La segunda parte lo habéis intentado, pero el Espanyol se ha mostrado muy férreo atrás. No habéis podido tener ocasiones. ¿Es muy difícil meterle mano a un Espanyol que parece que todo le va bien?
Sí, realmente la primera parte nos ha costado entender el tipo de partido que se iba a jugar hoy, en este estadio, con el nivel del equipo que teníamos enfrente, con el nivel de activación y la frecuencia emocional de esta afición que siente al equipo, que le gusta, que lo acompaña y lo retroalimenta. Y la segunda parte sí lo hemos intentado, lo hemos entendido, hemos estado mejor. Ha habido un tramo en el que nos hemos quedado con uno menos y, a pesar de eso, creo que hemos sido nosotros. Pero, como dices, el Espanyol es un gran equipo, no solo por cómo ataca, sino también por el equilibrio defensivo que tiene. Y bueno, todas aquellas acciones en las que nosotros podíamos estar cerca de hacer daño, ellos las han solventado.
Quería preguntarte por los problemas que habéis tenido en la salida de atrás. La jugada del penalti viene por una pérdida ahí; también ha habido otra en la primera parte, y más a lo largo del partido. ¿Los problemas os los ha puesto el Espanyol en vuestra salida o han sido errores vuestros? ¿Qué te pesa más?
Ambas. Me gusta privilegiar el buen hacer del rival. Soy consciente de que también hemos tenido errores técnicos, pero soy un entrenador que acepta el error como norma natural del fútbol. A mis jugadores les indico que lo adecuado es intentarlo y, si fallas, corregirlo y seguir intentándolo. Pero el Espanyol no es la primera vez que nos lo hace; el año pasado también interpretó muy bien nuestra salida de balón. Hoy ha tenido, sobre todo en la fase inicial del partido, esos pequeños momentos en los que tu autoestima desciende y la suya aumenta porque el plan de partido de Manolo estaba imponiéndose al nuestro. Creo que la segunda parte nos ha servido para reponernos, entender qué estaba sucediendo y el partido ha estado más igualado.
También quería preguntarte por los problemas que habéis tenido para generar más sensación de asedio en el tramo final. Aunque os habéis quedado con 10, ¿has echado de menos que el rival sintiera más miedo, la sensación de que el Rayo estaba cerca del empate?
Sí, he echado de menos un gol, dos, un montón de ocasiones. Por echar de menos lo he echado en falta. Pero no caeré en el error de decir que no lo hemos intentado. No hemos estado acertados porque nosotros tenemos una realidad muy palpable: somos el Rayo Vallecano y tenemos una realidad. Lo intentamos. Estamos viviendo una temporada que han logrado estos jugadores y la exigencia del año pasado ha aumentado. Mi sobreexigencia existe, ellos la aceptan, pero las tuercas giran hasta un punto determinado y, cuando uno se pasa, se pueden torcer y romper. Entonces estamos en ese proceso de seguir apretando, conjugar todo lo que tenemos en nuestra realidad y obtener resultados.
