Paco Jémez ha dado ‘toques de atención’ a prácticamente la mitad de la plantilla del Rayo Vallecano. Muchos de esos jugadores son titulares y rinden ahora a un gran nivel.
Paco Jémez lleva con mano firme y con ideas claras los designios del Rayo Vallecano. El técnico del conjunto franjirrojo tardó muy poco en quitarse de encima la sombra de declaraciones del pasado y rápidamente empezó a marcar su territorio y a dejar claras las funciones de cada uno. Los jugadores a jugar y él a entrenar y a dirigir un grupo con el que no le ha temblado la mano a la hora de dar los correspondientes ‘toques de atención’, independientemente del peso específico del jugador de turno.
Varios han sido los jugadores que han probado la medicina del Sargento Jémez. Dani Giménez fue uno de ellos cuando, allá por la pretemporada, fue llamado a unir y no a separar el grupo. Su premisa fue clara, no hablar en la prensa de aquello que hay que solucionar primero dentro. Así lo hizo el propio Jémez. Primero llamaba la atención al más pintado y posteriormente lo hacía público, con más o menos claridad, en la correspondiente rueda de prensa.
Ante el Sevilla en el Estadio de Vallecas, así como en otros encuentros de manera aislada, Lass sufrió las ‘iras’ de su técnico. Jémez dejó claro que mientras el guineano no hiciera lo que él esperaba de su fútbol, tendría muchas menos opciones de jugar. Así fue, hasta que la explosión del rapidísimo interior ha terminado por darle la razón.
De la misma manera, aquellos que no estuvieron a la altura en el Calderón -Adrián, Piti, Bille o Trashorras-, terminarían pagando las consecuencias. El técnico dijo en aquella ocasión que los que habían entrado habían hecho más en unos pocos minutos que los otros en el resto de partido. Perdieron su sitio en el once.
Algo parecido ocurriría con Casado. Jémez afirmó en la rueda de prensa posterior a su expulsión ante el Real Madrid que no le había gustado la segunda tarjeta del sevillano, una amonestación que «era evitable». Nacho, con su gran actuación en el debut, ayudó para que el entrenador franjirrojo volviese a hacer de las suyas.
Posteriormente sería Amat el que tendría que escuchar cómo el técnico le pedía públicamente que cumpliera con lo que de él esperaba. Según Jémez, el central catalán sabía perfectamente lo que le estaba pidiendo y si no lo cumplía… habría recambio. La llegada de Jordi Figueras pareció, tras su debut en San Mamés y su titularidad en Los Cármenes, servir para provocar el resurgir de Amat. Lo que ocurrió fue que el míster vallecano terminó enviando un nuevo mensaje a navegantes. El que llegue al Rayo será para mejorar lo que hay y Figueras no ha vuelto a aparecer. Ese mismo discurso se aplicó a Raúl Tamudo. El delantero tuvo que escuchar cómo Jémez, en otro discurso público, le venía a decir que esperaba un cien por cien de compromiso y que, de lo contrario, no jugaría.
En definitiva, media plantilla del Rayo ha recibido las llamadas de atención de su técnico y prácticamente todos ellos están ahora en el equipo titular y rindiendo a un nivel superlativo. Los mensajes del Sargento Jémez parecen surtir efecto.
