El Rayo Vallecano pasa en estos momentos por el momento más crucial de toda su historia. Sumido en una profunda crisis económica e institucional, el conjunto vallecano atraviesa un gran momento deportivo, que le ha situado líder de la Segunda División y en disposición de ascender. ¿Se venderá el club en estos momentos?
Opinión. La Presidenta del Rayo, Teresa Rivero, dijo públicamente que su intención no era la de vender la entidad a la que tanto cariño tiene, no estaba en sus planes, al menos en los personales suyos. Lo que piense el resto de la familia Ruiz-Mateos es otro cantar. Los rumores sobre una posible venta son incesantes y algunos, podrían ajustarse a una realidad que no parece tener vuelta atrás.
Los acontecimientos de las últimas fechas, las reuniones con los jugadores y el cuerpo técnico, en las que se ha visto claramente la ruptura entre ambas partes, y la sentencia de la afición pidiendo la marcha de Teresa Rivero han puesto sobre la mesa de los mandatarios franjirrojos el viejo debate de la conveniencia o no de una venta «gratis». Nunca sería gratis, porque la deuda que acumula el club vallecano ya es suficiente lastre como para que el próximo dueño tenga que hacer cuentas y más cuentas con la finalidad de ver la viabilidad de un proyecto que tiene muy buena pinta en lo deportivo, pero que tiene una enfermedad gravísima en lo económico.
En 2008, durante la celebración de la gala anual de la Federación de Peñas, Javier Ruiz-Mateos, comentaba que “mi madre evitó la venta del Rayo por ser como un hijo. Hace un tiempo teníamos el club vendido, sólo faltaban unos flecos. La familia se reunió para hablar del tema y ultimar los detalles, pero aquella cena fue clave. Mi madre estaba muy triste, rozando la depresión porque iba a perder a su Rayo. Hizo tanta fuerza por salvar a su equipo que fue cuando decidimos que el Rayo no se vendía y que la familia Ruiz Mateos seguiría al frente”. ¿Pasará lo mismo en 2011?
La situación es más que complicada. La deuda que acumula el club no le está permitiendo pagar a su plantilla, ni a sus empleados, ni siquiera cubre los desplazamientos por carretera… en definitiva, el momento es crítico, aunque la propia presidenta intentara durante algún tiempo quitar hierro a la gravedad del momento. La jugada, estudiada o no, solo sirvió para meter más presión. La pañolada y las pancartas y cánticos de los últimos partidos, no hacen más que mostrar el sentir de una afición que ha tomado claramente partido por la plantilla y que deja en ojo del huracán a una junta directiva incapaz hasta la fecha de solucionar los problemas generados.
Hace dos semanas, una persona muy bien relacionada y poco dudosa de intereses partidistas, me comentaba que había un grupo inversor muy interesado en la compra del club. Esa persona me dijo que, al parecer, la intención de estos inversores era hacerse cargo de la deuda actual y que actualmente estaban revisando todas las posiblidades de entrada, centrándose principalmente en verificar que la deuda publicada, hablada y comentada es realmente la que acumula el club y que en el complicado mundo de Nueva Rumasa no se encontrarían con sorpresas desagradables de última hora.
En los últimos tiempos han aparecido ciertos nombres de dudosa credibilidad que podrían aprovechar el momento para hacerse publicidad gratuita, movidos únicamente por el interés personal y nunca por el colectivo de una afición que vería con buenos ojos, en líneas generales y a tenor de las pancartas y los cánticos, la salida inmediata de la familia Ruiz-Mateos. Estos a su vez, podrían haber recogido el guante y estar estudiando la o las ofertas que les haya llegado con el fin de quitarse de encima un marrón, porque al fin y al cabo, este Rayo ya se ha convertido para ellos en eso, en un marrón.
El domingo, ante el Granada, la afición volverá a mostrar su descontento con ellos, está prevista una marcha para el día 12 y en el estadio se volverá a escuchar el cántico de «Teresa, vete ya». La situación parece, a estas alturas, irreversible.
