Ya sé que estamos apenas a unas pocas horas del comienzo del partido del Rayo ante el Lech Poznan. Europa volverá a pasar por la Albufera, por Payaso Fofó, por Arroyo del Olivar y por Teniente Muñoz Díaz. Europa volverá a pasar por el barrio y los vallecanos en particular (de nacimiento o de herencia) y los rayistas en general (de nacimiento o por descubrimiento) volveremos a disfrutar con nuestro EuroRayo. Hoy podría hablar de Trejo, de Balliu, de Oscar Valentín, de Alvaro o de Isi o podría recordar a Cota, Míchel, Cembranos o Bolo, por ejemplo. Pero no, espero que me perdonéis la licencia, pero apenas a unas horas del comienzo del Rayo Vallecano – Lech Poznan me voy a poner ‘nostálgico’.
A los más jóvenes debo decirles que hubo una época en la que era muy difícil ver fútbol por televisión. A esta generación que tiene a su disposición todo lo que quiera en multitud de formatos o plataformas le resultará muy difícil entender que hace años el fútbol, ese deporte universal del que se han apropiado unos pocos, sólo se podía ver acudiendo al campo y, si tu equipo era importante, con los resúmenes del Estudio Estadio de la época. No había streaming, no había multidifusión y la mayoría teníamos que conformarnos con escuchar los resultados por la radio o esperar al periódico del día siguiente para saber qué había hecho tu equipo del alma.
El día del apagón me dio mucha pena comprobar que algo tan preciado como la radio había desaparecido de los hogares de la mayoría de la gente. Y me refiero a la radio física, al aparato en sí, a ese artefacto que durante gran parte de mi vida ha sido mi compañero de viaje y mi sueño, mi ilusión, mi motor. Ya sé que tenemos los móviles y que las televisiones tienen radio y en los ordenadores se puede escuchar la radio, lo sé. Soy un nostálgico de la radio de toda la vida y añoro el soniquete del transistor de mi abuelo, aquel en el que de fondo se escuchaba ‘el parte’ (las noticias) y los domingos aquel maravilloso sonido que conformaban las voces de los locutores en los estadios de fútbol.
Nosotros hacemos radio, la de toda la vida, aunque no salgamos por el ‘transistor de mi abuelo’. La radio ha cambiado, ahora se oye pero también se ve. Parece que todo tiene que ir acompañado de la imagen, ver las caras de los comentaristas, ver el estudio de radio, ver absolutamente todo… nada queda a la imaginación, ya nadie se imagina la cara de este o aquel presentador y se ha llegado al extremo de vivir un partido de fútbol viendo las caras de los comentaristas dentro del propio estadio. Te gustaría ver el partido, te conformas con ver sus caras. Nosotros hacemos radio, la de toda la vida, la de la voz, la de la imaginación, la que te cuenta lo que no puedes ver y la que no hace que te despistes con imágenes que no aportan nada. Respeto mucho todo lo que se hace, pero a mí me gusta esta radio.
Hoy volveremos a estar en el corazón de Vallecas, en el Estadio de Vallecas. PxR Radio, aprovechando los avances de la tecnología, el streaming, la radio por internet, la escucha por móviles, tablets, ordenadores o televisores de plasma de 90 pulgadas volverá a recuperar el espíritu de la radio para vibrar contigo estés donde estés, con los goles, las jugadas y la vida del Rayo, porque en eso consiste esto, en contar la vida que pasa ante nuestros ojos. Cuando esté en esa cabina 1 del Estadio de Vallecas recordaré el transistor de mi abuelo, al que volveré a mandar un beso infinito, y trataré de honrar a aquellos locutores de su viejo aparato haciendo lo que más me gusta como mejor sé. Y si gana el Rayo brindaremos con la vida pirata y si pierde el Rayo recogeremos cable y nos prepararemos para la siguiente. Pero que nadie olvide cómo se hace la radio, con ilusión, corazón y mucho trabajo. Os esperamos a todxs.
