Una horrible segunda mitad, sin apenas juego, con muchas imprecisiones, con nerviosismo generalizado… todo hacía pensar que el empate sería el resultado final, hasta que llegó Trashorras para desbaratarlo todo.
Esta es la historia de un gol que vale tres puntos, pero que, por encima de todo, sirve para rebajar los momentos de tensión vividos durante un partido de baja calidad futbolística y de mucho nerviosismo generalizado. El Rayo era un manojo de nervios, no salía con el balón controlado, había perdido el sitio, se sentía incómodo. Lass era el ejemplo más claro de la incapacidad de un equipo sin coordinación, sin futuro. El guineano se empeñaba en regatear una y otra vez a todos los adversarios que le salían al paso. En todo el partido apenas se había escapado un par de veces, y la grada ya empezaba a impacientarse con las acciones de un jugador que pecó en exceso de individualismo. Pero el fútbol tiene estas cosas…
Sería precisamente de una de esas acciones de ‘Lass contra el mundo’ de donde surgiría la chispa que revolucionó el primer partido liguero del Rayo Vallecano. El jugador franjirrojo se escapó de todos los defensores que le salían al paso y era derribado en la frontal. Escorada hacia la izquierda, según el ataque del Rayo, la falta era ideal para un especialista. Allí llegó Trashorras para imponer sus galones, también apareció el propio Lass que, pidiendo explicaciones al gallego, terminó cediendo el testigo al que sería gran protagonista de la noche.
El centrocampista colocó con mimo el balón, su idea era clara. Aún así, y tras varios momentos de charla con él, Lass hizo los movimientos previos al lanzamiento como si él fuese el elegido. Por allí habían aparecido también Delibasic y Javi Fuego, el momento no era para ellos. Trashorras esperó pacientemente la indicación de Mateu Lahoz y puso el balón en la escuadra. Imposible para Toño. Increíble para todos. El descuento había vuelto a llevarse por delante al Granada, igual que tres meses atrás, igual que aquella noche mágica en la que el Rayo lograba la salvación en el último instante.
Trashorras no esperó y rápidamente fue a celebrarlo con el banquillo. Un gol, una victoria, tres puntos pero, sobre todo, una gran alegría para una afición que sufrió durante noventa largos minutos.
Secuencia de imágenes del golazo de Trashorras












