Íñigo Pérez compareció en rueda de prensa tras el Jagiellonia 1-2 Rayo Vallecano para poner en valor el sacrificio, la lucha y el esfuerzo de un equipo como el franjirrojo por luchar y meterse en la fase de eliminatorias de la Conference League.
El técnico navarro del conjunto rayista retrató a sus jugadores como una familia que cree en una idea y se entrega cada minuto para lograrla. Estas fueron sus palabras.
¿Qué lectura haces del partido? ¿Has terminado satisfecho? ¿Cómo ves la clasificación a la siguiente fase?
Muy contentos por la victoria y por la explosión de felicidad del final. Creo que es un partido que merecemos ganar; la primera media hora es excelente. El gol que nos hacen es un rebote en el que poco más se puede hacer. En la segunda parte, lejos de amedrentarnos por el estadio, su energía y su buen hacer, el equipo ha estado muy bien y hemos podido hacer alguno más, como el de Pacha Espino. Es una victoria merecida, una expresión de efectividad y una clasificación virtual también merecida.
¿Tuviste al descanso la sensación de otros partidos, como contra el Häcken o el Slovan, de hacer buenos primeros minutos pero que el rival te genere mucho con poco?
Las experiencias recientes nos recuerdan que nos han remontado y que las segundas partes no han sido buenas. Siempre intento mostrar que eso ya ha pasado, que lo hemos analizado y corregido, y que hay que jugar una segunda parte igual que la primera para ganar. El jugador, cuando llega el descanso, piensa que debería haber más diferencia de goles, pero sabe que quedan 45 minutos y que habrá que responder. Ese juego mental es difícil. El entrenador tiene que estar sobrio y decir las palabras adecuadas para que no suceda lo de otras veces. Hoy, ganando, parece que lo hemos conseguido.
¿Qué significa esta victoria teniendo en cuenta quién marcó el gol, Pacha Espino, después de la pérdida de su padre?
Pacha es el ejemplo personificado de lo que queremos ser como equipo: pasión, corazón, energía. Es una persona volcánica, y es un rasgo que quiero en mis jugadores. Cuando alguien del grupo sufre algo así, sabemos que debemos agruparnos, arroparnos y protegernos. Esta semana ha sido difícil para él, pero cuando ha regresado ha sentido ese cariño. Nada es bálsamo para ese dolor, pero sabe que está con un grupo que le va a ayudar, le va a proteger y que hoy vamos a disfrutar con él.
Se suele decir que el vestuario es “una familia”, pero en el Rayo parece que no es un tópico. ¿Qué importancia tiene eso para competir en Europa?
Estoy de acuerdo. Conseguir estar en Europa y prácticamente en la siguiente ronda es totalmente diferente en el Rayo que en otro club. Nuestra realidad hace que uno de los pilares —quizá el principal— sea que somos una familia de verdad. No solo cuando va bien o cuando ganamos. Nuestra subsistencia en Primera no tendría sentido sin esto, y mucho menos estos resultados deportivos. Cuando miramos a la grada vemos lo que es el Rayo Vallecano, porque la realidad de Vallecas es diferente, su pureza. Solo tenemos que imitar lo que hace nuestra afición. Aquí somos realmente una familia.
¿Qué similitudes y diferencias ves entre los dos equipos polacos a los que os habéis enfrentado?
Tanto la liga como los dos equipos tienen un nivel alto. Los dos entrenadores me han aportado cosas que puedo usar como entrenador. A nivel individual, el jugador polaco confirma lo que imaginaba: son disciplinados, enérgicos, con gran físico y con calidad. Estoy muy contento por haber ganado aquí, porque sé lo difícil que era. Vi el Jagiellonia–Betis del año pasado y sé que tuvieron mucha suerte. El nivel de los equipos polacos y de sus jugadores es muy bueno.
Tras esta fase y viéndoos cerca de avanzar, ¿sientes que el final del camino está más cerca? ¿Es realista pensar en objetivos mayores?
Los aficionados nos muestran pancartas que se graban en el subconsciente y que nos contagian su ilusión. Digo “virtualmente” porque, viendo lo del año pasado, creo que estamos cerca de estar entre los 24 mejores. No hablo del top 8 ni de matemáticas. Aun estando entre los 24 o entre los 8, sabemos la dificultad de ganar partidos en Liga, Conference o Copa. Siempre vamos poco a poco, a nuestro ritmo, intentando avanzar. Aunque entremos en el top 8, no nos llenaremos de prepotencia: mantendremos nuestra humildad, que es lo que nos permite existir aquí.
Hoy has dirigido el partido en manga corta, mientras todos estaban abrigados. ¿Era por las emociones del partido o porque eres español?
Soy español, pero del norte, de Navarra, de Pamplona, donde hace igual o más frío que aquí. Desde pequeño estoy acostumbrado a ir en manga corta, y mis hijos hacen lo mismo. Hoy no tenía frío, no porque no lo hiciera, sino porque la emoción del partido y cómo se ha desarrollado me generaba un calor interno que lo compensaba.
