Paco Jémez cumplió la sanción que mantenía pendiente tras haber obtenido la cautelar y vivió el partido del Sánchez-Pizjuán junto a Felipe Miñambres en el palco del estadio sevillista.
Paco Jémez no se sentó en el banquillo del Sevilla más que en los instantes previos del choque de ayer entre el Rayo y el conjunto andaluz. Cuando Unai Emery se dirigió a saludar al técnico franjirrojo se encontró con la sorpresa de desearle suerte al segundo entrenador franjirrojo, Jesús Muñoz, puesto que Jémez ya se encontraba instalado en su localidad del palco del Sánchez-Pizjuán. Una sanción que el técnico mantenía sin cumplir y por la que obtuvo la cautelar fue la causa que le envió a la grada y que situó a Muñoz en su lugar.
El segundo entrenador vallecano vivió el partido de pie en la banda, atento a todo lo que sucedía sobre el césped y muy pendiente también de cualquier instrucción que pudiera llegar con el «boca a boca» desde la zona noble del estadio.
Salvo por el resultado, la experiencia fue positiva, aunque a Jémez no le gustaría volver a repetirla porque «allí arriba se pasa bastante mal», según afirmó posteriormente.

