Hay situaciones que sólo se ven en competiciones como esta. Que un equipo de Preferente se pueda medir de tú a tú con un Primera División sólo es posible en un formato de copa que a todos gusta y que permite que clubes como el Yuncos ilusionen a todo un pueblo en la previa y durante la disputa de al menos 35 minutos de partido. Ese fue el tiempo que necesitó el Rayo para reaccionar con el ‘hat-trick’ de Fran Pérez tras el 1-0 del conjunto toledano.
Pero más allá del aspecto romántico del fútbol o deportivo de la competición en sí, hay otros aspectos que no debemos pasar por alto. Que el equipo de Primera División (en este caso el Rayo) termine goleando por 1-6 al de Preferente (en esta ocasión el Yuncos) llevaría a cada cual a su casa sin mucha más interacción que un ‘intercambio’ generoso de camisetas por parte del equipo de mayor categoría y un afectuoso saludo entre ambos contendientes. Pero cuando hablamos del Rayo las cosas son diferentes a todos los niveles.
Que el equipo celebre con sus aficionados la victoria cantando la habitual ‘Vida Pirata’ podría quedarse ahí, en algo repetido tantas veces y que, por ejemplo, pudimos vivir este mismo domingo en liga en el Estadio de Vallecas ante el Alavés. Pero no, en este caso, hay algo más que contar porque los jugadores del Yuncos, que estaban dando una vuelta de honor pese perder por goleada recibiendo el cariño de su hinchada, se sumaron a la fiesta vallecana y cantaron junto a Samu Becerra, que fue el maestro de ceremonias de una Vida Pirata muy especial. Los jugadores del equipo toledano cantaron junto a los rayistas el himno de la victoria franjirroja y se fundieron en la celebración final con el aplauso generalizado del Villa de Yuncos.
Esas historias que sólo se viven en una competición como la Copa del Rey.
