El Rayo Vallecano ha caído (3-2) en el encuentro de ida de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey ante el Racing de Santander en un partido dominado totalmente por los franjirrojos.

Ficha técnica:
Racing de Santander (3): Mario, Osmar, Barrio, Gonzalo (Torrejón, minuto 76), Cristian, Luque, Tziolis, Edu Bedia (A), Serrano (Nahuelpan, minuto 67), Acosta (A) (Kennedy, minuto 50), Stuani (A).
Rayo Vallecano (2): Dani, Sueliton (Casado, minuto 53), Arribas (A), Jordi, Casado, Javi Fuego, Michel (Michu, minuto 58), Diego (A), Lass, Pacheco (A) (Susaeta, minuto 80) y Koke.
Arbitro: Turienzo Alvarez.
Goles: 1-0. Minuto 7. Stuani; 1-1. Minuto 43. Cristian, en propia puerta; 1-2. Minuto 63. Michu; 2-2. Minuto 81. Stuani; 3-2. Minuto 88. Nahuelpan.
Un principio y un final de partido horribles han terminado sentenciando al Rayo Vallecano en su estreno en la Copa del Rey. Los de Sandoval, que fueron muy superiores al Racing durante todo el encuentro, cayeron derrotados por 3-2 al no saber aguantar el empuje de los locales en la recta final.
Con muchas novedades afrontaba el Rayo Vallecano su primera aparición en la Copa del Rey. Su visita al Sardinero sirvió para que jugadores nada habituales en lo que llevamos de temporada tuvieran la oportunidad de demostrar al entrenador franjirrojo que tienen un hueco en el equipo. Así Sueliton apareció en la banda derecha y Raúl Bravo en la izquierda, Michel y Diego jugaban por delante de Javi Fuego en el centro del campo con Pacheco por la izquierda y con Koke en zona de vanguardia. Junto a ellos, los centrales habituales -Jordi y Arribas- cerraban la línea defensiva, mientras el asturiano Javi Fuego se multiplicaba para aparecer en muchas zonas del terreno de juego, al igual que Lass, cuyas carreras pusieron en jaque a la defensa del Racing.
Los cántabros, con muchas novedades también en su alineación hicieron varias cosas bien. Marcaron rápido, se replegaron bien y echaron el freno de mano para parar las llegadas de un Rayo que se hartó y se cansó de tocar y tocar, buscando un resquicio por el que hacer daño.
El partido empezó muy mal para los franjirrojos que en la primera acción de ataque del Racing encajaban el primer gol, obra de Stuani, un delantero con gran olfato goleador. Transitaba el partido por el minuto siete y el Rayo todavía no había hecho acto de presencia sobre el césped del Sardinero, algo que cambiaría y mucho a raíz del tanto. Desde ese momento tan solo hubo un equipo que controló el partido a su antojo, dominó el ritmo, controló el balón y, a pesar de hacerlo con ritmo cansino durante muchas fases, se adueñó del choque con calidad y control.
El Racing no tuvo más remedio que replegarse y ‘dejarse’ dominar ante la avalancha de balón de los vallecanos. Los cántabros apenas tenían opciones de respuesta más que con faltas que cortaran el ritmo. Fruto de una de ellas Oscar Serrano debería haber sido expulsado tras cazar de mala manera a Javi Fuego con una entrada a media altura merecedora del castigo más severo. A pesar de todo, el Rayo siguió a lo suyo y a pesar de no tener remate, con un Koke demasiado acelerado y falto de precisión, buscó el gol del empate. Pudo haberlo logrado pero Turienzo Alvarez miró para otro lado cuando Cristian le derribó clarisimamente dentro del área.
Lass buscó su jugada con una acción eléctrica, una vez cambiado de banda con Pacheco para buscar la sorpresa, pero tras regatear a tres rivales remató flojo y desviado con su pierna derecha. Sueliton mostraba buenas maneras en la banda derecha y Raúl Bravo lo intentó en ataque en un par de ocasiones. Sería precisamente por la banda del brasileño por la que se produciría la acción que culminaría con el gol del empate para el Rayo. El lateral salió bien de una pared y fue derribado por Cristian que en el posterior lanzamiento de falta de Michel terminaría desviando el balón hacia su propia portería, anotando de esta manera el merecido empate del conjunto de Sandoval.
Michu volvió a ver puerta también en la Copa del Rey
Poco cambiaron las tornas en la segunda mitad. El Rayo siguió controlando el juego y, sintiéndose muy superior a su rival, supo cómo hacerle daño. El juego control empezó a encontrar huecos entre la disposición táctica, un claro 4-4-2 de los locales, y terminó dejando al descubierto los problemas del Racing. Sueliton abandonaba el terreno de juego por problemas físicos y Casado se ocupaba, a pierna cambiada, de ocupar su demarcación en la banda derecha. Además, Sandoval refrescó el centro del campo y dotó al equipo de mayor presencia ofensiva, sentando a Michel, que había realizado un buen partido y dando entrada a Michu, que se convertiría en protagonista principal del monólogo franjirrojo.
En el 63 Pacheco llegó por la banda izquierda y su pase a la frontal fue recogido por Michu, que recobrando una vez más su fenomenal visión en los metros finales acertaría con la portería racinguista. El Rayo se adelantaba en la eliminatoria y conseguía justo premio a su gran trabajo.
En la recta final el Rayo pudo haber ampliado su cuenta goleadora con una acción individual de Pacheco, despejada por la defensa, un lanzamiento de falta de Javi Fuego y con un posterior remate de cabeza que despejó el cancerbero local ‘in extremis’. También estuvo cerca el Racing de lograr la igualada en unos instantes finales en los que el partido se igualó y con un durísimo disparo a la madera casi lograba su objetivo. Sería en cambio el mismo jugador que abrió la cuenta goleadora de la noche, Stuani, el que lograría empatar el partido tras adelantarse a una dormida defensa vallecana que no supo parar la llegada desde atrás del delantero.
El arreón final del Racing sembró el pánico entre los vallecanos, algo que aprovecharía el Racing para en un nuevo lanzamiento al área encontrarse con el tercer tanto gracias a que Michu perdió de vista el esférico ante la entrada de Nahuelpan.
El Rayo volvía a ser, una vez más, superior a su rival pero de nuevo caía derrotado en lo que supone la quinta derrota consecutiva del conjunto frajirrojo que, a pesar de todo, tendrá el partido de vuelta para rubricar un pase que por fútbol se mereció esta noche en el Sardinero.
