano de arena para ayudar a los que aún tienen menos -porque los que mandan no han sabido hacerlo- y aquí, no me cabe duda, el domingo se va a vivir el mayor espectáculo futbolístico del mundo. Espero que las televisiones acudan, seguro que lo harán. Estará el Plus, que para eso se ha quedado con un partido que, de momento y por el mero hecho de no tener hierros de por medio, ya será histórico. Y también estarán las demás.

El domingo viviremos el partido del siglo. No me dan miedo ni Rubén Castro, ni Molina, ni Pereira, ni Emaná, ningún miedo, de verdad. Si Coke, Piti, Movilla, Cobeño y compañía están a su nivel, que tiemble el Betis porque los trece mil de ahí arriba van a hacer que Vallecas sea un infierno para ellos. Nunca es fácil jugar en Vallecas, el ambiente impone, y el domingo el Betis tendrá ante sí la prueba más difícil antes de su ascenso a Primera División. Si la superan estarán preparados para todo.

No quisiera despedirme esta semana sin agradecer el esfuerzo de unos hombres que siguen siendo un ejemplo de profesionalidad. En unos momentos en los que lo fácil sería borrarse, empezar a tener lesiones de media duración, en los que quizá meter la pierna es un riesgo demasiado elevado, estos hombres siguen en la lucha. No desfallecen. El domingo se podrá ganar, empatar o perder, pero de lo que estoy seguro es que se dejarán todo en el campo para conseguir que tú y yo disfrutemos de lo lindo. Suerte.