Llegó la hora de dar un puñetazo sobre la mesa

No hay mejor sitio para reivindicarse que un lugar donde no se es bien recibido y donde históricamente los resultados han sido constantes ‘reveses’ para las aspiraciones del Rayo. El conjunto de Sandoval visitará el estadio de Gran Canaria para medirse a una Unión con ganas de recuperar los resultados que se le han escapado en las últimas jornadas. __________________________________________________________________________________

El Rayo visita un sitio «maldito», uno de esos lugares en los que se conjugan los recuerdos de lágrimas vertidas por partidos que nunca deberíamos borrar de nuestra memoria colectiva. Y es que el conjunto franjirrojo ha tenido muy mala contraprestación en cada viaje a las islas afortunadas. La Unión ha sido un equipo incómodo, intragable, históricamente árido para el Rayo.

Con los antecedentes y con la trayectoria actual del equipo en cada desplazamiento, el optimismo se va evaporando cada minuto que pasa camino del pitido inicial de un choque que podría abrir brecha entre ambos contendientes y que podría empezar a hacer sangre en una herida mal curada en Las Palmas.

El equipo de Paco Jémez, viejo conocido de la afición vallecana y hombre que guarda un recuerdo especial de su doble paso por Vallecas, tuvo un arranque espectacular. Los amarillos sumaron diez de los doce primeros puntos en juego, tras derrotar a Nástic, Alcorcón y Villarreal B y empatar con el Huesca en tierras oscenses, logrando de esta manera seguir el ritmo de los dos equipos que abren fuego en esta liga: Real Betis y Rayo Vallecano. Los insulares se las prometían muy felices y se veían entre los aspirantes a todo, no solo a la lucha por los seis primeros lugares, sino, por qué no, incluso a entrar en la dupla que ascienda de manera directa. Pero la euforia se evapora tan fácilmente como llega y, desde entonces, la Unión tan solo ha sumado una victoria más (2-1, ante el Albacete). Los empates les han mantenido en la zona templada de la tabla, con aspiraciones reales a dar un salto de calidad, pero con el temor a ir cayendo posiciones. Ese es el mayor peligro de esta liga tan igualada. El conjunto canario tan solo ha logrado una victoria más que la Ponferradina, que se encuentra un puesto por encima de los que ocupan plaza de descenso a Segunda B.

Aún así su novena posición con dieciocho puntos, a tres tan solo del Real Valladolid, que abre el camino de los puestos de promoción a Primera, es tranquilizadora, aunque en el entorno ya se empieza a escuchar ese murmullo de los momentos complicados. Y es que el equipo de Jémez acumula cuatro jornadas consecutivas sin conocer la victoria, con dos derrotas y dos empates. Los insulares se han conjurado para sacar adelante un partido al que le dan doble valor. Importante para ellos porque será ver la luz al final de un túnel demasiado alargado y, sobretodo, porque lo harían ‘bajando los humos’ a un Rayo que, si bien fuera de casa no es un rival temible, sí ha hecho sus pinitos y ha logrado cosas importantes.

El proyecto de Las Palmas está basado en la austeridad económica y en un objetivo claro: la permanencia. A partir de ahí, toca soñar y disfrutar, buscando el recuerdo en un baúl lleno de ilusiones que nos trae imágenes del pasado con un equipo, el amarillo, paseándose por la Primera División con la cabeza bien alta.

Tras la salida de once jugadores, entre ellos el emblemático Marcos Márquez (ahora haciendo goles para otra Unión -Salamanca-), el conjunto presidido por Miguel Angel Ramírez, que cumple su quinta temporada al frente del club, miró hacia adentro y con unas cuantas pinceladas confeccionó una plantilla aseada y con posiblidades de crecimiento.

Alvaro se ha convertido en el máximo goleador. Los seis goles anotados por el centrocampista cordobés le ponen al frente de los artilleros del equipo, seguido por un Javi Guerrero que ha despertado tarde pero que ya logró dos tantos en su visita al Helmántico la semana pasada. El andaluz cortó por sanción una racha de tres partidos consecutivos marcando y volverá al once inicial tras cumplir penitencia ante los salmantinos. Pero el problema llega atrás, donde los de Jémez no han sido capaces de cortar la hemorragia que les ha llevado a encajar 21 goles, cifra que les convierte en el cuarto equipo que más tantos ha recibido -ocho más que su rival del sábado-. Para el partido ante los vallecanos, el técnico canario no podrá contar con David González, sancionado por acumulación de cartulinas.

El Rayo intentará dar un golpe sobre la mesa del Insular

No está la cosa para andarse con bromas. El Rayo quiere puntos, tiene hambre de puntos y no está en disposición de dejar escapar más oportunidades para demostrar su valía lejos del Teresa Rivero. Su calidad es indiscutible, su fuerza como bloque y su capacidad mental, de momento están un poco más en entredicho. Los vallecanos han tenido ráfagas y momentos puntuales de buen fútbol, como la segunda parte que nos brindaron en el Carlos Belmonte, pero aún no han ofrecido un partido completo al nivel de los que se viven en Vallecas. Ahí es donde ha incidido el técnico franjirrojo esta semana, en intentar inculcar a los suyos esa mentalidad ganadora que demuestran cada quince días en su estadio y ante su público.

La actualidad de la semana nos ha dejado buenas y malas noticias. La positiva la representa la vuelta de David Aganzo a los entrenamientos, después de varias semanas apartado del equipo por su enésima lesión. La negativa la protagonizó el central Borja Gómez, que tuvo que retirarse de la última sesión por un esguince de tobillo.

El Rayo está preparado y considera que ha llegado el momento de ofrecer su mejor versión en un estadio históricamente hostil para sus intereses y que vivirá un ambiente entre la expectación y la fiesta para recibir a uno de los equipos con más prestigio de la actual Segunda División.

El partido arrancará a las 18 horas (horario peninsular) y será dirigido por el colegiado castellano-manchego Ontanaya López, que será la segunda ocasión que se cruce con Las Palmas y la primera que lo haga con el Rayo. Bajo su dirección tan solo dos victorias visitantes (precisamente una del conjunto insular en Villarreal por 0-3) y cuatro locales.
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