Llorente destroza las ilusiones de un combativo Rayo

El Rayo Vallecano se estrelló contra su poco acierto y contra un delantero de otro nivel. Llorente consiguió los tres goles de un Athletic de Bilbao que sufrió para lograr los tres puntos ante el Rayo.

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Ficha Técnica:

Rayo Vallecano (2): Dani (Cobeño, minuto 54), Tito, Arribas, Labaka, Casado (A), Piti (Delibasic, minuto 76), Trashorras, Movilla, Javi Fuego, Michu y Tamudo (Rayco, minuto 25) (A).

Athletic Bilbao (3): Iraizoz, Iraola, San José, Amorebieta, Autenetxe, Iturraspe, David López, Iñigo Pérez (A)(Ekiza, minuto 67) (A), Susaeta (A) (Muniaín, minuto 62), Llorente y Toquero (A) (Ander Herrera, minuto 82).

Arbitro: Paradas Romero.

Goles: 1-0. Minuto 10. Michu; 1-1. Minuto 16. Llorente; 1-2. Minuto 23. Llorente; 2-2. Minuto 25. Arribas; 2-3. Minuto 67. Llorente.


En Vallecas no es suficiente credencial ser mejor que el rival, manejar el ritmo del partido, jugar alegre y ofensivo o generar tantas ocasiones que resulte imposible acordarse de todas ellas. En Vallecas el espectáculo termina en decepción y el orgullo en amargura. Porque hoy, ante el Athletic de Bilbao, los de Sandoval ofrecieron espectáculo y tiraron de orgullo para finalizar decepcionados y con un sabor agridulce, tantas veces repetido.

La fiesta de la grada en el Estadio de Vallecas tuvo su recompensa, porque el partido que nos ofrecieron Rayo y Athletic fue uno de esos que tan poco gusta a la mayoría de entrenadores. El encuentro ofreció un sin fin de variantes, de ataques y contraataques, de carreras sin fin. Si el Athletic presionaba, el Rayo apretaba más, cuando se replegaba, ofrecía una versión de velocidad y vértigo, mientras el Rayo intentaba imponer su fútbol. En definitiva, un partido «estilo copero» que tanto gusta al aficionado. Hoy ha habido dos vencedores, el Athletic y el fútbol, y un solo perdedor, el Rayo Vallecano, aunque ni siquiera el vencido saliese ‘tocado’ tras la derrota.

El Rayo no quiso echar de menos a los que acaban de llegar y antes de su aterrizaje quiso dejar claro que los recién llegados deberán hacerlo muy bien para sobrevivir en un equipo que sabe cómo jugar, aunque termine pagando en exceso los errores que comete. Hoy no fueron demasiados, pero tampoco Llorente necesita que los haya. El delantero del Athletic superó a Arribas por alto, por bajo, por la derecha y por la izquierda. No estuvo mal el central, simplemente Llorente estuvo colosal.

De inicio Sandoval volvió a echar mano de lo que tiene a su disposición, mientras los Armenteros, Diego Costa o Pulido se van poniendo en forma. Así repitió opciones, con Trashorras como capitán de la organización ofensiva y Javi Fuego de la defensiva, en un centro del campo en el que Movilla pelea por recuperar los galones de hombre indispensable, mientras Piti lucha contra sí mismo y contra su sombra para reencontrarse con el gran jugador que es.

Pero si hablamos de gran jugador, debemos hacerlo inevitablemente de Michu. El centrocampista-delantero hizo un partido completamente fuera de serie. Sus carreras para tapar huecos, su presión en todas partes, su recuperación de balón y, sobre todo, su presencia ofensiva, hacen de él el jugador más desequilibrante de un Rayo que, jugando así, no debería sufrir tanto -aunque los resultados sigan sin llegar-. Sus avisos de cara a la portería de Iraizoz culminaron con un remate a boca de gol a los diez minutos de juego. El Rayo rompía las hostilidades en un partido que fue una auténtica guerra. Ninguno de los dos equipos se guardó nada, pese a que los bilbaínos se presentaban con un once de circunstancias, sin la presencia de Ander Herrera, Munianín, de Marcos o Javi Martínez. Los dos primeros jugaron un rato, los otros dos no pudieron estar en Vallecas.

