Opinión. En esta nueva columna de opinión hacemos un pequeño repaso de alguno de los temas de actualidad del Rayo y de lo sucedido anoche ante el Málaga.
Canta la grada de Vallecas, lo hace con el corazón, con el mismo sentimiento de siempre, y lo hace para recordarnos tiempos pasados, aquellos en los que el Rayo se paseaba por la Primera División merendándose a los grandes. Es verdad que es demasiado pronto, que hasta la fecha solo se ha derrotado a dos equipos con potencial económico suficiente para afianzarse entre los grandes, no debemos olvidar que se ha ganado a Getafe y Málaga, dos clubes que, por historial, no pintan mucho en el mapa futbolístico español, al menos a día de hoy. El Betis es todo lo contrario, su historia le define como un «clásico de Primera», aunque su presente se aleje mucho de sus épocas doradas. Si lo de ‘Matagigantes’ es un aviso a navegantes, lo compro, sobre todo porque pese a la buena imagen del equipo en el Bernabéu, nos volvimos para casa con seis goles en la saca. Sandoval ya lo dijo, estamos lejos de ser un ‘Matagigantes’, pero que nadie se lleve a engaño pensando que será fácil derrotar al equipo más modesto de Primera, o mejor, que lo sigan pensando. Mejor para nosotros. La grada es sabia, y en Vallecas se impone la cordura, aunque algunos se atrevan a preguntar directamente si estamos ante un caso similar. Pronto llegará el ‘Matagigantes’, palabra de forofo.
Fíjense si es sabia la afición de Vallecas que supo reconocer el trabajo presente y pasado de un Cazorla que fue capaz de dar la espalda al Real Madrid, que se hizo grande en Villarreal y que ahora, en el Málaga, pretende dar otro salto de calidad en busca de títulos. Ayer, la afición de Vallecas premió a Cazorla con una ovación de las que no suelen acompañar a los rivales en su despedida. Su carácter ayuda. Bien por Cazorla, mejor por la gente de Vallecas.
En otra dimensión se encuentra Joaquín. Los chistes, las gracias, la sonrisa, quedaron abandonados a la salida de vestuarios. Ni palabra. «No puedo», dijo. Quizá es verdad que no supo, o realmente no pudo por incapacidad manifiesta, explicar la superioridad del Rayo. En cualquier caso, un proyecto de figura que siempre se quedó a medio camino, quizá también por este tipo de cosas. Cazorla, con el mismo gesto torcido dio un millón de explicaciones. Joaquín, otro día será, pero no hizo gracia.
Ahora saco a colación el idilio Sandoval-Lass. Al final, esta historia «de amor» dará para escribir un libro, porque los capítulos no parecen acabarse. Sandoval está empeñado en que Lass sea una figura del fútbol mundial y el guineano parece empeñado en dar la razón a su técnico. La conjunción de ambos seguro que podría llegar a buen término, pero con cuidado. Lo reconoceré a su debido tiempo. De momento veo un buen proyecto de jugador, pero demasiada palabrería y ruido del que despista a su alrededor. Tápenle un poco y seguro que todo le irá mejor a él y al Rayo. El técnico habló de un futbolista «de otra galaxia», que se recupera rápido de las lesiones y que hace lo que sea por jugar. Sin alejarse de la realidad y aprovechando el buen momento del chaval quizá es prematuro hablar de un jugador «muy importante» para un equipo de Primera División, teniendo a Tamudo, Michel, Raul Bravo, Labaka, Koke… Habría que olvidar la obsesión que está generando en todos, y digo en todos, y tratar el tema de una manera más natural. Si está bien, adelante, porque aquí «no se mira la edad en el carnet de identidad», y si no, a seguir trabajando y, sobre todo, madurando, como futbolista y como persona. Tiempo habrá para compararle con Eto’o, o acaso ¿todos los que ahora le ensalzan le echarán a los leones o, peor aún, se olvidarán de él, cuando ya no venda tantos periódicos?. Pido paciencia, si eso existe en el fútbol actual, y pido paciencia para los que se ven llenando los bolsillos con miles de monedas de oro, no vaya a ser…
La vida da muchas vueltas y hoy estás aquí y mañana allí. Pronto serán Trejo o Armenteros, con poco bagaje en su mochila de Vallecas, pero con mucho vivido como para olvidarlo, también llegará el turno para Coke, con toda su vida de vallecano a las espaldas. De momento, ya le tocó a Amaya, igual que el año pasado fue Mel el que se estrenó contra «su» Rayo. El bueno de Amaya sufrió y perdió, pero demostró que antes y después de ese partido, siempre habrá un corazón franjirrojo en su pecho.
Una pequeña mención para la Peña Rayista 2004. Simplemente gracias. Nominarnos a un premio ya es mucho para nosotros. No digo más, aunque algunos tampoco lo hayan hecho, ni más ni menos.
Vuelvo al principio y cierro estas líneas hablando de «los de siempre», de esas nueve mil almas que disfrutan, alientan, presionan, cantan, saltan y bailan en Vallecas. Va por nosotros, porque el sufrimiento pasado nos ha hecho más fuertes y porque vengan ‘Ruizmas’, ‘Presas’, o quien sea, la ilusión no nos la quita nadie -aunque es verdad que se han acercado-. Punto y seguido en busca de la felicidad.
