Mil maneras de hacer dinero… resumidas en un solo día de ayuda

Opinión. «Ver al Madrid costará el 50% de lo que cuesta en el Bernabéu». ¿Cuántos aficiionados del Rayo van al Bernabéu a ver al Madrid? El día de ayuda al club vuelve a centrar la actualidad de la entidad vallecana.

Opinión. Ya está aquí. Ya llega un nuevo ‘partido del siglo’ en versión vallecana. Se nota por una mayor afluencia de medios de comunicación presentes en todo lo relacionado con la actualidad del club, se nota porque los dirigentes aparecen en primera línea para intentar «vender sus productos» y se nota porque la afición se vuelve a indignar al comprobar que su abono está impagado -todavía quedará otro de 25 euros cuando lleguen Messi y compañíaa- y los plazos de los grandes partidos empiezan a llegar. Otro lío, más protestas…

Que llegue el Real Madrid y toda su constelación de estrellas debería ser visto en Vallecas como una fiesta del fútbol. La gran oportunidad de derrotar a un grande, la gran ocasión de reivindicar que el barrio de Vallecas puede invadir el de Chamartín y seguir soñando un año más con mantenerse en la élite de nuestro fútbol. Que lleguen Ronaldo y su tristeza, Mourinho y su cabezonería o Ramos y su castigo, son alicientes suficientes como para pensar que el Estadio de Vallecas puede ser ese Teatro de los sueños en el que los niños y los mayores se reencuentren con viejas glorias y con momentos inolvidables. La caldera de Vallecas debería estar en plena ebullición, en cambio, la realidad es otra.

El momento de crisis aguda que vive nuestro país todavía no ha llegado de lleno al fútbol, bueno, sí lo ha hecho, aunque algunos no parezcan darse por aludidos. Llegó en Sevilla, cuando los precios de otra galaxia echaron a los aficionados nervionenses de su estadio precisamente contra el Real Madrid, obligándoles a poner precios más acordes a la realidad en su próximo enfrentamiento con el Barcelona, y llegó hace mucho más tiempo a Getafe, aunque ahí, importar, lo que se dice importar, importa poco. Eso sí, cuando lleguen las penurias deportivas y haya que echar mano de la afición, se apelará al corazón de los getafenses para que inunden esta o aquella ciudad con los veinte autocares gratuitos que sus dueños deberán fletar para no irse a Segunda División, con sus precios de Champions League.

Algo parecido ocurre en Vallecas. Si todavía nadie se ha dado cuenta de donde están, y cuando digo nadie me refiero a los que dirigen con mayor o menor acierto el club, mal vamos. Esto es Vallecas señores, para lo bueno y para lo malo. Para lo bueno, porque el sentimiento, el apoyo, el seguimiento, el cariño y la lealtad de su gente para su equipo son inigualables, y para lo malo porque, por muy intervenido que esté el club, en Vallecas hay lo que hay y no se puede pedir más. El esfuerzo de la afición ha quedado demostrado a lo largo de los años. Los continuos desplazamientos aquí y allá así lo demuestran, el apoyo en los momentos difíciles -muy difíciles- todavía no ha sido saldado y el apoyo, a regañadientes, pero apoyo al fin y al cabo mostrado el año pasado con los días del club sigue siendo una deuda pendiente de aquellos que prometieron una gratificación para los que arrimaran el hombro, una gratificación que a día de hoy todavía no ha llegado (o me pilló muy dormido ese día).

Hoy habrá quien me diga que pagar por ver al Madrid se hace en todas partes, que en la mayoría de clubes los abonos son mucho más caros, que esto ya se sabía desde el verano y un montón de verdades como puños más. Cierto e incuestionable, pero más allá de eso, voy al fondo de la cuestión, al principio de todo. ¿Cuál es la finalidad de poner días del club? Evidentemente ganar dinero, evidentemente hacerlo de los aficionados de tu club, evidentemente poder vender más entradas a la afición rival, evidentemente hacer más dinero… evidentemente no importarte mucho si las gradas se llenan de los tuyos o de los de enfrente, o si por el contrario se quedan medio vacías (ya tenemos un buen contrato de televisión que nos ayuda, ¿no?). Hay una frase que me impactó sobremanera el otro día en boca del presidente del Rayo. Martín Presa dijo que «ver al Madrid costará el 50% de lo que cuesta en el Bernabéu», qué curioso, en cambio ver al Rayo cuesta 25 euros más de lo que cuesta habitualmente…

Aquí hay cosas que no cambian. La Plataforma ADRV vuelve a alzar su voz contra lo que considera una injusticia, a pesar del anuncio del presidente de permitir la entrada gratuita a los abonados que acrediten su condición de desempleados, porque «entendemos la crisis, la situación del país y queremos unirnos y hacer un esfuerzo para que la gente pueda venir ese día a apoyar a su equipo», de nuevo en boca de su presidente. Por eso mismo a un aficionado del Real Madrid una entrada le cuesta 60 euros y a uno del Rayo, que ya ha pagado su derecho a animar, apoyar, empujar, cantar, aplaudir y sufrir, le cuesta 25. Sigamos sumando…

Y un último punto de todo esto. Muchas veces hemos hablado de fomentar el fútbol entre los más pequeños. El día del club, en el que se cobra 20 euros a los niños, es el mejor ejemplo de cómo no se tienen que hacer las cosas. Una incongruencia más que, evidentemente, nos vuelve a llevar al «quiero ganar dinero». Lícito, entendible en un negocio, previsible… pero tan injusto como después pedirle a esa misma gente que cuando todo vaya mal, cuando haya que echar el resto y ayudar para evitar el desastre, acudan a ese mismo estadio a dejarse la vida contra un «Granada». Lo mejor, que ellos saben que, pase lo que pase, los de Vallecas siempre estarán ahí… y ellos podrán seguir haciendo dinero mientras el fruto de su trabajo no lo genera de manera directa.