El Real Betis de Pepe Mel se encuentra sumido en uno de los profundos valles que continuamente marcan la trayectoria de los equipos del entrenador madrileño. Uno de esos baches le costó su salida del Rayo.
El Betis de Pepe Mel no es un equipo estable, ni luchando por el ascenso ni evitando ‘salir de la quema’. Así fue también su paso por el Rayo Vallecano, donde pasaba del abatimiento general a la euforia, y viceversa, en rachas pronunciadas. Una de ellas le costó su salida del club de Vallecas, otras simplemente dejaron por el camino muchas de las ilusiones guardadas en la mochila durante meses y meses de trabajo.
El arranque del Real Betis en su vuelta a Primera División ha sido espectacular, al menos en los resultados, llevando a los verdiblancos a liderar la clasificación de Primera División mientras los demás pensaban en una crisis del Barcelona o en que el Madrid de Mourinho no estaba en esa guerra. Así sus cuatro primeras victorias le encumbraron a lo más alto de la clasificación, mientras el resto de equipos se iban dejando puntos semana tras semana. Por Sevilla se las prometían muy felices, hasta que el Getafe les devolvió a la realidad y sumió a los de Mel en una crisis de la que todavía no se han recuperado. Tres derrotas consecutivas han supuesto a los verdiblancos caer al séptimo puesto, tras ver cómo el Levante y el Real Madrid también doblegaban a los de Mel.
Esta trayectoria hace recordar tiempos pasados en los que el técnico madrileño dirigía al Rayo Vallecano, aunque también a lo que sucedió el año pasado cuando cinco derrotas consecutivas (Villarreal B, Granada, Recreativo, Elche y Valladolid) hacían temblar los cimientos del Villamarín en una temporada marcada por el éxito definitivo del ascenso a Primera División. Estas trayectorias negativas solían llegar tras el parón navideño pero, este año, parecen haberse adelantado en el tiempo.
Precisamente sería una de esas empinadas e insuperables cuestas la que le costó el puesto en el banquillo del equipo de la Albufera. Cuatro empates (Levante, Hércules, Córdoba y Albacete) y tres derrotas (Recreativo, Cartagena y Girona) obligaron a los Ruiz-Mateos a prescindir de un entrenador cuyo sueño siempre había sido lograr el ascenso a Primera División con los vallecanos.
El domingo el Rayo Vallecano se enfrentará al Betis en un partido que podría agudizar la crisis de los sevillanos o dar por concluida uno de esos ‘vaivenes’ a lo que ya se van acostumbrando por aquellos lares.
