Opinión. Delibasic está desaprovechando una por una todas las oportunidades que le está brindando el técnico del Rayo Vallecano. José Ramón Sandoval sigue confiando en su olfalto goleador, a pesar de todo.
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Hoy he tenido un sueño, una premonición. El final de una mala racha. Los malos gestos golpeando el balón, el sentimiento de impotencia, la ‘poca sangre’ sobre un campo de fútbol tenían los días, ¡qué digo los días!, los minutos contados.
Delibasic ha viajado mucho y ha jugado poco. Delibasic entrena duro pero se reblandece en cada partido. Y es que este delantero de planta imponente, de remate demoledor, de trabajo incansable, no puede haber olvidado dónde está la portería contraria. Me niego a creerlo.
Desespera, sí, enerva, también, pero todo tiene un límite. Hoy he tenido ese sueño, ese momento en el que Deli recoge un balón de espaldas a la portería (eso no lo hace mal del todo), aguanta y fija a un defensa del Girona y se gira para anotar un gol que el Teresa Rivero recibirá como si de una final se tratara. El momento supone un alivio, para él y para mí, porque viéndole entrenar, parece imposible una transformación negativa tan brutal.
Atrás, lejanos en el tiempo, han quedado sus goles con el Hércules, esos que llevaron a los alicantinos a Primera División. Atrás quedó la alegría por un ascenso que no pudo disfrutar, recibiendo una patada en el culo que seguramente no merecía. Su presente está siendo incierto, malo, muy malo. Aganzo le pasó por encima en cuanto se pudo apoyar en su maltrecha rodilla (y volverá a hacerlo, de eso no hay duda) y Lucas, un chaval que anteayer aterrizaba en la casa, también ha dejado en la cuneta a un internacional con galones, pero sin fuerza para defenderlos. No ha metido ni un solo gol, y lo que es peor, ni se ha acercado y eso es mucho para un hombre como él. Me cuentan que se le ve angustiado, que quizá tenga la ansiedad de la que hizo gala Cristiano Ronaldo a principios de temporada, ¡bendita ansiedad! (aunque hoy no sea el mejor momento para decirlo).
Alguien me decía hace poco que en breve veremos a un delantero que nos va a hacer disfrutar y que va a marcar goles, muchos goles. Yo de momento veo a un delantero al que es mejor no ver y que se estrella contra muros invisibles cada vez que juega, aunque hoy… hoy he tenido un sueño… Deli, por favor, no vuelvas a convertirlo en pesadilla.
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