Con el 1-0, el Athletic quiso volcarse sobre el portal de Dani, pero no tenía las ideas claras y ni supo ni pudo poner cerco al terreno de juego local. Eso sí, con Llorente todo es más sencillo. Cada balonazo al aire, cada pase ‘perdido’, cada acercamiento ofensivo, tuvo como protagonista al delantero riojano que, seis minutos más tarde del gol de Michu, igualaría el encuentro. Su remate de cabeza hizo inútil el intento de «todos» por evitar lo inevitable. No contento con eso, seguiría bregando y, tras controlar un balón llovido del cielo, tumbó a Arribas y colocó el esférico lejos del alcance del cancerbero del Rayo. Segundo balón con peligro que tocaba y segundo gol para un hombre que se convirtió en el auténtico héroe de un partido en el que el Rayo seguía manejando el esférico, pero en el que Llorente se encargaba de ‘la pegada’.

Aún así, el Rayo no se vino abajo y, apenas dos minutos más tarde, completaría una media hora de espectáculo en toda regla. Arribas empataba el choque y volvía a abrir la puerta de par en par para que Michu se luciera. No supo hacerlo. Un robo de balón a Iraizoz le facultó para rematar a puerta vacía, pero su intento de control no fue del todo bueno y cuando quiso volver a superar al portero vizcaíno, éste le arrebató una gran ocasión de haber sumado otro tanto para los franjirrojos.

Además, las desgracias no se quedarían solo en la falta de coordinación de Michu para rematar en ventaja, porque Tamudo (minuto 25) debía abandonar el terreno de juego debido a la fractura que sufrió en el cúbito de su brazo derecho. Esta acción de mala fortuna nos ofreció sin embargo la posibilidad de disfrutar del juego de Rayco. El canario revolucionó más si cabe un partido que ya era eléctrico y, con sus carreras, con su presión y con su peligro, ofreció grandes momentos de fútbol.

Llorente redondeó su tarde con un ‘hat-trick’ que sentenció el encuentro

El Rayo inició la segunda mitad con las mismas intenciones y las mismas armas que durante los primeros cuarenta y cinco minutos. Presión asfixiante y llegadas peligrosas al área. La segunda mitad fue menos vistosa, aunque las ocasiones de peligro para el cuadro local siguieron siendo la constante habitual. Los errores de los vallecanos terminaron por encumbrar, sin embargo, a un jugador que demostró su calidad sin apenas despeinarse. Llorente ofreció un recital de juego sin balón, de manejo de espaldas a portería, de apertura a bandas y de remate, sobre todo, remate.

Sería mediada la segunda mitad cuando Toquero se escaparía de Labaka, en uno de los pocos errores de bulto que cometió el donostiarra, y su centro sería rematado de cabeza, con intención y sin opciones para Cobeño. El mostoleño había sustituido a Dani a los diez minutos de la reanudación debido a la lesión del vigués. Su primer contacto con el balón ofreció serias dudas, el segundo serían confirmadas. Desde ese momento, el Rayo se volcó sobre la portería de Iraizoz.

Los cambios de Sandoval se redujeron a uno tras las lesiones de Tamudo y Dani. El míster vallecano decidió que Delibasic podía ser la mejor alternativa y casi acierta. Un buen control del montenegrino le facultó para plantarse solo ante el portero visitante pero en el momento del remate, el balcánico falló y su gran ocasión se marchó al limbo. También la tuvo Michu, que de nuevo con la portería vacía tardó en acomodarse al balón. Su centro atrás sería rematado alto por Trashorras. Entre tanto, Llorente seguía a lo suyo y otro gran remate de cabeza acababa estrellándose contra el larguero. Era la tarde de Llorente, innegable. El Rayo lo siguió intentando, pero sus opciones se limitaron a balones al área y a remates sin verdadera convicción.

Ahora el Rayo deberá visitar la Romareda con la necesidad de conseguir los tres puntos para evitar que las complicaciones vayan en aumento.