Opinión. El domingo arranca en Vallecas, después del estreno en Bilbao, la presencia del Rayo en Primera División. Llegó el momento que todos esperábamos.
Ya está aquí. Cierro los ojos y escucho los ecos del Estadio de Vallecas, del Nuevo Estadio de Vallecas, del Teresa Rivero, o como queramos llamarlo… en fin, de mi estadio, de ese lugar en el que se concentran todas las emociones, las alegrías, las tristezas de tanta gente que sienten y viven lo que significa un escudo y una camiseta que todos lucimos con orgullo. Lo hicimos con el equipo en Segunda B y lo haremos ahora que nuestro ‘Rayito’ está en Primera División, por supuesto.
Ya está aquí. Ha llegado el momento de encender todas las luces, de iluminar nuestra vida futbolística y dar paso a esas grandes estrellas que hace unos años nos conformábamos con ver a través de las televisiones, mientras por aquí desfilaban los ‘Vecindarios’ de turno -un abrazo para todas esas aficiones que con respeto han sabido comprender la especial situación vivida por nuestro equipo y nuestra gente-.
El domingo será un momento especial, único diría yo. La previa del partido, con los aledaños de nuestro estadio ofreciendo esa imagen de dinamismo, color, sonido, esas sensaciones que son el preámbulo de lo que instantes después se vive dentro. Una vez más llegará ese instante en el que el tiempo parece detenerse eternamente, en el que los Bukaneros arrastran al resto de la afición, en el que todo el estadio es un clamor apoyando a los suyos, apoyando a su Rayo.
Comienza una temporada ilusionante, con muchos problemas en el horizonte -algo inevitable y que en el corto o medio plazo nos volverá a deparar alguna que otra sorpresa y más de un disgusto-, pero una temporada para disfrutar desde el primer hasta el último minuto. Ya lo hicimos en la Catedral y el domingo lo haremos aquí, rodeados de los nuestros. Los niños iluminarán los rostros de sus padres con sus sonrisas inocentes y los demás disfrutaremos con su alegría. Esto es fútbol, esto es el Rayo. No volveré a decir que aquí se vive el fútbol como en ningún otro sitio, quien lo ha vivido ya lo sabe y quien no lo ha hecho nunca… siempre tendrá esa oportunidad.
Lo que sí me permito el lujo de exponer a través de este artículo de opinión es la buena vibración que me transmite el equipo. Soy consciente de las dificultades que han tenido que atravesar los Sandoval y Miñambres para confeccionar un grupo de garantías, a veces con problemas desde dentro y, otras veces, con injerencias externas que han terminado por reventar fichajes casi cerrados. Ley del fútbol.
El domingo muchos veremos cumplido el sueño de volver a ver a nuestro Rayo en Primera División y lo disfrutaremos, por mucho tiempo. El Rayo nos hace felices.
