Isi Palazón atendió a los medios desplazados a Avila tras la victoria del Rayo en la segunda ronda de la Copa del Reyo. El jugador del Rayo se mostró autocrítico con su estado futbolístico actual, respondió a las críticas tras el choque en Bratislava y afirmó que seguirá trabajando como lo ha hecho hasta ahora para revertir su situación personal, destacando, además, lo complicado del partido ante un buen Real Avila.
¿Objetivo cumplido por la clasificación, pero eliminatoria muy complicada?
Sabíamos cómo iba a ser la noche. Todas las primeras y segundas rondas suelen ser complicadas, y hoy todavía más. El resultado ha sido bueno. Las sensaciones, a mi parecer, no, sobre todo individualmente. Agradezco a la gente que ha venido de Vallecas en una noche tan fría y el comportamiento que ha tenido la afición local.
¿Por qué esas sensaciones malas? Da la sensación de que, a medida que pasan los partidos, al equipo físicamente le cuesta un poco más.
No creo que sea físicamente. Por cómo estaba el terreno de juego, que a veces parece excusa, pero estaba irregular para los dos equipos. Somos un equipo que combina por dentro y no hemos podido hacerlo en ningún momento. Todo eran pérdidas, te frustras, te ganan segundas jugadas y duelos. El gol de ellos nos ha hecho daño. Me quedo con lo positivo: el equipo supo dar un paso adelante cuando nadie creía en nosotros. El resultado es lo único positivo que nos llevamos.
Cuando haces el gol del empate, ¿sensación de alegría, alivio…? ¿Qué se te pasa por la cabeza?
Tengo que ser sincero: no estoy en mi mejor momento individual. Estoy contento por el gol, pero las sensaciones hasta ese momento estaban siendo nefastas. Estaba muy frustrado, llevo varias jornadas así. Tengo que solucionarlo, pero no dudo de que llegaré a mi mejor nivel. Tengo gente que me apoya cada día: la afición, mis compañeros, el cuerpo técnico. Estoy tranquilo porque todos tenemos malos momentos. Estoy atravesando un mal momento individual, pero confío en que con el trabajo diario saldrán las cosas.
Ese mal momento, ¿cómo lo vas a plantear para mejorarlo? ¿Has aprendido del pasado?
Siempre se aprende del pasado. Momentos como este los he vivido muchas veces en mi carrera. Posiblemente haya pasado por más malos momentos que buenos. Me quedo con saber sobreponerme. Quizás esta dinámica está durando más, pero confío en mí. En estos momentos intento no despegarme de los compañeros, apoyarlos, seguir intentándolo, como en la jugada del gol. Sigo siendo como soy, con mi esencia, ayudando a los demás, y sé que las cosas saldrán.
El Ávila, siendo un Segunda RFEF, ha puesto las cosas muy difíciles hasta el final.
Totalmente. Hay que darles la enhorabuena. Ya se han visto “sorpresas”, aunque para mí no lo son porque tienen jugadores que han pasado por grandes canteras, equipos importantes, jugadores con proyección. Está la ilusión de la Copa. Ayer se vieron equipos de inferior categoría ganando a Primeras y Segundas. Eso es lo bonito de la Copa. El formato me encanta.
Ha habido críticas por irte muy rápido en Bratislava tras la derrota. ¿Qué pasó?
Me fui muy rápido en Bratislava… No sé. Me gusta que las críticas caigan sobre mí porque sé gestionarlas, pero cuando las cosas son falsas me da tristeza. Estaba emocionado de ver a tanta gente a la que no pudimos darle la victoria. Con la derrota estaba mal porque queríamos regalársela. Ver a dos mil personas después del esfuerzo que hacen, económico, personal, familiar… Miré y agradecí lo que hicieron por nosotros. Que digan bulos me sabe mal. Entiendo las críticas deportivas porque no me están saliendo las cosas, pero nadie puede achacarme que no corro, que no doy un balón por perdido, que no me dejo todo por este escudo. Agradezco siempre a los aficionados que viajan. Cuando tocan esos temas no lo comparto. Otras personas se hacen eco y generan más críticas. Tengo la conciencia tranquila: cada vez que salgo al campo o entreno doy el máximo, trato a todo el mundo con respeto. Respeto la crítica deportiva. Lo otro no. Y como no puedo contestar a todo el mundo, me callo, pero me da rabia.
Íñigo ha celebrado mucho su gol. Dice que quiere jugar una final de Copa y de Conference con el Rayo.
Nos lo ha dicho muchas veces: quiere jugar una final con este grupo porque cree que nos lo merecemos. Entiendo su celebración. Lo piensa y cree en ello. El equipo tiene que dar otro paso adelante el fin de semana. Luego tenemos un viaje a Polonia muy importante. Estoy seguro de que lo sacaremos adelante.
¿Lección aprendida sobre lo que cuestan estos partidos?
Sí. Cuando hemos ido al fondo a agradecer a nuestra afición, uno me ha dicho que estamos perdiendo un poco la visibilidad de lo que estamos haciendo… Nadie puede achacar nada a este grupo. Lo que estamos viviendo estos años es increíble. Me duele cuando se critica al equipo o a mis compañeros. Nos estamos dejando la vida en cada entrenamiento. Hacemos un esfuerzo mental enorme. Ellos también, pero que nos entiendan: somos personas, futbolistas. El calendario es muy apretado y ninguno está acostumbrado. Es difícil, pero bonito, porque jugar en Europa es bonito. Estamos convencidos de que podemos hacer algo importante. Las malas rachas siempre están ahí, individuales o colectivas, pero este equipo siempre da la cara. Estoy muy contento de pertenecer a él. El domingo en Barcelona habrá gente de Vallecas apoyándonos. En Polonia también. Es de agradecer. Pero que nos entiendan: somos personas y a veces estamos cansados física y emocionalmente. No somos máquinas. El verdadero adicto no lo entiende.
El equipo sigue proponiendo. ¿Os obsesiona marcar más goles?
No lo creo. A veces generamos muchas ocasiones, como contra el Valencia o en Sevilla, y la pelota no entra. Otras veces, con poco, marcamos. Las competiciones se regulan: a veces te dan y otras no. Liga, Conference, Copa… todas son justas al final. No estamos obsesionados. Trabajamos esa tarea con Íñigo y creo que iremos a más.
