El Rayo Vallecano se quedó a las puertas de dar la campanada en el Bernabéu. Un mal comienzo de encuentro y su incapacidad ofensiva lastraron el desarrollo del derbi ante el Real Madrid.

Ficha técnica:
Real Madrid (2): Diego López, Varane, Pepe, Sergio Ramos(A)(A), Coentrao, Khedira, Ronaldo, Kaká (Callejón, minuto 79), Ozil (Di María, minuto 66), Essien y Morata (Albiol, minuto 27).
Rayo Vallecano (0): Rubén, Tito (A), Jordi Figueras, Galvez, Casado (Jose Carlos, minuos 65), Javi Fuego, Trashorras (A) (Franco Vázquez, minuto 73), Lass (A), Piti (Delibasic, minuto 85), Chori Domínguez y Leo.
Arbitro: Paradas Romero.
Goles: 1-0. Minuto 3. Morata; 2-0. Minuto 12. Sergio Ramos.
El Rayo Vallecano llegaba al Santiago Bernabéu tras derrotar al Atlético de Madrid y con la sensación colectiva de poder tener más opciones de las habituales en su visita al templo madridista. Para ello, Paco Jémez, que tuvo que presenciar el partido desde el palco, varió la línea defensiva dando entrada a Jordi Figueras en sustitución de Amat, manteniendo el resto del equipo que consiguió la victoria ante los colchoneros, salvo por el regreso de Tito al lateral derecho.
El conjunto franjirrojo inició el derbi con sensación asustadiza y dejando que los madridistas se adueñaran del balón, del ritmo y del juego para avasallar a su rival, en un primer cuarto de hora para olvidar de los vallecanos. A los tres minutos, Kaká aprovechaba una llegada en tromba del Real Madrid para que Ozil desde la derecha habilitara con un gran pase a Morata. El canterano no desaprovechaba el regalo y las opciones del Rayo empezaban a tambalearse apenas iniciado el encuentro.
Tres minutos más tarde sería Kaká quien rematase directamente fuera una nueva acción de contragolpe de los locales, instantes antes del primer acercamiento del Rayo, que finalizó con remate fuera de ‘Chori’ Domínguez.
El Rayo apenas tenía balón y el Real Madrid, con facilidad creaba peligro en las inmediaciones del área de la portería defendida por Rubén. Las diagonales y los pases al hueco generaban tensión en la zona de retaguardia de un Rayo que pronto recibiría el segundo golpe. En una falta botada por Ozil, Sergio Ramos se adelantaría a Javi Fuego para lograr el 2-0 con un impecable remate de cabeza. A partir de ahí, y tras un gran disparo de Essien al que respondió Rubén con una parada espectacular, el Rayo se haría dueño y señor del partido.
Antes de eso, dos acciones consecutivas con tarjeta amarilla de Sergio Ramos, dejarían al equipo blanco en inferioridad numérica. Apenas se habían cumplido quince minutos y el Rayo tenía camino abierto para acercarse a la portería de Diego López.
En el veinte, Piti se dejaba caer descaradamente dentro del área y Leo, en la siguiente acción, intentaba recortar distancias con un disparo que se marchó alto. El Rayo empeza a carburar y mostraría su mejor imagen, con superioridad de hombres y de fútbol. Antes de la media hora y viendo que el ritmo de juego había variado, Mourinho sustituyó a Morata dando entrada a Albiol, para reforzar la defensa y evitar que el Rayo llegara con claridad al área. El Madrid se convirtió en un muro infranqueable de dos líneas de cuatro hombres, muy juntos, que evitaron que el Rayo viera huecos por dónde penetrar.
Chori Domínguez, que se las tuvo con Pepe tras un pisotón del portugués sobre el argentino, remató a las manos de Diego López. Cristiano Ronaldo replicaría con una nueva llegada por la banda izquierda, defendida por Casado, aunque su disparo final se marchó fuera, mientras el Rayo acumulaba posesión y prestigio sobre el césped del Bernabéu, con su afición como gran protagonista de la noche.
Trashorras daría paso al descanso con una acción en la que, tras quedarse solo dentro área, remataría fuera tras ‘llenarse’ de balón.
La segunda parte arrancó igual. El Rayo quería tener el balón y buscaba acercarse en el marcador. En un saque de esquina, Paradas Romero y sus asistentes no vieron un claro penalti por manos de Coentrao, algo que no descentró a los de Jémez, que siguieron dominando el partido, aunque con un problema evidente, las ideas desaparecían en las inmediaciones del área de Diego López.
Viendo que el partido no variaba en líneas generales, Paco Jémez dio un nuevo giro de tuerca a la situación de su equipo. El técnico franjirrojo sacó del campo a Casado y dejó a Jose Carlos como dueño único de la banda izquierda, buscando más llegada arriba. Quedaban veinticinco minutos, el Rayo apostaba a todo o nada, yKhedira estuvo cerca de redondear la noche de Kaká, pero su disparo tocó en un defensa cuando la grada ya cantaba el tercero.
El Rayo veía pasar los minutos sin encontrar el camino que le permitiera creer en la remontada. Su mayor presencia sobre el terreno de juego no se traducía en ocasiones de gol y el Real Madrid, sin mucho esfuerzo, vivía su victoria con gran tranquilidad, permitiéndose incluso el lujo de inquietar a Rubén con un balón interior al corazón del área que no supo culminar el alemán Khedira.
La grada del Santiago Bernabéu siguió “jugando” su partido y buscó la expulsión de Lass al reclamar como tarjeta unas manos en un control con el pecho. En la siguiente acción, protestaron la cartulina recibida por Pepe, en busca de la compensación por la expulsión de Sergio Ramos de la primera parte.
Lass se internó por la derecha pero su centro no fue rematado por Leo en boca de gol y Piti, en la siguiente jugada remataría fuera, cruzando en exceso el esférico. Los vallecanos seguían siendo dominadores de un partido que entró en la recta final con las sustituciones de Kaká por Callejón y de Deli por PIti, que no modificaron el rumbo de un partido en el que el Rayo no supo aprovechar la superioridad numérica por la expulsión de Ramos. El equipo dio la cara, estuvo serio, pero pagó muy caro los primeros quince minutos en los que el Real Madrid fue superior, en fútbol, pero sobre todo en remate.
