El Rayo Vallecano se alegra y se felicita por haber recuperado y haber conseguido «con cero obras» la reapertura de un estadio que, de haberse hecho las cosas bien durante los últimos 15 años, jamás se debería haber cerrado. El Rayo Vallecano se congratula por volver a estar en ese lugar que ha maltratado, abandonado, descuidado y despreciado durante tanto tiempo que ahora es imposible recuperarlo con la mínima dignidad posible y sin que alguien te recuerde que esto va mucho más allá de pasar un trapo o darle un manguerazo.
Hoy, a partir de las 2 de la tarde, el Rayo Vallecano afrontará la auditoría definitiva, la de la afición, la de sus «clientes». Unos «clientes» desencantados, enfadados, hastiados, pero sobre todo comprometidos en la lucha en defensa de su estadio y de su club. Porque si hay un sitio con un sentimiento de pertenencia incuestionable ese es Vallecas. Las calles del barrio y el resto de lugares donde se respira rayismo han sido testigo de demasiadas aventuras en sus más de 100 años como para que ahora llegue un cualquiera a borrarlas de un plumazo y a denigrar y denostar a sus artífices y a todo el que se declare abiertamente rayista y defensor de unos principios y unos valores que terminarán imponiéndose.
Además, esta tarde el fútbol volverá a Vallecas. El Rayo Vallecano – Athletic, uno de los partidos más bonitos de cada temporada en Primera División por la confraternización de aficiones y por el ambiente festivo de cada previa, partido y postpartido, ha quedado eclipsado por el ambiente reivindicativo de una afición que ayer mismo se reunió en los aledaños del estadio para insistir en su idea, para potenciar su mensaje y para afirmar que el Rayo no se mueve de Vallecas.
En lo meramente deportivo el Rayo podrá contar con Emil Audero, que jugó y ganó la final de la Asean Cup, y con Isi, que ya disputó sus primeros minutos en el amistoso del descafeinado Trofeo de Vallecas. Pedrosa, que se mantuvo ‘entre algodones’ durante la semana fue entrando progresivamente y habrá que ver su disponibilidad total o parcial para un partido que servirá para que Beñat San José pueda disfrutar plenamente del ambiente de Vallecas. Lo que quizá el técnico no haya terminado de calibrar es la gravedad del momento que atraviesa el presente de un Rayo que ha tensado tanto la cuerda que hoy contará con doce o trece mil auditores que le sacarán los colores a la Sociedad Anónima Deportiva, mientras protesta contra el palco y, de reojo, sigue las evoluciones del club de sus amores, el que les pertenece por derecho propio adquirido porque sí, le pese a quien le pese. La auditoría definitiva ya está aquí, ¿terminará el Rayo ‘sacando pecho’ por haberla superado también hoy?
